Entender + de relaciones y sexualidad

¿Qué sexualidad has aprendido?

Empieza a ser hora de vivir una sexualidad en toda su magnitud, entendiendo que es mucho más que la penetración y los orgasmos

Sexualidad de pareja.

Sexualidad de pareja.

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La sexualidad continúa siendo un tabú. Y ahora quizás pensarás que exagero. O quizás estarás de acuerdo conmigo. Sigue siendo un tabú porque todavía no podemos hablar de manera natural.

Es cierto que hay personas que hablan, y mucho, pero lo suelen hacer de manera superficial y disfrazando un poco (o bastante) la verdad. Es más, muchas veces solo nos referimos a la sexualidad teniendo en cuenta una esfera muy pequeña de la misma: las relaciones sexuales compartidas con alguien. Y nos olvidamos de todo lo demás que también forma parte de esta área tan importante e imprescindible de nuestra vida.

Sexualidad también implica cómo nos explicaron en casa cómo se llaman todas las partes de nuestro cuerpo por su nombre real, cómo nos dijeron que se hacían las criaturas, las reacciones que había cuando en la televisión había una escena que iba subiendo de tono. Es todo esto y también es cómo nos educaron en función de si nos etiquetaron como niñas o niños, cómo nos explicaron la importancia de la autoestima y nos ayudaron a sembrarla y hacerla crecer, cómo nos enseñaron a relacionarnos con otras personas y a respetarlas… También tiene relación con la asertividad y la capacidad de decir lo que cada uno piensa. Tenemos que contar con mensajes más explícitos como los que recibimos sobre la menstruación y las primeras eyaculaciones, con lo que nos han dicho, de manera explícita o implícita, qué quiere decir ser niño o niña… y también los mensajes que hemos recibido sobre qué es el sexo biológico, la orientación sexual, la identidad de género y la expresión de la misma.

La lista de todo lo que está vinculado con la sexualidad es inacabable. Y, a pesar de esto, a menudo nos quedamos con una pequeña idea (y muy básica) de lo que implica la sexualidad: las relaciones sexuales, como decía antes. Y no de cualquier manera: desde una perspectiva cisheteronormativa y con una monogamia impuesta.

Qué quiere decir cisheteronormativa? Quizás te lo estás preguntando… Pues que se presupone que todas las personas somos cisgénero y heterosexuales. Y que nos vinculamos de manera monógama, claro está. Y esto hace que la mayoría de los referentes que tenemos, desde que somos pequeños, sean todos así. Por lo tanto, nuestra estructura mental sobre qué es una pareja la construimos desde esta única referencia.

¿Vamos a sumar algo más de drama? Debemos tener en cuenta que el tipo de relaciones sexuales que hemos aprendido los hemos aprendido a través de la pornografía o algo similar. Porque, está claro, no vamos por ahí viendo a la gente teniendo relaciones sexuales, por lo tanto, uno de los únicos lugares donde podemos ver algo que se asemeja a las relaciones sexuales es la pornografía. Pero el modelo del porno ‘mainstream’ nos enseña un sexo: machista y violento. Un modelo que sumamos al aprendizaje patriarcal que hemos hecho “gracias” a la sociedad en la que vivimos.

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¿Y cómo es la sexualidad machista que hemos aprendido? Pues, como hemos dicho hasta ahora, solo teniendo en cuenta las relaciones sexuales y centrando todo el juego sexual en la penetración y los orgasmos. Si hilamos más fino, en los orgasmos del hombre. Por suerte, cada vez son más las personas (sobre todo mujeres) que reivindican unas relaciones sexuales más allá de la penetración. Porque jugar a penetrar y ya (como vemos que hacen en las series y películas románticas), en la vida real, no suele funcionar. O quizás solo da un tipo de placer para el pene… Pero, generalmente, cuando tienes una vulva, este “aquí te pillo, aquí te mato” (qué nombre más horrible y machista para una práctica sexual) no sirve. Porque el deseo salvaje que hace funcionar estas relaciones sexuales solo aparece en momentos puntuales de nuestra vida, no de manera generalizada. Por lo tanto, las personas tenemos que ser más creativas si queremos disfrutar mucho más ampliamente de nuestro sexo. No podemos quedarnos con un esquema tan reduccionista de la sexualidad, ¿verdad?

¿No crees que empieza a ser hora de vivir una sexualidad en toda su magnitud, entendiendo que es mucho más que la penetración y los orgasmos? Pues mantente alerta porque, poco a poco, seguiremos reflexionando sobre sexualidad y relaciones y, si quieres, ¡te acompaño!