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Un futuro para la Barcelona poscovid

¿Cómo será la Barcelona poscovid? Con sectores clave para la economía de la ciudad casi devastados por la crisis derivada de la pandemia, como el turismo o el comercio, ¿qué actividades merecen ser impulsadas? Ester Oliveras, profesora del departamento de Economía y Empresa de la UPF, y Aurora Catà, presidenta de Barcelona Global, dan respuesta a estas preguntas.

Barcelona vista desde el Turó de la Rovira.

Barcelona vista desde el Turó de la Rovira. / JOAN CORTADELLAS

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Ester Oliveras y Aurora Catà

Los efectos de la pandemia obligan a repensar el futuro de Barcelona. La ciudad debe centrar sus esfuerzos en el apoyo de actividades de futuro con alta capacidad de crecer y generar trabajos de alto valor añadido, favoreciendo la captación y retención del talento, motor del crecimiento. La ciudad debe seguir también apostando por su estrategia de ‘smart city’ para incrementar la calidad de vida de sus habitantes.

Barnatech

Ester Oliveras. Profesora del departamento de Economía y Empresa de la UPF

Un paseo por Barcelona durante los días de pandemia va acompañado de una sensación agridulce. Por un lado, la tranquilidad de pasear sin aglomeraciones y, por otro, un nudo en el estómago ante la proliferación de locales con persianas bajadas y carteles que indican que están disponibles. ¿Cómo será la Barcelona poscovid? Algunas voces, entre las que me incluyo, ya pedimos aprovechar la ocasión para hacer un ‘reset’. Repensar la ciudad para no tener una masificación de turismo y, sobre todo, disminuir el nivel de contaminación, pero a medida que la inmunidad de grupo se acerca, lo que se percibe es una gran prisa para que todo vuelva a ser como era antes, y lo antes posible. Pero no para todos la recuperación será posible o, al menos, no de la misma manera. Vayamos por partes. 

El pequeño comercio de Barcelona no se recuperará del todo. La pandemia ha precipitado el uso de plataformas de comercio electrónico. Muchas personas han descubierto la facilidad para encontrar, ver y comparar productos sin tener que desplazarse, esperando solo que alguien te lo lleve a casa. Un ‘focus group’ con adolescentes, una generación acostumbrada a socializar y jugar en redes sociales, revela que las tiendas les parecen, y perdón por la transcripción literal, «un atraso». Los argumentos de que el comercio da trabajo a mucha gente, construyen barrios y aportan luz y vida en las calles son de otra generación. Ojalá me equivoque, pero la tendencia parece imparable. Para retrasarla y que el cambio no sea tan disruptivo, hay que modernizar las tiendas de Barcelona, haciéndolas también accesibles en plataformas de comercio electrónico. Digitalizar tiendas para que las ventas puedan ser multicanal y trabajar en red para repartir los costes adicionales que suponen los escaparates virtuales.

Hay que pensar en alternativas creativas para los locales que quedarán vacíos

Al mismo tiempo, hay una reflexión sobre las ventajas sociales, económicas y medioambientales que supone el comercio de proximidad versus el comercio electrónico desarraigado en el territorio. También hay que empezar a pensar en alternativas creativas para todos los locales que quedarán vacíos. En una ciudad turística como Barcelona, no es atractivo un paisaje urbano lleno de persianas grises con carteles. Podrían ser servicios, despachos o viviendas.

Pasemos al turismo pospandemia. La experiencia de la Semana Santa apunta a que vamos a salir en tromba, igual o más que antes de la pandemia. Las puertas se abrirán de par en par y la actividad económica que se generará será maná del cielo para el sector. A estas alturas, no sabemos si se trata de un efecto rebote por el tiempo que hemos estado encerrados y si hay riesgo de que después la crisis económica se imponga. A largo plazo, podría ser que el atractivo de Gaudí vaya perdiendo su etapa gloriosa y se entre en una situación de estancamiento. También es probable que el volumen de visitantes para ferias y congresos, que daban mucha vitalidad a la ciudad, no vuelva a los niveles prepandemia. La actitud hacia la movilidad laboral ha sido sometida a una fuerte sacudida y, a partir de ahora, solo se harán viajes de negocios que aporten valor.

Por ello, es oportuno moverse hacia un concepto más amplio, el de la economía del visitante, donde los retos son más interesantes y abren perspectivas de transformación de la ciudad. El visitante, que no el turista, pretende ir más allá de la persona que pasa solo tres o cuatro días en la ciudad, dejando una huella medioambiental descompensada y una factura pública demasiado elevada en comparación a sus ganancias. La economía del visitante incorpora perfiles diversos en que el atractivo de la ciudad es solo una de las variables a tener en cuenta, y que debe ir de la mano de otros aspectos que también sean valiosos para la ciudad, como la ciencia, la tecnología, la sanidad, el arte, o la cultura. Personas que pasen semanas, meses, o años en la ciudad. Que se integren en la vida, enriqueciéndola tanto cultural como económicamente. Hablamos de jóvenes universitarios de intercambio, de estudiantes de máster, de investigadores, y de profesionales que deciden que en Barcelona la calidad de vida es alta.

Imagen del Pier 01, de Barcelona Tech, tomada en noviembre de 2018.

/ ELISENDA PONS

Tenemos el sufijo, ‘tech’; solo nos falta la financiación y la capacidad de ejecutar

Conviene que Barcelona siga estando entre las primeras posiciones en el índice de Kisii, que clasifica las ciudades que compiten para atraer talento y que ofrecen, al mismo tiempo, calidad de vida y oportunidades para desarrollar trabajos cualificados. Por ello, debe seguir apostando por su estrategia de 'smart city', utilizando las tecnologías de la información y la comunicación para incrementar la calidad de vida de sus habitantes y, a la vez, promover un desarrollo sostenible, atrayendo empresas tecnológicas y centros de investigación. Uno de los proyectos emblemáticos por los fondos ‘Next Generation EU’ lleva por título Urban Techs y ya apunta en esta dirección. Tendremos ‘fash tech’, ‘fintech’, ‘urbantech’, ‘deeptech’, ‘arte tech’. Tenemos el sufijo; solo nos falta la financiación y la capacidad de ejecutar.  

La ciudad del talento

Aurora Catà. Presidenta de Barcelona Global

Vivimos tiempos de gesticulación y ruido, de polarización y enfrentamiento estéril entre ciudadanos, partidos, ciudades y gobiernos, precisamente en un momento clave para nuestro futuro, un momento en el que, más que nunca, necesitamos proyectos colectivos, ambiciosos y realistas, que mejoren el porvenir de nuestra ciudad.

Qué duda cabe de que esta pandemia global ha supuesto una dura experiencia individual y social que nos ha dejado fatigados. Y también ha traído consigo transformaciones profundas en la manera de entender el trabajo, la movilidad, la internacionalización y la calidad de vida. Y es el momento de utilizar algunas de estas transformaciones como una oportunidad para Barcelona

El talento es motor de crecimiento colectivo y BCN compite en esa liga internacional

Pensemos en Barcelona como ciudad del talento. En la economía del siglo XXI, los retos y oportunidades que nos plantea la salida de la pandemia dibujan un escenario de creciente competencia entre países y ciudades por la creación, retención y atracción del talento, motor de la inversión, la innovación, la creatividad, el conocimiento y, en consecuencia, del crecimiento colectivo y las oportunidades para las personas. Barcelona compite en esa liga, fija su mirada en ese horizonte internacional.

Barcelona Global es una asociación privada, independiente y sin ánimo de lucro, formada por más de mil socios que representan la rica transversalidad de nuestra sociedad (empresas grandes y pequeñas, centros de investigación, universidades, emprendedores, creativos, instituciones culturales y profesionales de todos los sectores). Desde Barcelona Global trabajamos bajo la premisa 'Fem que passi’, impulsando iniciativas y haciendo propuestas para convertir nuestra ciudad en una de las mejores del mundo para captar y desarrollar el talento para impulsar la actividad económica.

Frente al reto que supone para la ciudad una salida de la pandemia que nos haga más fuertes y mejores, Barcelona Global trabaja en el convencimiento de la necesidad de la colaboración público-privada basada en generar un consenso y un compromiso firme de actuación para asegurar el pleno funcionamiento de los cinco motores que consideramos prioritarios para alcanzar nuestro objetivo como ciudad del futuro, como ciudad del talento:

Teletrabajo desde un hotel de Barcelona.

/ EL PERIÓDICO

1. Todos los países de nuestro entorno han actualizado su fiscalidad para ser más atractivos para el talento y estimulantes para el desarrollo de todo su potencial emprendedor, innovador y creativo. Promovamos la atracción del talento mediante una fiscalidad competitiva que aporte dinamismo y una regulación clara que genere seguridad jurídica y agilidad en la gestión de los trámites para este talento. En el último informe publicado hace pocas semanas por Boston Consulting Group, ‘Decoding Global Talent’, se detecta que los cambios de hábitos impuestos por el teletrabajo invitan a que muchos profesionales se planteen la decisión de en qué ciudad del mundo residir, por su calidad de vida, buen clima, avances sociales, sanidad avanzada, centros educativos y oferta cultural, precisamente los puntos fuertes de Barcelona, que se sitúa en el Top 10.

2. Trabajemos para posicionar la ciudad de Barcelona como un actor relevante en el campo de la educación superior internacional y en el más alto nivel competitivo de la investigación científica y tecnológica. Los beneficios que aportan una mejora e internacionalización de nuestro sistema universitario y de investigación impulsarán los desarrollos futuros de la ciudad del talento, crearán nuevas oportunidades para nuestros ciudadanos y tendrán un enorme impacto positivo en la economía.

Hay que atraer inversión en sectores de futuro que crean empleos de calidad

3. Focalicemos nuestros esfuerzos en atraer inversión en los sectores de futuro con alta capacidad de crecer y generar trabajos de alto valor añadido, aprovechando el ecosistema emprendedor existente en la ciudad y los ‘hubs’ creados en determinados sectores como la salud, la supercomputación, la investigación en biomedicina o fotónica o la conectividad. En Barcelona Global con el apoyo de grandes empresas privadas y del Ayuntamiento de Barcelona hemos creado una agencia de atracción de inversión internacional, ‘Barcelona & Partners’, que tiene como objetivo la identificación y captación de inversión sistémica para la ciudad.

4. Mejoremos nuestras infraestructuras para crear una ciudad y un país conectados de manera racional, eficaz y sostenible que potencie el bienestar de las personas y el desarrollo económico

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5. Apoyemos sectores clave en los que, además de ser muy competitivos, hemos creado un modelo propio basado en liderazgos empresariales de referencia y excelencia que, en esta salida de la pandemia, necesitan todo el apoyo posible para seguir aportando valor a nuestra ciudad: el turismo, el comercio, la industria, la cultura y la logística. 

Si focalizamos nuestros esfuerzos en la consolidación de estos cinco motores, desde una visión metropolitana y mediante la colaboración público-privada, haremos que suceda: Barcelona, ciudad del talento.