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¿Por qué se secan las puntas de las hojas de las plantas? Trucos para evitarlo

¿Por qué se secan las puntas de las hojas de las plantas? Trucos para evitarlo
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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

Periodista

Especialista en animales, plantas y curiosidades

Escribe desde Barcelona

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Aún no ha llegado propiamente el verano, pero ya se están registrando altas temperaturas. Y las plantas son especialmente sensibles a estos cambios de tiempo, por lo que hay que estar muy atentos a ellas y a las variaciones climatológicas.

Cuando las puntas de tus plantas se empiezan a secar o adquieren tonos pardos y marrones, es fácil pensar que alguna plaga o enfermedad está afectando a la misma, pero en este caso es porque la planta no está recibiendo suficiente agua. O "porque la está recibiendo en exceso", tal y como apunta Núria Abellán, conservadora y responsable de las colecciones de vivero del Jardí Botànic de Barcelona. Siempre es mejor quedarse corto que encharcar la planta, porque es más fácil volver a regar que tener que quitar el exceso de agua.

En todo caso, es muy difícil distinguir a simple vista si la planta está languideciendo por falta de agua o por exceso, porque aparentemente los síntomas son iguales. Pero Abellán apunta unas claves para poder hacerlo:  “Si hay exceso de riego o agua, la sequedad de la planta es blanda. Es decir, se toca la ramita o el tronco de la misma y está blandengue”, señala. “En caso contrario”, apunta, “está tiesa como un lápiz, quebradiza”.

En esta época, seguramente será porque no está recibiendo suficiente agua, lo cual puede deberse a que las raíces están tan enmarañadas y apretujadas que no pueden llegar al agua. En este caso, es conveniente aumentar el riego o trasplantar a la planta para que tenga más sitio para desarrollarse cómodamente.

También puede ocurrir que el suelo de la zona en la que está plantada sea arenoso y el agua se drene demasiado rápido. Si es así, habría que enriquecer el suelo con productos orgánicos que retuvieran mejor el agua y, en todo caso, aumentar la frecuencia de riego.

Un exceso de cloro y sales en el agua de riego también puede hacer que las puntas se pongan parduzcas. La planta va acumulando cal y sales de las aguas no purificadas, lo que acaba perjudicándolas. Lo ideal, en este caso, sería “regar con agua osmotizada”, señala Abellán.

También un exceso de abono puede hacer que una planta empieza a agonizar y llegue a morir, ya que las puntas de las raíces pueden quemarse por el alto nivel de sales que contienen estas sustancias.

Detalle de una hoja con la punta y los bordes parduzcos.

/ Madhav

Finalmente, cuando la hoja empieza a marchitarse puede empezar a amarronarse por la punta, algo inusual, aunque probable. Obviamente, esto no es un problema como tal, simplemente es parte del sistema vital de la planta. Algunas especies vegetales, durante el mes de otoño, ven cómo sus hojas se vuelven de color marrón o se secan antes de caer.

Aunque parezca complejo, es conveniente no confundir el por qué de la tonalidad marrón de las puntas de las hojas, así como el color. Si las puntas se ponen amarillas, se trata de otro problema: clorosis, algo que ocurre cuando a la hoja le falta clorofila, que es el nutriente que fabrica la planta para alimentarse y que es el responsable del color de la planta.

Proceso irreversible

La coloración de las hojas es irreversible, por lo que, una vez solucionado el problema, la única forma de que recuperen el color y la lozanía es recortar las zonas amarronadas. Para dañar lo menos posible la planta si se trata de una que tenga hojas grandes y anchas, cabría recortar los bordes de la zona dañada con cuidado. Si solo son las puntas, bastará con cortar a partir de la zona sana. Si es un ejemplar de hoja pequeña, hay que retirar la hoja seca o dañada. Para ello, se pueden cortar también los tallos más afectados, dejando tan solo cinco centímetros desde su base. De esa forma, se consigue que broten tallos nuevos sanos y nuevas hojas.

También puede pasar que el color pardo o marrón de las puntas pase a toda la hoja y rama si no se pone solución al problema, lo que puede derivar en la muerte definitiva del vegetal.

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Para saber si una planta es recuperable o no, “hay que rascar el tronco o la rama de la misma: si hay brote verde, se puede salvar”, señala Abellán. En caso contrario, “si está seco y quebradizo, la planta ya está totalmente perdida”, concluye. También puede verse tocando la base donde está plantada: “Si la tierra está húmeda y no ha llovido o se ha regado recientemente, significa que la planta no ha consumido el agua y está muerta”.

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