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Vecinas de Riera de Cassoles dicen basta: no quieren el tráfico de Gran de Gràcia

Como plataforma consiguieron reducir la superficie de asfalto de su calle hace años, pero ahora vuelven a organizarse contra un volumen de tráfico "insostenible". Lo explica una lectora, Carmen Bou, portavoz de una plataforma vecinal, en una carta enviada a ENTRE TODOS.

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A1-127090247.jpg / Robert Ramos (EPC)

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Luis Benavides
Luis Benavides

Periodista

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Para mantener una conversación en la avenida de la Riera de les Cassoles es necesario alzar la voz, cuando no gritar. El intenso ir y venir de todo tipo de vehículos motorizados en esta vía de Barcelona, que conecta las plazas de Lesseps y Gal·la Placídia, dificulta y mucho la comunicación. Los fines de semana, aseguran, la situación empeora debido al desvío de todo el tráfico rodado de Gran de Gràcia, convertido en eje peatonal sábados y domingos. “Resulta exasperante”, escribe una vecina y miembro de la Plataforma Riera de Cassoles, Carme Bou, en su carta enviada a la sección Entre Todos. Pide al ayuntamiento que se replantee esta medida o, como mínimo, minimice los daños colaterales que sufren desde hace meses.

Bou y el resto de miembros de la plataforma no son nuevos en esto de las reivindicaciones vecinales. Ya lucharon incansablemente durante 20 años para mejorar la confortabilidad en su avenida, anteriormente llamada Príncep d’Astúries. Y consiguieron que el ayuntamiento, durante el primer mandato de la alcaldesa Ada Colau, rediseñara la vía, que pasó de cinco a tres carriles y cuyas aceras doblaron su superficie. “Después de un proceso de reforma que prometía una avenida amable hecha para los vecinos y comerciantes –denuncia Bou–, nos encontramos otra vez con condiciones de habitabilidad insostenibles, especialmente los fines de semana”.

Obrim Carrers es una iniciativa municipal que persigue devolver a la ciudadanía el espacio público, que los vecinos y vecinas puedan disfrutar de las calles sin tráfico, sin humos ni ruido. En Gran de Gràcia, como en el Eje Creu Coberta-Carrer de Sants, se celebra todos los sábados y domingos, mañana y tarde. Esto implica, entre otras cosas, que una decena de líneas de autobús ven su recorrido habitual afectado y pasan por Riera de Cassoles. Según fuentes municipales consultadas por este diario, las variaciones respecto a un fin de semana sin la peatonalización de Gran de Gràcia varía entre subidas del 10% y bajadas del -4%, por lo que "no se puede concluir que el tráfico sea continuamente superior al que había antes de Obrim Carrers".

“Un fin de semana al mes se podía soportar, pero ahora es demasiado. Nosotros también queremos disfrutar de nuestra calle”, protesta otra vecina integrada en la plataforma vecinal, Montse Aiguaviva, quien había contabilizado hasta 32 establecimientos cerrados o en traspaso antes de la reforma y ahora teme que la historia se repita. “En los dos últimos años había vuelto la vida a la calle, estaban abriendo algunas tiendas y ahora podrían cerrar otra vez. Conozco varios casos de comercios que han cambiado de ubicación”, añade.

Mònica Domènech tiene una papelería en el número 9 de la avenida. Tras la pacificación de la calle pensaba abrir los sábados por la tarde porque la gente empezaba a pasear por esta vía. Si el ayuntamiento mantiene sus planes, asegura esta comerciante, el lugar volverá ser inhóspito para los peatones y no saldrá rentable levantar la persiana los fines de semana. Al estar en una calle limítrofe, con los números pares en Gràcia y los impares en Sarrià-Sant Gervasi, explica Domènech, sienten que los distritos “se pasan la pelota”.

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La plataforma, que surge de la necesidad, por la falta de una asociación de vecinos o comerciantes que defendiera sus intereses, comparte con el actual consistorio la necesidad de pacificar las calles y fomentar otra movilidad, más limpia y sostenible. Con todo, no quieren ser ellos los que carguen con el ruido y los malos humos de los otros. No quieren sentirse barceloneses de segunda. “Nosotros también tenemos derecho a cerrar nuestra calle una vez al mes para potenciar nuestros comercios”, reivindica Aiguaviva, que anuncia medidas para mostrar su descontento al ayuntamiento. Las mismas fuentes municipales, por su parte, aseguran que el consistorio "continuará haciendo seguimiento de la situación del tráfico en esta vía".