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Bancos: el reto de cómo llegar al futuro

Los bancos españoles registraron unas pérdidas de 6.955 millones de euros en 2020 tras fortalecer su balance con provisiones y saneamientos extraordinarios de 12.000 millones de euros para hacer frente a los efectos económicos de la crisis del coronavirus. Más allá de esta crisis, son muchos los desafíos que debe afrontar el sector bancario para ganarse el futuro, según los análisis de Antoni Garrido, catedrático de Economía Aplicada UB e investigador del Instituto de Economía de Barcelona (IEB), y Joan Torras Ragué, profesor de Finanzas de EADA Business School.

Bancos: el reto de cómo llegar al futuro
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Antoni Garrido y Joan Torras Ragué

Los bancos españoles tienen ante sí retos mayúsculos y está por ver que todos ellos logren superarlos. La banca ya no es sostenible tal y como la entendíamos. La tecnología, que a raíz de la pandemia ha irrumpido en nuestras vidas de una forma sutil, nos ha mostrado que el mundo financiero tal y como lo conocíamos ha quedado obsoleto. Así, la irrupción de las ‘fintech’ en el panorama bancario actual no solo es inevitable sino que es beneficiosa y hasta necesaria.  


Tiempos de cambio en el sector bancario

Antoni Garrido es catedrático de Economía Aplicada UB e investigador del Instituto de Economía de Barcelona (IEB)

El estallido de la pandemia ha generado obviamente problemas a los bancos españoles hasta el punto que un buen número de ellos ha registrado pérdidas en 2020. Antes de la llegada del coronavirus, y como reflejaban las cotizaciones bursátiles, los mercados consideraban ya negativas las perspectivas del sector dados los desafíos que deberán afrontar las entidades en los próximos años.  

El primero de ellos no es otro que recuperar la reputación del sector, situada, con razón, en mínimos dado el ingente volumen de recursos públicos que fue preciso movilizar para evitar la quiebra del sistema, los abusos cometidos en la comercialización de algunos productos (como la deuda subordinada y las participaciones preferentes) y las conductas poco edificantes que siguieron algunos altos cargos. De hecho, en el barómetro sobre confianza social que elaboran cada año algunas consultoras especializadas, solo el 22% de los españoles afirma confiar en la banca frente al 48% de media que lo hace en el conjunto de la Unión Europea.

El segundo gran desafío es conseguir ser rentable en un entorno como el actual de tipos de interés cercanos a cero. Establecida por el BCE tras el estallido de la crisis financiera, la política de tipos bajos permitió a las entidades bancarias obtener elevadas plusvalías en sus carteras de renta fija, aumentar los ingresos en concepto de comisiones (ya que incentivó el desplazamiento del ahorro hacia fondos de inversión) y reducir doblemente (recuperación de la economía y reducción de los costes financieros a soportar por los prestatarios) la morosidad. Su continuidad en el tiempo presiona, sin embargo, a la baja los márgenes bancarios ya que, entre otras cosas, no es fácil trasladar a los depositantes los tipos de interés negativos que soportan los bancos por depositar sus excedentes de liquidez en el BCE.

Sede del Banco Central Europeo en Fráncfort.

/ AFP / YANN SCHREIBER

El tercer problema, posiblemente el más importante, es el nuevo marco al que se enfrenta en todo el mundo la actividad bancaria como consecuencia de la coincidencia en el tiempo de tres factores claramente interrelacionados: el progreso tecnológico (digitalización, robótica, inteligencia artificial, Big Data, etc.), los cambios en el marco regulador y los cambios también en las preferencias de los consumidores. En la medida que disminuyen las barreras de acceso al sector, los costes de búsqueda de los usuarios y los asociados al cambio de proveedor, se están diluyendo las ventajas competitivas de que disponían los bancos tradicionales hasta fechas recientes.

Las 'bigtech' lo tienen todo para poder jugar un papel activo en el mundo poscovid

Abrazar la disrupción digital, esto es, dotarse de la estructura, las aplicaciones y el personal con el talento necesario para poder competir en ese nuevo marco es pues el mayor reto al que se enfrentan los bancos en la actualidad; reto que será aún mayor si las grandes empresas tecnológicas, las llamadas 'bigtech', acaban entrando en el sector financiero. A diferencia de las 'fintech', en su mayoría pequeñas, poco conocidas y con una estructura de capital muy apalancada, estas últimas lo tienen todo -la tecnología, el capital humano, los recursos financieros y una marca conocida- para poder jugar un papel activo en el mundo poscovid. Es verdad también que para jugar dicho papel tendrían que aceptar, cosa que han rechazado hasta la fecha, quedar sometidos a una estricta regulación y supervisión por parte de los organismos competentes en la materia. 

En este contexto de competencia creciente y márgenes reducidos cabe enmarcar tanto los ajustes en las plantillas que están llevando a cabo la mayor parte de entidades como las fusiones que han tenido lugar recientemente. Se trata en definitiva de reducir costes, mejorar niveles de eficiencia y, en el caso de las fusiones, ganar tamaño para compensar con más volumen de actividad los reducidos márgenes actuales.   

En suma, los bancos españoles tienen ante sí retos mayúsculos y está por ver que todos ellos logren superarlos. Para algunos analistas, los bancos tradicionales están de hecho condenados a desaparecer, ya que otros agentes serán capaces de cubrir de forma más eficiente todas las necesidades financieras de la sociedad. Para otros, menos radicales, las entidades de crédito minoristas existentes en la actualidad tendrán que optar por un determinado modelo de negocio: unos, los mejores, podrán seguir siendo proveedores universales de servicios a través de sus canales propios, otros proporcionarán la infraestructura necesaria para comercializar productos desarrollados por terceros más eficientes y el resto se limitará a suministrar a plataformas para comercializar productos y servicios financieros de carácter básico. Tiempos de cambio en definitiva para el sector.   


La revolución financiera ya está aquí

Joan Torras Ragué es profesor de Finanzas de EADA Business School

Para recuperar la economía de la zona euro, el Banco Central Europeo (BCE) comenzó a bajar los tipos de interés en 2011 y desde 2016 los tiene prácticamente al 0%. Ello favorece a familias, empresas y administraciones endeudadas. Pero provoca que el rendimiento que las entidades financieras logran por su negocio bancario básico (guardar depósitos y dar créditos) sea muy bajo y que su rentabilidad total sea persistentemente inferior al retorno que los inversores exigen. Beneficios que se reducen y costes de estructura sobredimensionados.

La tecnología demuestra que el mundo financiero tal y como lo conocíamos ha quedado obsoleto


La banca ya no es sostenible tal y como la entendíamos y estamos asistiendo a un fenómeno de concentración de entidades financieras como la reciente CaixaBankia. La tecnología, que a raíz de la pandemia ha irrumpido en nuestras vidas de una forma sutil, nos ha mostrado que el mundo financiero tal y como lo conocíamos ha quedado obsoleto.

Para sanear los balances de los bancos entran en juego estrategias que intentan ganar oxígeno, por un lado, reduciendo sus costes: las mencionadas fusiones entre entidades, ERES, cierre de oficinas o venta de las propias oficinas para quedarse como inquilinos, forzar a los clientes a operar a distancia… y por otro, diversificando su negocio para ganar ingresos adicionales colocando productos que nada tienen que ver con la banca como seguros, alarmas, o productos electrónico.

Las 'fintech' están revolucionando el sector financiero.

/ CHRISTIANN KOEPKE

En medio de esta reconversión irrumpen las 'fintech', empresas que han troceado el negocio bancario, y se han centrado en una parte muy pequeña de éste, ofreciendo un servicio alternativo digital, cómodo, intuitivo y muy eficiente. Aprovechan la tecnología para reducir costes al máximo, cosa que se traduce en prácticamente cero comisiones, y, por otro lado, crean una 'interface' digital muy intuitiva

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'Mientras, la banca tradicional ha adoptado la digitalización para mejorar su negocio vía comisiones, a modo de ejemplo: si antes queríamos un certificado de titularidad de una cuenta bancaria, íbamos a la oficina, imprimían un papel, lo firmaban y te lo daban en mano, ahora se hace mediante su página web, y pagando dos euros, la aplicación genera un PDF con una firma digital, y sin papel, es decir, pagamos dos euros para que una máquina te diga que tu cuenta corriente es tuya cuando antes era gratis.

La irrupción de las 'fintech' en el panorama bancario actual no sólo es inevitable sino que es beneficiosa y hasta necesaria. Beneficiosa porque supone una alternativa más eficiente que la banca tradicional a la hora de tramitar ciertos servicios financieros y necesaria porque el hecho de que exista ya nos libera de la cautividad a la que nos somete el sector bancario. Así también lo refleja el reciente estudio presentado 'Retos y amenazas del sector FinTech en España', realizado por EADA Business School.

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