La nueva 'chanson'

10 canciones en francés del siglo XXI

Aunque el inglés ha ganado la partida global y ostenta la hegemonía en el pop, el idioma de Brassens y Brel vive tiempos vibrantes en el campo musical

Benjamin Biolay, en Barcelona (2017).

Benjamin Biolay, en Barcelona (2017). / FERRAN SENDRA

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Este sábado, 20 de marzo, se celebra el Día de la Lengua Francesa por parte de la ONU, fecha coincidente con la creación, en 1970, de la Organización Internacional de la Francofonía. Aunque el inglés ha ganado la partida global y ostenta la hegemonía en el pop, el idioma de Brassens y Brel vive tiempos vibrantes en el campo musical, como refleja esta selección de diez canciones de la era moderna.

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De acuerdo, el inglés arrasa desde que en los años 50 acompañó el estallido del rock and roll, pero el francés aguanta la presión haciendo honores a la noble escuela de la ‘chanson’, siempre sujeta a actualizaciones, y adhiriéndose a las infinitas tendencias pop, ya sea a juego con la electrónica o el hip-hop. Una lengua en constante evolución, abierta al argot y al influjo de la inmigración, que sigue desplegando un poder de seducción a escala internacional.

‘Les cerfs-volants’, Benjamin Biolay (2001)

Una canción que es un ciclo infinito de promesas sobre un mayestático bucle melódico: “Iremos a dar un paseo en bote / Almorzaremos en el parque / Nos besaremos en el cuello”. El estreno de Biolay, punta de lanza del álbum ‘Rose Kennedy’ (dedicado a la madre de J. F. K.), lo colocó en la vanguardia de la neo-‘chanson’ más imperial, fundiéndose con el pop e insinuando reminiscencias de Serge Gainsbourg.

‘Ta douleur’, Camille (2005)

Parecía el perfecto anti-‘hit’ (o anti-‘tube’), pero este tema hecho de capas vocales, sin apenas instrumentos, que habla de un dolor físico, en “el agua tibia de tus riñones”, se llevó por delante los premios y las listas de ventas. Valiente estreno de la parisina Camille Dalmais, invitando a bailar para exorcizar el miedo a la enfermedad, con su voz y su cuerpo transformados en instrumento total, un ‘beatbox’ empático para “llevarme tu dolor / suavemente, sin hacer ruido”.

‘Neige’, Dionysos (2005)

No suele asociarse la lengua francesa a la aparatosidad rockera, pero esta banda de Valence rompe el estigma con su propuesta de relieves surrealistas. Este es uno de sus clásicos, con toque de banjo y épica ‘in crescendo’, donde el cantante, Mathias Malzieu, acude a la nieve para evocar a su madre fallecida. Ensoñador videoclip con guiños a Tim Burton y a ‘Ciudadano Kane’.

‘Je veux te voir’, Yelle (2006)


La deslenguada Julie Budet, mofándose de los machos-alfa del rampante hip-hop francés a ritmo de electroclash, con un simpático video que parodia la gestualidad de los raperos. Desafío que no evita expresiones gruesas: “Quiero verte / en una película pornográfica / en acción con tu polla / en forma de patata, o de patata frita”. Éxito transfronterizo a golpe de sarcasmo feminista.

‘Je veux’, Zaz (2010)


Mensajes sencillos que mueven montañas: a Isabelle Geffroy, Zaz, no la podrás conquistar a base de suites en el Ritz, joyas de Chanel ni mansiones en Neuchâtel, sino ofreciéndole “amor, alegría y buen humor”. Frugales fragancias folk con vibración de jazz ‘manouche’ en una canción tan anti-consumista como defensora de la fidelidad a los principios. Impacto en gran parte de Europa.

‘Papaoutuai’, Stromae (2013)


El belga Paul Van Haver (Stromae: ‘maestro’ al revés,según el argot ‘verlan’) perdió a su padre, ruandés, en el genocidio de 1994, tragedia que proyecta en esta canción cuyo estribillo hiela la sangre: “papá, ¿dónde estás?” (‘papaoutuai’ deriva de ‘papa où t’es?’), repite sobre un ritmo electro-house en roce con la rumba congoleña y sacudido por garabatos de sintetizador. Pop bailable para conjurar el drama.

‘Christine’, Christine & The Queens (2014)


Tras acudir, noche tras noche, a un espectáculo de ‘drag queens’, Héloïse Letissierdes desatascó una crisis de identidad y alumbró su ‘alter ego’, Christine, que se explaya aquí sobre la búsqueda del equilibrio interior. Apunta a la pansexualidad, orientación que deja en un segundo plano la condición genital. Cadencia de pop electrónico sinuoso, con deje vocal a lo Michael Jackson, confesa fuente de inspiración. 

‘On verra’, Nekfeu (2015)


El hip-hop se hizo fuerte en la Francia de los 90 (IAM, Mc Solaar o NTM), y en su poderosa estela surgen talentos como Ken Samaras, hijo de griego y escocesa, que entró en escena con esta descripción de una apatía generacional: “Los jóvenes piensan más en estrellas estúpidas que en Martin Luther King / Nunca se levantan antes de mediodía, excepto la mañana de un registro”. Airadas rimas sociales con un estribillo de contornos pop.

‘Savana, Céline, Aya’, Chassol (2020)


No hace falta saber una palabra de francés para disfrutar de la ocurrencia de este músico con raíces en la isla de Martinica. A partir del canto de unas niñas a la hora del recreo, haciendo palmas en un bucle vivaz, construye un ciclo melódico que se te puede quedar clavado en la cabeza durante todo el día. Lo más prodigioso puede ser lo más sencillo, como en esta canción que es a la vez un juego, bandera de la amistad y la inocencia.

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‘Paradigme’, La Femme (2020)


La Femme, grupo originario de Biarritz, entregó el pasado septiembre esta trepidante y un tanto siniestra canción de tiempos pandémicos, que entre sus brillos ‘kitsch’ y sus aires de cabaret (vean el clip) desliza versos de melancolía y soledad. Penúltima exhibición de vitalidad de la lengua por parte del (según ‘Les Inrockuptibles’) “mejor grupo pop francés de su generación”.