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Los 8 errores más comunes cuando hacemos la maleta

Los 8 errores más comunes cuando hacemos la maleta
  • La organizadora Vanesa Travieso, alumna de Marie Kondo, explica cómo optimizar bien el espacio, de manera eficiente, y cómo podemos ahorrar tiempo al preparar el bolso

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Laura Estirado
Laura Estirado

Periodista

Especialista en Gente, Moda, Tendencias, Estilo y Redes

Escribe desde Barcelona

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Las vacaciones están al caer, por fin. Este año, aún con más ganas las vamos a coger y a disfrutar, con gran parte de la población ya vacunada contra el coronavirus. Pero hay un momento antes de emprender el viaje a nuestro destino de descanso que se nos suele hacer un poco cuesta arriba: la hora de pensar qué metemos en la maleta. Solemos dejar esta tarea para el último día, y al final perdemos mucho tiempo pensando en qué vamos a llevarnos.

No se trata de embutir un maletón, sino de optimizar bien el espacio, de manera eficiente y organizada. Tampoco de estar horas y horas preparando el equipaje.

De esto sabe mucho Vanesa Travieso, una de las alumnas de Marie Kondo más famosas en España. Un día alguien le regaló 'La magia del orden' y desde entonces "todo cambió", asegura esta gallega de nacimiento y catalana de adopción, y madre de dos niños. Aunque el orden y la organización siempre habían estado muy presentes en su día a día desde niña, se hizo 'organizadora profesional' en la escuela de la gurú nipona, así como 'coach' y gestora en la organización de reformas de viviendas.

La siguen más de 116.000 personas en Instagram, en su página #Ponorden, donde igual explica cómo doblar sin que se desenrolle el nórdico hasta cómo compartimentar los armarios de la cocina o los del dormitorio o cómo acabar con el caos en la zona de juegos de los niños. En sus talleres enseña también cómo hacer más sencilla una mudanza, nacional o internacional, y cómo triunfar a la hora de hacer la maleta de nuestras vacaciones.

"Es verdad que cuanto más viajamos vamos adquiriendo más experiencia, pero seguimos cometiendo ciertos errores. Incluida yo, que, en un viaje reciente de trabajo a Madrid al final no utilicé el 30% o 40% de lo que llevé porque no hizo falta", reconoce la experta. A su juicio, estos siguen siendo los ocho errores más comunes que seguimos cometiendo al hacer nuestro equipaje.

No se planifica con una lista

"Solemos dejar, como hacemos con un montón de cosas, la maleta para el último momento. Y eso lo que hace es que, aunque la maleta sea una chorrada inmensa, nos estresa. Porque abrimos el armario, nos sentamos en la cama y nos decimos: 'Bueno, y ahora qué llevo'. Porque, o lo tienes muy claro porque es solamente un día, y sabes qué te vas a poner porque es una comida o un viaje de trabajo, o si no, cuando ya son por tres o cuatro días, ahí es donde se complica el tema. Y si además tienes cenas, o te vas de vacaciones, la cosa aún es mucho peor", avisa la experta, cuya receta infalible se llama "Planificar". "Esto significa hacer una lista sobre qué vamos a hacer y cuánto tiempo le vamos a dedicar, dependiendo de los días, la maleta y las personas podemos pasar unas horitas haciéndolas. Por eso, lo más importante es planificar antes".

No hacemos 'looks' verdaderos

"Sí que es verdad que cada vez más pensamos cosas del tipo 'este pantalón me lo pondré con esto, y luego lo aprovecharé para ponérmelo con esto otro'. Pero hay que ir más allá e intentar hacer 'looks' totales con una sola prenda o con dos o tres prendas. Tenemos que ser capaces de sacar con tres prendas dos conjuntos enteros al menos", aconseja Travieso. "No pasa nada si repetimos un pantalón dos veces esa semana o un vestido, tres días, esa semana entera. Si te pones el vestido el lunes, el jueves y el domingo, y cambias el cinturón has cambiado totalmente el 'look', y con otros zapatos. De esta manera no llevaremos tantas cosas, y optimizaremos las prendas que escojamos", asegura.

No hay que recurrir a los 'porsiacaso'

"Los 'porsiacaso' siguen siendo la máxima. Y no puede ser. Lo de 'mañana me voy a poner este traje con esta falda, con este cinturón y con estos zapatos…, pero, por si acaso, me llevo dos camisas, por si en vez de una me apetece ponerme la otra'", describe la 'coach'. "Esto lo hacemos mogollón. Seguimos llevando el libro de 500 páginas, pensando que lo vamos a leer, y luego no es así", dice rizando el rizo. "No pasa nada por no llevárselo todo. Es lo mismo que pasa cuando nos queremos llevar todas las cremas y medicamentos habidos y por haber, 'por si me pasa algo'. De repente, si tenemos fiebre, hay farmacias. A no ser que nos vayamos a la sabana africana o al Amazonas. Tenemos que ser honestos con nosotros mismos y pensar, ¿adónde voy y cuántos días voy? Esas son las dos preguntas importantes que tenemos que hacernos. Y a partir de ahí, ¿cómo quiero ir?, ¿quiero llevar una mochila, una maleta?, ¿cuántas cenas voy a tener?, ¿voy a estar todo el día en bañador?", enumera la organizadora, que remacha: "Tenemos que pensar esas cosas que no pensamos porque siempre es más fácil coger y meter todo en la maleta".

No empacamos ni doblamos bien

"Ponemos las cosas unas encima de otras en la maleta y no optimizamos bien los huecos que la propia maleta tiene. Mi consejo es que intentemos hacerlo poco a poco. La ropa, cuanto más estirada -esto sirve para maletas de verano pero también de invierno-, menos ocupa. A veces queremos doblar un jersey como si estuviera en un armario, y en una maleta no funciona así. Para optimizar el espacio, cuanto más estirado, menos ocupa. O si no, doblándolo en vertical. Por ejemplo, un jerséy de invierno, doblado como lo tenemos en el armario, ocupa mucho. O los cinturones, enrollados ocupan más. Si los estiramos y los ponemos alrededor de la maleta, pegados bien a la pared, no ocupan nada", aconseja Vanesa.

No se usan bolsas para categorizar

La experta en orden habla de su propia experiencia: "Yo siempre llevo tres o cuatro bolsas. En una meto la ropa, la base. Luego tengo otra bolsa para bañadores, ropa interior y para el pijama o el camisón. La tercera es para las cositas de baño/aseo. Y luego otra bolsa para los zapatos. De esta manera, cuando llegas a tu destino. Y no solo eso, también es más fácil encontrar las cosas, y, además, no pierdes el tiempo deshaciendo las cosas o desordenando la maleta". De lo contrario, avanza: "Ya sabemos que la mayoría deja la maleta abierta toda la semana y va sacando cosas, y al final sabemos cómo acaba aquella maleta, toda hecha un lío, y no encontramos nada de lo que buscamos".

No hay que llevar ropa interior para 'todos' los días

"Si vamos de vacaciones (de verano) podemos lavar y lo tenemos seco de un día para otro. Esto es algo que se nos olvida muchas veces", insiste la experta. Esto vale para la ropa interior y otras prendas.

No hay que guardar lo que más ocupa

"Más que en verano, esto de guardar en la maleta lo que más ocupa pasa en invierno. Si queremos llevar unas botas, que ocupan un montón, pues las llevamos puestas y ya está. No hay que empeñarse en meterlas en la maleta, es mejor ponérselas. Igual pasa con los abrigos, o con esos jerséis gorditos", afirma Travieso.

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No juntar el equipaje de los niños

La alumna de Marie Kondo aconseja que, cuando los niños ya tienen cierta edad, cada uno lleve su propia maleta. "Cuando mis hijos eran pequeñitos lo de los dos lo metía en una maleta. Pero ahora cada uno va con su maleta, y así los dos llevan las cosas por separado".

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