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La hora de la verdad del maná europeo

España ha recibido ya los primeros 9.000 millones de euros de fondos europeos para financiar el Plan de Recuperación. Con estos millones en las arcas públicas llega la hora de la verdad para afrontar los retos y realizar las reformas que requiere el cambio de modelo económico. Daniel Crespo, rector de la UPC, y Mayte Guillén, responsable de contenidos y estudios de Infoempleo, analizan la situación desde dos prismas distintos.

La hora de la verdad del maná europeo

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Daniel Crespo y Mayte Guillén

El plan para los fondos europeo pivota sobre tres ejes: asegurar una transición verde –con el 40% de los fondos y el objetivo de emisiones neutras para 2050–, apoyar la transición digital –se lleva el 28% de fondos e incluye 3.000 millones para digitalizar pymes y 3.200 millones para la Administración, entre otros– y reforzar la resiliencia económica y social, con especial atención a limitar la contratación temporal. Las ayudas del 'next generation' suponen un reto, pero también la gran oportunidad de futuro.

¿Qué haremos con los fondos europeos?

Daniel Crespo. Rector de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)

Los fondos europeos de recuperación, 'next generation', son la herramienta que la Unión Europea pone al servicio de los estados para facilitar la recuperación económica después de la pandemia. Pero ¿para qué se utilizarán exactamente? ¿Serán la pieza clave para transformar el marco actual en clave ecológica, digital, de cohesión social e igualdad de género? ¿Serán un revulsivo para estimular la creatividad y el emprendimiento? ¿Serán la herramienta para modernizar y recuperar la competitividad en las empresas? Nadie lo sabe a ciencia cierta, aunque hay un clima de euforia a su alrededor; probablemente, por la cantidad de ceros de las cifras (140.000.000.000 € hasta 2027 en España) que ha supuesto que algunas voces se refieran como al 'plan Marshall' del siglo XXI.

Esta discusión debe considerar cuatro aspectos fundamentales.

1. Deben ser una herramienta de transformación hacia un nuevo paradigma económico y social. Los pasos que se den en los próximos cinco años marcarán el futuro de los próximos 25. Es precisamente el resultado del plan y no el plan en sí mismo lo que permitirá evaluar el éxito de la propuesta, pero el reto no es menor: la recuperación económica asentada en unas nuevas bases que nos han de proyectar al futuro repensando el modelo de sociedad. Unas políticas que deben permitir alcanzar en un tiempo récord una sociedad más justa, cohesionada, resiliente, sostenible y con un tejido productivo dinámico y alineado con los objetivos anteriores.

Las ayudas no pueden convertirse en negocio para los grandes grupos. Las pymes deben ser protagonistas

2. No se pueden manejar sobre paradigmas 'old generation'. Hay una gobernanza con la máxima transparencia, orientada a los objetivos, con lealtad interadministrativa y entre los agentes que participan. Necesitamos las potencialidades de todos para hacer realidad los proyectos con la ambición que requieren los nuevos retos. Las ayudas no pueden convertirse en un negocio para grandes corporaciones, ni deben ser herramientas de extensión del modelo económico actual. El protagonismo de las pymes y de la diversidad de los microtejidos económicos y sociales es una pieza estratégica para el éxito, especialmente en Catalunya. El futuro será del talento y la innovación o no será, y esta liga no se juega mayoritariamente en las grandes empresas.

Los fondos 'next generation' son deuda pública soportada por los presupuestos comunitarios y la solvencia de los estados miembros. Por eso hay que asegurar que los beneficios no se canalicen a unas pocas manos y, en cambio, la deuda sea colectiva. Ya tuvimos suficiente con el rescate de la banca.


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La investigación tiene un coste, pero renunciar a ella tiene un coste infinitamente mayor

3. Deben permitir alcanzar un modelo económico y social intensivo en conocimiento. La pandemia ha demostrado la necesidad de contar con un sistema de investigación e innovación potente que incremente la resiliencia de nuestra sociedad. En los últimos años los recortes y las leyes de estabilidad presupuestaria han puesto en riesgo la capacidad del sistema para responder a los retos que la sociedad nos pide. Hay que apostar por el conocimiento, porque necesitamos formar a los y las mejores profesionales, porque la investigación básica lleva a la investigación aplicada, y la investigación aplicada permite a la empresa innovar y ser más competitiva. Ahora es el momento de hacer una apuesta clara en todos los elementos de esta cadena: el sistema universitario, los centros de investigación, los centros tecnológicos y la innovación dentro de las mismas empresas. La investigación tiene un coste, lo sabemos, pero renunciar a investigar tiene un coste infinitamente superior.

Necesitamos un ecosistema del conocimiento activo, joven, que retenga talento, recupere el talento perdido durante la crisis y genere un entorno atractivo para la captación de nuevo talento. Los fondos 'next generation' deberían pensar, justamente, en las nuevas generaciones. Vivimos con preocupación la pérdida del talento que formamos con esfuerzo e ilusión por falta de oportunidades. Hay que poner el foco en el talento joven, y eso quiere decir apostar decididamente por las universidades y la formación profesional.

4. Deben ser capaces de crear un ecosistema favorable a la circulación del conocimiento. Es necesario que el talento que hay en las universidades y en el conjunto del sistema de investigación e innovación se relacione de manera orgánica y eficiente con el tejido económico. Con los fondos europeos se nos presenta la oportunidad de mejorar la transferencia de personas y proyectos entre los centros de investigación, las universidades y la empresa. Aquí las universidades podemos jugar un papel clave, ya que tenemos la capacidad de dar respuesta en el ámbito de la investigación de primer nivel internacional, pero también somos capaces de conectar desde la proximidad con el tejido más micro y cercano que suponen las pyme.

Los fondos 'next generation' son una oportunidad y no podemos fallar. El país lo necesita, pero sobre todo lo necesitan las generaciones futuras.  

Empleos que generará la economía verde

Mayte Guillén. Responsable de Contenidos y Estudios de Infoempleo

Una de las grandes lecciones de la pandemia es que necesitamos replantear nuestro sistema productivo. En la próxima década tendremos que dar un mayor protagonismo a la industria, la digitalización, la innovación y la sostenibilidad ambiental si no queremos quedarnos atrás. El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia con el que el Gobierno pretende impulsar el 'Green New Deal' español plantea movilizar en los próximos tres años el 50% de la financiación que nos proporcionará Europa a través del Plan 'Next Generation EU' (72.000 millones de euros entre 2021 y 2023, y 140.000 millones en total en los próximos seis años). Un 37% de ese dinero se destinará a inversión verde y un 33% a digitalización de las empresas.

Se calcula que España podría llegar a generar 1,3 millones de empleos verdes si se realizan las inversiones adecuadas en energías renovables, transporte sostenible e infraestructuras verdes. También se podrían crear unos 600.000 empleos adicionales relacionados con la gestión forestal sostenible (280.000 empleos), la agricultura y ganadería extensiva (150.000 empleos) y la economía circular (160.000 empleos). 


/ EL PERIÓDICO

Actualmente, la gestión y tratamiento de residuos y las energías renovables son los dos motores que impulsan la economía verde en nuestro país. Juntos suponen un 47% del total del empleo que genera en España. El tercer sector con mayor participación en el empleo ambiental es el tratamiento y depuración de aguas residuales, seguido por el sector público (programas de educación ambiental, vigilancia del cumplimiento de la legislación…) y la agricultura y ganadería ecológicas. 

Para los próximos años, se prevé que las energías renovables, la economía circular, la información ambiental, el ecodiseño o la logística sostenible sean algunos de los ámbitos donde más crecerá el empleo. También habrá cambios notables en sectores tan diversos como el turismo, la energía, la agricultura, el transporte, la edificación o la gestión de residuos, con el fin de mejorar el uso eficiente de los recursos y reducir su dependencia de actividades con emisiones de gases de efecto invernadero.

 El sector de recogida y tratamiento de residuos da trabajo en España a más de 140.000 personas

Una parte importante de esa economía circular hacia la que queremos dirigimos se centra en reciclar y reutilizar. En estos momentos, el sector de recogida y tratamiento de residuos da trabajo a más de 140.000 personas en nuestro país, un 26% del empleo total generado por la economía verde. Según los cálculos realizados por la Comisión Europea, si se aplica toda la normativa vigente en materia de residuos, en los próximos años se crearían más de 400.000 empleos en la UE, de los cuales 52.000 se localizarían en España. 

La generación de energía a partir de fuentes renovables y la mejora de la eficiencia energética es otro elemento clave para afrontar este cambio. Según los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para alcanzar la neutralidad climática en 2050, en España el empleo neto en el sector de energías renovables aumentará entre 250.000 y 350.000 personas desde 2021 a 2030. Las inversiones en renovables generarán entre 107.000 y 135.000 empleos; las dedicadas al ahorro y eficiencia energética entre 56.000 y 100.000 puestos de trabajo; y las de redes y electrificación de la economía unos 46.000. Asimismo, se espera que el cambio energético cree hasta 118.000 nuevos empleos indirectos. La demanda se centrará principalmente en expertos en energías renovables y técnicos para el mantenimiento de instalaciones.

Es fundamental rediseñar todo el proceso productivo de las empresas, lo que requerirá nuevos perfiles profesionales

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Pero para que esta economía circular funcione es fundamental rediseñar todo el proceso productivo de las empresas, lo que requerirá contar con perfiles como los ecodiseñadores, esenciales para idear productos más duraderos que puedan ser reparados y reciclados fácilmente (hasta el 80% del impacto ambiental de un producto se determina en la fase de diseño); consultores en logística sostenible que ayuden a reducir las emisiones contaminantes de los transportes en la distribución de productos; analistas de soluciones y proyectos tecnológicos sostenibles que se encarguen de optimizar los procesos productivos y hacerlos más eficientes; ingenieros ambientales que evalúen y eviten los daños que puede producir en el medio ambiente la actividad de la compañía; expertos en sostenibilidad ambiental que realicen auditorías de los sistemas de gestión ambiental y energía de las empresas para controlar la huella de carbono, y técnicos de prevención de riesgos laborales, calidad, medioambiente y RSC que vigilen la gestión e implantación de las distintas normas y estándares que se deben seguir.

En un futuro próximo los consumidores demandarán asimismo estar más informados, lo que incrementará la demanda de especialistas en economía circular, responsables de ecoetiquetas, certificados y ciclos de vida de los productos. Por último, todos los expertos reunidos en el congreso donde dimos a conocer el Informe sobre 'Empleo en Sostenibilidad y Medio Ambiente' junto a UNIR a inicios de año, coincidieron en señalar que esta transición no podrá ser efectiva sin la implicación de toda la sociedad. Por lo que la labor de educadores e informadores ambientales será clave en los próximos años.