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¿Es posible llevar una dieta vegana y tener un buen rendimiento deportivo?

  • Lejos de ser algo nuevo, el veganismo es una forma de comer que lleva años ganando terreno entre algunos sectores de la población

Una cesta de vegetales.

Una cesta de vegetales. / El Periódico

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Begoña González

Alberto Garzón y Pedro Sánchez se enzarzaron hace apenas unas semanas por un 'buen chuletón'. Del mismo modo que recientemente ha ocurrido en la política, en las calles hace años que se discute sobre la alimentación vegana y sus beneficios y contraindicaciones. Como en muchos otros temas, el desconocimiento suele ser la principal causa del rechazo de cualquier tendencia novedosa. Lejos de ser algo nuevo, el veganismo es una forma de comer que lleva años ganando terreno entre algunos sectores de la población. A pesar de ello, sigue siendo bastante contestado en relación al rendimiento deportivo. ¿Qué hay de cierto en los argumentos de quienes lo rechazan? realmente, y si se lleva una alimentación adecuada, poco.

Llevar una dieta vegana y tener un buen rendimiento deportivo no solo es posible sino que contamos con ejemplos de deportistas de élite que ya siguen esta alimentación. Desde Novak Djokovic que comenzó por una dieta sin gluten y actualmente no solo lleva una dieta vegana sino que tiene un restaurante vegano y ecológico en Montecarlo; o las tenistas Venus y Serena Williams que llevan una dieta vegana desde que Venus fue diagnosticada de una enfermedad autoinmune y la llevó a inclinarse por este tipo de alimentación al que después se unió su hermana, al piloto de fórmula 1 Lewis Hamilton que lleva una dieta vegana motivado por prevenir problemas de salud, pues en su familia había antecedentes de cáncer y problemas cardiovasculares.

En la alimentación vegana, del mismo modo que en la omnívora, lo importante es comer adecuadamente. "Hay que poner especial atención a las proteínas, ya que las proteínas presentes en los animales suelen ser completas, es decir, que contienen todos los aminoácidos esenciales. Sin embargo en los vegetales, no todas son completas. Por ejemplo, las lentejas, son deficientes en metionina, por lo que habría que completarlas, por ejemplo con un cereal como el arroz que es más deficiente en lisina. Pero no todos los vegetales son incompletos, tenemos los garbanzos, las soja o los azukis que tienen una proteína totalmente completa", explica la nutricionista Ana Gloria Cantos. De este modo, lo esencial para cualquier persona que quiera cambiar a una alimentación basada en los productos vegetales es aprender a llevar una dieta equilibrada.

Vitamina B12

En lo referente a los micronutrientes, la única carencia de los vegetales es la vitamina B12. "Esta vitamina, esencial para el buen funcionamiento del organismo, es de origen bacteriano y solo está presente en los alimentos de origen animal. Los animales la consumen en su alimentación y nosotros al consumir esos animales. Por lo tanto, en este caso, sí hay que suplementar esta vitamina para prevenir anemias. Sin embargo, muchos alimentos veganos ya vienen suplementados precisamente por este motivo. Sin embargo, hoy en día podemos encontrar un montón de nuevas propuestas en el mercado que no sólo son muy saludables, sino también muy sabrosas. Como resultado, un número cada vez mayor de personas, no solo las veganas, las están introduciendo en su dieta", asegura Cantos. Algunos ejemplos de productos suplementados son los sustitutivos de lácteos, como los quesos Violife. 

A pesar de que se crea lo contrario, la mayoría de personas son aptas para llevar una alimentación vegana. "En general sí, pero como todo, depende de cada uno a nivel individual. Es decir, aunque se tratara de una dieta omnívora, no existe una única dieta mágica o válida para todos. Hay que valorar las características individuales de cada persona, sus gustos, apetencias, objetivos, etc y en función de eso, elaborar una dieta adaptada a cada persona. Si habláramos de generalidades, sí, es una opción absolutamente válida para la gran mayoría siempre y cuando esté equilibrada. Para eso lo ideal es acudir siempre a un profesional, como para todo", explica la nutricionista.

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Uno de los grandes miedos a los que se enfrentas quienes quieren dejar la alimentación cárnica es el temor a desarrollar intolerancias si algún día quieren volver a comer carne o lácteos. "Una intolerancia es una dificultad a la hora de digerir y por lo tanto de absorber una sustancia. Si yo dejo de mover una pierna porque me han escayolado, al tratar de volver a moverla me va a costar más que mover la otra, que no he dejado de moverla. Pero esto no significa que nunca más vaya a poder moverla", razona Cantos. "En el caso de las intolerancias es lo mismo. Hablemos de la lactosa, que suele ser el ejemplo más típico. La lactosa es un azúcar presente en la leche que se compone de dos moléculas unidas, una de glucosa y otra de galactosa. Para poder digerirla y absorberla, es necesario cortar esa molécula unida en dos partes", explica. La enzima encargado de realizar este "corte" es la lactasa que se produce en el intestino. "Hay muy pocas personas que no la produzcan por genética. La mayoría dejan de producirla por un problema, generalmente de inflamación intestinal, aunque también podría producirse por falta de demanda al no consumir lactosa. Pero si el intestino funciona bien, y yo dejo de tomarlo y progresivamente vuelvo a introducirlo, el intestino volverá a secretar esa lactasa que me permita digerir esa lactosa", explica Cantos.

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