Entender + con la ciencia

Jevin West: “Hay que aprender a cuestionar los números igual que las palabras”

  • Un libro proporciona herramientas de autodefensa frente a la manipulación de los datos

  • Sus autores piden leyes sobre las redes sociales, cuyos algoritmos facilitan las falsedades

Jevin D. West, Profesor asistente en la Escuela de Información de la Universidad de Washington, coautor de Bullshit.

Jevin D. West, Profesor asistente en la Escuela de Información de la Universidad de Washington, coautor de Bullshit. / Capitán Swing

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Michele Catanzaro
Michele Catanzaro

Periodista

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La palabra inglesa 'bullshit' – bulos, patrañas, chorradas… – es intraducible. Por eso se ha mantenido en la versión en español de un libro de los biólogos Carl T. Bersgstrom y Jevin West (Capitán Swing, 2001). Ambos lanzaron en 2015 un curso de autodefensa ante la desinformación numérica que se ha convertido en una referencia y ahora está destilado en este texto.

--¿Por qué le preocupa el 'bullshit'?

Me dedico a investigar cómo la ciencia comunica colectivamente. Durante la transición digital, algunos nuevos modos de comunicación han conducido a la desinformación. Por ejemplo, las campañas para negar el cambio climático, o que fumar causa el cáncer. Las tecnologías de la información han jugado un papel en eso. Incluso en mi vida personal, he experimentado este crecimiento de la desinformación en la sociedad. Imparto clases de ciencia de los datos y constato que la ciencia y los datos no son inmunes a la desinformación.

"La vieja escuela manipula con el lenguaje. La nueva con los números."

Jevin West, coautor de "Bullshit" (Capitán Swing, 2021)

--¿Eso es lo que llama 'la nuevas escuela de la desinformación'?

Si. La vieja escuela emplea el lenguaje y la retórica para manipular. La nueva escuela envuelve el 'bullshit' en números, estadísticas y datos, que son igual de manipulables. Encima, dispone del amplificador de las redes sociales.

--¿No podemos fiarnos ni de la ciencia?

La ciencia sigue funcionando notablemente bien. Sin embargo, sí pienso que hay demasiada exageración. Los científicos exageran porque tienen recursos limitados y compiten por recibir atención. A veces no son los científicos, sino otros actores quienes sacan los resultados fuera de su contexto. Hay mucha exageración en áreas como la nutrición o la psicología. Eso puede acabar degradando la confianza del público en la ciencia.

--¿Cuál es las técnica más peligrosa de 'la nueva escuela'?

Si tengo que explicar una sola, citaría el sesgo de selección. Eso ocurre cuando se selecciona a una parte de la población que no es representativa [y se basa una afirmación en lo que le pasa a esa muestra sesgada]. Un ejemplo: durante la pandemia se viralizó que un grupo de dentistas afirmaba que llevar mascarillas causaba problemas dentales. Eso porque, entre los pacientes que acudían al dentista, el porcentaje de problemas serios había aumentado durante la pandemia . En realidad, la explicación es que durante la pandemia la gente iba al dentista solo si le dolían mucho los dientes: menos gente acudía al dentista y eran los que tenían problemas serios, mientras los otros se quedaban en casa. 

"Si circula mucho bullshit, la gente acaba dudando también de lo que es creíble: eso es el objetivo de quienes generan desinformación"

Jevin West, coautor de "Bullshit" (Capitán Swing, 2021)

--Usted alerta sobre los efectos perversos de la matematización.

Un ejemplo de ello son los rankings de las mejores universidades. Uno de los factores que hacen subir a una universidad en los rankings es la cantidad de alumnos por clase. Entonces, las universidades manipulan ese parámetro para subir en el ranking, sin investigar si ello ayuda a los estudiantes o no. Otro parámetro es el número de publicaciones. Eso empuja a los científicos a recortar un solo artículo en diversos, para aumentar ese número. Este fenómeno se llama Ley de Goodhart. La gente se ve empujada a responder a esos incentivos, en lugar de hacer lo que es bueno para la ciencia. Eso ocurre incluso en organizaciones honestas, con personas íntegras. Hay algo en el sistema que empuja la gente a caer presa del 'bullshit'.

--¿No hay el riesgo de caer en la idea de que no puedes fiarte de nada? 

Esta es la consecuencia más preocupante. Si circula mucho 'bullshit', la gente acabará dudando de todo. Lo hemos visto con la pandemia, con las dudas sobre lo que dicen los expertos y los científicos. Eso es lo peor que puede ocurrir y es también el objetivo de quienes generan la desinformación: crear desconfianza en las instituciones. Hablo con las nuevas generaciones y me dicen: yo no me creo nada de los que hay en Internet Sin embargo, sí hay cosas en las cuales creer y expertos que saben realmente de lo que hablan.

--¿Entonces, hay que pasar de los números y volver a las visiones globales?

Yo creo en las decisiones guiadas por los datos. La ciencia se caracteriza por la cuantificación. Sin embargo, ha habido una invasión de datos muy grande en los últimos años, porque tenemos la tecnología necesaria para procesarlos. Por ejemplo, el número de gráficos en los medios ha aumentado mucho. Sin embargo, no estamos aún preparados para las maneras sofisticadas con las cuales los datos se pueden enseñar. Tenemos que adquirir una capacidad de cuestionarlos como la que tenemos con el lenguaje. Se puede hacer 'bullshit' también con los números. 

--¿Existen unos datos y una ciencia del todo honestas o siempre hay sesgos?

No creo que eso exista. En la comunicación humana siempre hay cierta cuota de 'bullshit'. Eso ocurre incluso en los animales. Se han grabado a monos carablanca lanzando el grito de que hay una serpiente en el agua para que los otros miembros del grupo se suban a los árboles y ellos puedan comer algo que han encontrado, sin interferencias. No existe un mundo perfecto sin 'bullshit' ni una ciencia puramente guiada por la curiosidad. La ciencia está hecha por personas. Pero tenemos que aprender a gestionar las vías por las cuales viaja el 'bullshit'. 

--¿Se refiere a las tecnologías de la información?

Las redes sociales han bajado la barrera que había antes para publicar algo. Hoy cualquiera es un publicista o un editor. Antes necesitabas entrenamiento y reputación. Esas barreras han bajado a la vez que la velocidad de difusión de la información ha aumentado. Y, finalmente, tenemos algoritmos que filtran la información, cuyo objetivo es atrapar nuestra atención. Las empresas de redes sociales son las mayores fabricantes de 'bullshit'. Los ingredientes son: barreras bajas, velocidad alta y algoritmos. 

--¿Cuál es la respuesta? ¿Que todo el mundo se haga estadístico?

Nosotros queremos empoderar a la gente para que no se sienta intimidada [por los datos]. Para que cuestionen las cosas cuando suenan demasiado buenas o demasiado malas para ser verdad. Para que controlen las fuentes de la información. Además, hay una responsabilidad individual en destapar el 'bullshit'. Cuando te llega desinformación sobre asuntos con implicaciones importantes, como las vacunas, tienes que hacerlo. Limpiar el 'bullshit' es una responsabilidad, de la misma manera que lo es mantener tu entorno limpio.  

"Necesitamos leyes que regulen las redes sociales, que se enriquecen con el 'bullshit'. Vamos diez años tarde"

Jevin West, coautor de "Bullshit" (Capitán Swing, 2021)

--¿Qué podemos hacer colectivamente contra el 'bullshit'?

Necesitamos leyes que regulen las redes sociales. Ha llegado la hora. De hecho, vamos una decena de años tarde. Habría que pedir responsabilidades por difundir 'bullshit 'y ganar dinero con ello. También los educadores tienen un papel que jugar. Hay que enseñar a los estudiantes a pensar, más que a memorizar. Además, hay que trabajar con las personas mayores, que son víctimas de mucha propaganda y de estrategias oportunistas.

--¿Qué deberían hacer los educadores?

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En las disciplinas STEM [Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas] pasamos demasiado tiempo enseñando a los estudiantes la mecánica de su trabajo. No les enseñamos a cuestionar los números de la misma manera en que, por ejemplo, los estudiantes de filosofía cuestionan el lenguaje. Estos últimos están más acostumbrados a ponerlo todo en cuestión, pero no con números. Estamos trabajando para llevar ese cuestionamiento a la ciencia, y la cultura numérica a la filosofía.