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Demasiados buses para tan poca calle

La Rambla de la Muntanya, hasta hace poco una tranquila calle secundaria del barrio del Guinardó, en Barcelona, soporta un tráfico elevado por el desvío de una parte de la circulación habitual de la Ronda del Mig, cortada por obras. Un vecino, Eduard Motos, denuncia en una carta enviada a EL PERIÓDICO el peligro que supone a diario para los peatones y pide cambiar al menos el itinerario de los buses. El Ayuntamiento descarta, por el momento, ese extremo.

García y Motos, junto al cartel que pide a los buses que respeten el paso de peatones

García y Motos, junto al cartel que pide a los buses que respeten el paso de peatones / LUIS BENAVIDES

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Luis Benavides
Luis Benavides

Periodista

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Eduard Motos nunca olvidará el día que su querida pero anodina calle se transformó en una arteria principal del Guinardó. “Fue el 4 del 3 del 21, como una cuenta atrás”, bromea. Desviaron el tráfico de la Ronda del Mig por las obras para mejorar la accesibilidad de la parada de metro de Maragall y comenzaron a sucederse los atascos y, sobre todo, los episodios que ponen en peligro la integridad de los peatones. Ese mismo día comenzó a compartir en redes sociales vídeos de conductas incívicas por parte principalmente de motociclistas, algunas grabadas desde su balcón, para exigir al distrito de Horta-Guinardó un replanteamiento de la movilidad en la zona.

Este vecino está harto de ver a motoristas avanzando por la estrecha acera de la Rambla de la Muntanya porque los autobuses articulados ocupan toda la calzada. También ciclistas y usuarios de patinetes eléctricos. “Pasan casi rozando a los peatones, los portales, los comercios… Están acostumbrados a adelantar a otros vehículos pero aquí no pueden y van por la acera”, explica Motos, testigo de momentos de cierta tensión. Como el vivido por una invidente y su perro lazarillo al encontrarse de frente con una persona montada en su ciclomotor. Esa escena fue capturada por el móvil de Motos, que estos días ha perfeccionado su técnica y se ha convertido en el más rápido desenfundando la cámara de su celular.

Otros vecinos y comerciantes de la calle comparten su preocupación. Como Ismael García, empleado del estanco, que cada día coloca un cartel de cartón encima de la acera con un mensaje claro y directo: “Respetad el paso de peatones. Gracias”. Y es que también denuncian que algunos chóferes, sobre todo los de las líneas H6 y D40, no respetan el paso de cebra. “Algunos bajan lanzados si tienen el semáforo de paseo Maragall en verde y si está rojo, al ser tan largos, se quedan encima del paso”, explica García. Los buses de barrio, al ser mucho más cortos, no tienen este problema.

Respuesta municipal

En su cruzada en internet tira mucho de sarcasmo, con vídeos muy comentados y compartidos por vecinos y activistas de la movilidad. En uno de los más virales, por ejemplo, se le puede ver bloqueando el paso a una motorista con el carrito de su bebé. Sus tuits llegaron a la regidora del distrito, Rosa Alarcón, que casualmente también es regidora de Movilidad del Ayuntamiento y presidenta de TMB. Sin duda, un interlocutor tres-en-uno ideal para encontrar una solución, debió pensar Motos. Se citaron en la zona para observar, sobre el terreno, la "nueva normalidad" de la calle unos 10 días después del inicio del desvío. A la concejal le pidió principalmente un cambio en el recorrido de las líneas H6 y D40. La primera podría desviarse antes y bajar por Teodor Llorente, una vía con dos carriles para la circulación, “mucho más adecuada para absorber el tráfico” que Rambla de la Muntanya, sostiene Motos. La otra podría podría bajar por Segle XX, una calle con aparcamiento a ambos lados. “Solo sería necesario cambiar el sentido en dos tramos de Verge de Montserrat, eliminando unos pocos aparcamientos como hicieron en nuestra calle”, continúa el vecino, que ha presentado sus propuestas en el Consell de Barri y en una Audiència Pública del Districte.

Fuentes municipales recuerdan que la situación es temporal y que el sentido Besòs del tráfico está desviado por Teodor Llorente, a excepción de los buses que sí pueden circular por un tram de Ronda Guinardó exclusivo para el transporte público y Rambla de la Muntanya. “Se ha optado por esta opción porque de esta manera la afectación para los usuarios del bus es menor que a los del tránsito privado”, subrayan desde el consistorio.

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Respecto a la circulación de motos por la calzada, fuentes del consistorio explican que agentes de la Guàrdia Urbana ha realizado campañas de vigilancia y sanción para evitar estos hechos. Motos confirma, pero considera que han sido del todo insuficientes. En general, recuerdan las mismas fuentes, en caso de que el tráfico no permita adelantar al motorista, "tendrá que hacer cola en la calzada como el resto de vehículos”. 

Grietas en el asfalto

Mediante una aplicación ha comprobado que pasa un autobús de gran capacidad cada dos minutos aproximadamente. Esa frecuencia, elevada para una calle tan estrecha según el lector, sumada al elevado peso de estos articulados está destrozando el asfalto. El Ayuntamiento ha tomado nota de los desperfectos en el firme y asegura que se repararán “lo más pronto posible”. Sin ir más lejos, un boquete situado junto al paso de peatones, el único daño en el asfalto claramente peligroso para los usuarios de la vía, fue recientemente reparado.