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Repunte de robos en párkings: "Los coches no son una caja fuerte"

El número de robos en el párking de Saba situado en la plaza de Catalunya ha aumentado desde el verano, según confirman fuentes policiales. Un turista explica en una carta enviada a ENTRE TODOS como el saqueo de su vehículo le arruinó sus vacaciones en Barcelona.

El aparcamiento de plaza de Catalunya, el primero que Saba construyó en Barcelona en 1968, ayer.

El aparcamiento de plaza de Catalunya, el primero que Saba construyó en Barcelona en 1968, ayer. / DANNY CAMINAL

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Luis Benavides
Luis Benavides

Periodista

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Después de pasar unos días en Barcelona, Patricio Nardo y sus amigos decidieron aprovechar sus últimas horas en la ciudad por la zona centro. Habían hecho el ‘check out’ del apartamento en el que se habían alojado y pensaron que la mejor opción para no cargar con todas sus maletas era dejarlas en el coche que habían alquilado en el aeropuerto de El Prat y aparcarlo en un párking vigilado, el de la plaza de Catalunya. “Cuando regresamos nos habían roto un cristal y robado todas nuestras pertenencias de valor”, escribe Nardo, que puso una denuncia en una comisaría del Eixample. En la denuncia, a la que ha tenido acceso este diario, constan como objetos sustraídos un ordenador portátil, 2.000 euros en efectivo y unas 6 tarjetas bancarias.

El vigilante de seguridad del aparcamiento se desentendió de los hechos, según la versión de Nardo, y le recordó el mensaje que se repite una y otra vez por megafonía, y que también se puede leer en algunos carteles: los usuarios deben colaborar con la empresa evitando dejar objetos a la vista y asegurándose de que el vehículo queda cerrado.

Desplazarse hasta la comisaría y poner la denuncia les llevó un par de horas, recuerda. Con este documento se dirigieron al consulado. “No solo nos arruinaron las vacaciones y perdimos cosas de valor -explica el turista-, también se llevaron mis pasaportes, italiano y argentino, y la visa de Estados Unidos”. Al perder ese visado ya no pudieron coger su vuelo a Argentina, que pasaba por territorio estadounidense, sino que tuvo que coger otro más directo con el pasaporte provisional. 

Nardo, que conoce bien la ciudad porque la visita con relativa regularidad, escribe la carta para destapar la delincuencia que opera bajo tierra, y lo hace desanimado por la sensación de que nunca recuperará lo perdido después de hacer todas las gestiones posibles y sobre todo porque cree “que nadie hará nada por evitar que estos robos sigan sucediendo”. Después de hacer cola en la comisaría y en el consulado, se lleva además una mala imagen de la capital catalana, la de una ciudad “cada vez más insegura”, escribe en su carta

El aparcamiento en el que sucedieron estos hechos, el pasado 16 de noviembre, es uno de los 39 que opera la empresa privada Saba en la ciudad de Barcelona. Fuentes de Mossos d’Esquadra confirman a este diario que este párking es “uno de los puntos críticos” e instan a los operadores de estos espacios, tanto públicos como privados, a ”incrementar las medidas de seguridad”. Ante el preocupante incremento del número de robos que sufren este tipo de instalaciones desde el pasado verano, la policía autonómica impulsó varias reuniones para “mejorar la coordinación entre vigilantes y agentes”.

Patrullas bajo suelo

Durante los meses del confinamiento total debido a la pandemia, cuando la actividad en la superficie se redujo al máximo, las patrullas policiales bajaron a los aparcamientos más de lo habitual. Ahora hacen patrullajes de manera periódica, entrando por un acceso y saliendo por el otro en busca de personas sospechosas, algo que confirman trabajadores del párking de Saba en Plaça Catalunya a este diario, que confiesan sentirse sobrepasados en esta enorme instalación con hasta nueve accesos a pie. De enero a noviembre Mossos ha detenido a 76 personas por robar en aparcamientos, fruto de las investigaciones y de las detenciones 'in fraganti'. Con todo, la policía recuerda que no entra en sus funciones vigilar unas instalaciones privadas y que necesitan los ojos de los vigilantes. 

Las instalaciones de Saba suman más de 1.000 cámaras, las cuales permiten identificar en algunas ocasiones a los presuntos delincuentes y avisar a la policía. “Nunca pondremos en riesgo la integridad física de sus trabajadores ni, evidentemente, la de sus clientes”, subrayan fuentes de este operador industrial especializado en la gestión de aparcamiento.

Consultados por el caso concreto del repunte de la incidencia en su aparcamiento más céntrico, desde la compañía asegura haber reforzado en los últimos meses la vigilancia privada con presencia física y patrullas que dan soporte a sus operarios, un personal que no es profesional de la seguridad. Esta mayor presencia de vigilantes podría explicar, según apunta el operador, el desplazamiento de bandas organizadas y profesionalizadas, a menudo violentas, a aparcamientos menos céntricos como el BSM Via Augusta o BSM Parc del Fòrum. “El problema es general y afecta a todo tipo de aparcamientos de pago o privados, de titularidad privada o municipal. Al ser Saba y BSM los operadores con mayor presencia, también son los más castigados por esta lacra”, añade un portavoz del grupo.

Compras navideñas

El robo con fuerza en el interior de los vehículos es considerado un delito leve. Para el operador, que se ha presentado como acusación particular en los juicios -cuando las cámaras han permitido identificar a los delincuentes- para intentar conseguir penas más severas, esta tipificación debería cambiar. En este sentido, Saba ha solicitado la revisión de la legislación del Código Penal para que se puedan aplicar penas más estrictas a la multireincidencia de este tipo de delitos menores. También ha solicitado la creación de un nuevo juzgado especialista en este tipo de delitos o la reorganización de uno de los actuales. Para el portavoz del operador “hay una apremiante necesidad de que los juicios sean más rápidos y especializados en este tipo de delitos”.

Son días de compras navideñas y por estas fechas Mossos d’Esquadra lanza en redes sociales una campaña de prevención con un mensaje muy claro: “Los coches no son una caja fuerte” (#NoEsUnaCaixaForta). Los ladrones no son oportunistas, sino auténticos profesionales, que pueden estar al acecho estos días de mucho trajín en las zonas más comerciales de la capital catalana. Por este motivo la policía autonómica desaconseja bajar al aparcamiento para dejar unas bolsas y seguir comprando, y aún más dejarlas a la vista. En caso de encontrar el coche forzado o una luna rota, piden que no se toque nada y se llame rápidamente al 112.

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