Amadeu Casellas: "Todos estamos en libertad condicional"

El veterano militante anarquista, que ha pasado un cuarto de siglo en la cárcel por robar un banco tras otro, es uno de los vigilantes de sala de la exposición 'Tot ordre es vol pur', de Núria Güell, en el Centre d'Art Contemporani Fabra i Coats. Que el autor del libro 'Un reflejo de la sociedad: crónica de la experiencia en las cárceles de la democracia' acabe custodiando obras de arte solo se le podía ocurrir a una artista que en 2011 ya publicó un manual para expropiar bancos y que en esta muestra ajusta cuentas con otra 'bestia negra' de Casellas: la iglesia. Se puede visitar de 12 a 20 horas hasta el 31 de julio y reabre en septiembre.

Amadeu Casellas, en la exposición ’Tot ordre es vol pur’, de Núria Güell.

Amadeu Casellas, en la exposición ’Tot ordre es vol pur’, de Núria Güell. / MANU MITRU

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Gemma Tramullas
Gemma Tramullas

Periodista

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Jamás le habría imaginado trabajando como vigilante de sala en un museo.

Tengo amistad con Núria [Güell] porque ha hecho muchas cosas sobre prisiones y CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros). Cuando me lo propuso no tenía trabajo, así que acepté. Se supone que debería ser millonario pero ahora tengo que cambiarme de piso y no tengo ni para la fianza.

¿Cómo se pueden haber robado tantos bancos y estar sin blanca?

El dinero lo repartíamos entre la CNT, que entonces era ilegal, familias de la comarca de Osona que lo necesitaban, y una parte para nosotros. Además, cuando sales después de dos, tres o diez años de cárcel, no tienes nada.

Núria Güell y usted hacen lo mismo pero por caminos distintos, y no me refiero a atracar bancos.

Ponemos en evidencia el sistema y denunciamos el abuso de autoridad. Ella lo hace artísticamente y yo a lo bruto, porque lo he vivido en carne propia y porque me deben años de prisión.

"Ponemos en evidencia el sistema y denunciamos el abuso de autoridad"

Ha estado 26 años entre rejas, en 16 prisiones, en régimen de aislamiento, en huelgas de hambre, se ha cosido la boca… ¿Cómo ha conseguido seguir vivo?

He tenido la gran suerte de no engancharme nunca las drogas. Era una cuestión de orgullo. Cuando estaba en aislamiento y el médico me ofrecía una pastilla para dormir, le decía: ¡Para qué quiero una pastilla si tengo las 24 horas del día para dormir!

¿Cómo canalizaba la rabia?

En la cárcel hacía mucho deporte y fuera suelo hacer entre 17 y 23 kilómetros diarios corriendo y caminando. En cuanto tengo dos horas libres me voy montaña arriba, si no explotaría.

¿Qué chispa prendió su cruzada armada?

Yo soy de Vic, un pueblo de curas. Cuando veías uno por la calle tenías que correr a besarle la mano. En la escuela uno me cruzó la cara y yo por instinto se la devolví y lo dejé planchado. Ya les tenía rabia porque veía cómo abusaban de su poder, pero a partir de ahí se convirtió en una cruzada personal. Con los años descubrí que dentro de cada dictador y de cada explotador hay un cura.

"El encargado de las armas de la FAI me dijo: 'A ti te van a matar, vas demasiado lanzado"

También se rebeló contra la explotación en las fábricas.

Entré a trabajar muy joven y uno de la CNT que me vio tan cabreado con el sistema que me llevó a una reunión ilegal. Empecé repartiendo folletos de propaganda y me gustó.

No tardó en pasar a mayores.

La primera vez que fui a Toulouse a encontrarme con los de la FAI, el encargado de suministrar las armas me dijo: “A ti te van matar, eres muy crío y vas demasiado lanzado. De momento no te voy a dar nada”. Pero desde entonces he aflojado mucho.

¿Cambiaría algo de lo que ha hecho?

Si lo pongo en una balanza, quien ha perdido realmente soy yo. He contribuido a cosas que valen la pena, como la abolición de la ley de vagos y maleantes, la reforma del código penal, la aplicación del reglamento para que haya vis a vis y llamadas en la cárcel… Pero no he podido disfrutar de mi hijo. No me arrepiento, si volviera atrás haría lo mismo, pero quizá de otra manera.

"Hay que seguir haciendo la crítica a las instituciones, aunque de manera menos violenta"

En 1976 atracó su primer banco a punta de pistola.

Ese ha sido mi fallo, entrar con una pistola. Si en lugar de eso hubiera hecho como Enric Duran hubiera sido distinto, pero en aquel tiempo no había ordenadores. Quizá fui demasiado a las bravas y eso me ha marcado tantos años en prisión. Pero el fondo de lo que he hecho, que es la crítica a las instituciones, pienso que hay que seguir haciéndola aunque quizá de manera menos violenta.

Usted no ha dejado de hacerla.

A esta bestia que es el capitalismo solo la frena la resistencia, aunque sea de grupos pequeños. Claro que sería mejor ser millones, pero decir que, como somos pocos, no vale la pena hacer nada es una excusa. Con tres esprays se puede pintar un pueblo entero y eso ya es un foco de resistencia. Yo hago vídeos de denuncia sobre lo que pasa en las cárceles y con tal de que una sola persona los mire ya me doy por satisfecho.

¿Qué le mueve más la injusticia o la rabia?

Las dos. Un caso que me dio mucha rabia fue cuando tres chicos de Sarrià violaron a una mujer y el juez les condenó a 12 años. Automáticamente se les concedió el tercer grado, porque "no podían perder la vida por un error". En cambio, a unos chicos de Terrassa, hijos de trabajadores, les cayeron 25 años por el mismo delito. Una violación es una violación, la cometa un rico o un pobre. Cuando ves estas dos varas de medir te entra la rabia y ganas de luchar contra esta injusticia. En España han cambiado las formas y los nombres, pero todo sigue igual.

¿Cómo puede ser que en las cárceles catalanas la gente muera y nadie haga nada?

¿Cree que los políticos y los activistas independentistas que han pasado por la cárcel pueden contribuir a mejorar el sistema penitenciario?

Debería ser así, pero vistas las declaraciones de la 'consellera' lo dudo. En solo diez días murieron tres personas y no han hecho nada. ¿Cómo puede ser que en las cárceles catalanas la gente muera sin más? ¿Y por qué hay tantos suicidios en el régimen de aislamiento? Es una vergüenza y ningún fiscal, ningún juez, ni nadie hace nada. Es un problema enquistado.

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¿Cree que es posible ser libre?

Mire, esta vida es un cuarto grado. El primer grado son 22 horas de celda y 2 de patio; el segundo grado es el patio, con alguna salida; el tercer grado son salidas a diario, pero volviendo a dormir a la cárcel, y el cuarto grado es este, en el que todos estamos en libertad condicional. Hay que seguir unas normas, te gusten o no. Son normas absurdas e injustas pero si no las sigues y te sales del rebaño, te encierran.