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¿Cómo plantar y cuidar un aguacate?

  • El árbol requiere de mucha luz solar y temperaturas medias, sin grandes diferencias entre el día y la noche

Un árbol con aguacates.

Un árbol con aguacates.

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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

Periodista

Especialista en animales, plantas y curiosidades

Escribe desde Barcelona

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Los orígenes de la fruta del aguacate -porque, al igual que el tomate, es una fruta- se remontan a hace unos 50.000 años y a la zona de México, según explica Julián Díaz Robledo en su libro 'Historia del aguacate español'. El nombre 'aguacate' procede de su denominación en azteca 'ahuacatl', y el árbol es de de la familia del laurel (laurácea). Los aztecas atribuían a esta fruta multitud de propiedades beneficiosas para la salud, incluso afrodisiacas.

Los primeros huesos fósiles y restos biológicos se hallan en México sobre el 1500 a.C. y hay sospechas de que pudieran existir desde el 7000 a.C. Díaz Robledo especifica que fueron los españoles los que lo introdujeron en Europa sobre el siglo XVI a través de Canarias: los primeros frutos crecieron en el Jardín Botánico de Orotava (Tenerife) con ejemplares procedentes de Venezuela.

En España, las primeras referencias escritas se pueden encontrar en el Diccionario de Agricultura y Economía (1842), donde se explica que en 1572 ya existía este tipo de frutas en las costas de Valencia y Alicante, probablemente exportadas por marineros que llegaban de hacer las Américas.

Pero no todas las variedades de aguacates (injertos) que se cultivan en América son óptimas para florecer en España. De hecho, solo unos pocos tipos han ido mejorando con los años para resistir en mejores condiciones las condiciones climáticas locales, y alguna que otra helada puntual por la zona:

Pinkerton

Es de hueso pequeño, piel gruesa, color verde muy oscuro y pulpa cremosa de color verde pálido. Su forma es similar a la de una pera grande y su peso varía entre los 250 y los 500 gramos la unidad. El árbol del aguacate Pinkerton produce más frutos que en otras variedades de aguacate.

Hass

Es la variedad más cultivada en España. Tanto el fruto como la semilla son relativamente pequeños, con un peso total de unos 200-300 gramos. La piel se asemeja en aspecto y tacto al cuero, es rugosa, de color verde oscuro tirando a negro cuando está en el árbol y que se torna violácea cuando está cosechado. La variedad Hass, especialmente en climas frescos, puede mantenerse en el árbol una vez madura durante varios meses sin deteriorarse. Dentro del aguacate Hass, se encuentra también el Cármen Hass -una variedad que aparece en el mercado un poco antes- y Lamb Hass -con una forma un poco diferente y producción más tardía-.

Fuerte

Su piel es delgada, verde brillante y algo granulosa, pero no tan arrugada como la de las variedades Hass y Pinkerton. El fruto es mediano tirando a grande -de 170o a 500 gramos- y la semilla también es de tamaño mediano, por lo que la carne de la pulpa se aprovecha de un 75 a un 77%.

Zutano

Se parece al aguacate fuerte con su forma de pera y su piel delgada y verde brillante, que permanece verde incluso cuando está madura. Su pulpa verde pálida con una textura fibrosa.

Reed

Más redondo que el resto de variedades, su piel tiene un color verde más claro y es gruesa y lisa, fácil de pelar. El tamaño del hueso es medio y el fruto pesa entre 200 y 500 gramos.

Bacon

La variedad Bacon del aguacate es una de las más apreciadas tanto a nivel gastronómico como alimentario, por debajo de la Hass pero por encima de la Zutano, por ejemplo. El fruto es de gran tamaño y ovalado, de piel lisa, fina y verde. El tamaño del hueso es grande y tiene un tamaño de entre 150 y gramos.

La época para plantar aguacates en España, en general de cualquier variedad, es ahora, "a partir de marzo y hasta mayo", según indica Iñaki Hormaza, responsable del Departamento de Fruticultura Subtropical y profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Como es un árbol de hoja perenne, "no está en reposo en invierno", indica el doctor Hormaza, por lo que conviene plantarlo en esta época para que pueda desarrollarse correctamente.

Lo ideal es adquirir la planta en un vivero -para injertar una variedad buena- pero "también se puede hacer germinar el hueso y plantarlo en una maceta", indica Hormaza. Es decir, el aguacate no se planta directamente en una maceta con tierra.

¿Cómo hacer germinar la semilla?

Lo primero que hay que hacer es cortar el fruto por la mitad y extraer el hueso. Se lava bien con agua fría y se retira toda la pulpa que se haya quedado pegada. Se le clavan cuatro palillos en el hueso y se coloca sobre un vaso lleno de agua, con el hueso del aguacate sumergido hasta la mitad. Hay que cambiar el agua cada uno o dos días, teniendo en cuenta que el hueso debe estar siempre en remojo. Y siempre tiene que tener luz solar. El tallo y las hojas brotarán en la parte superior, y la raíz en la inferior.

Hueso del aguacate sobre unos palillos para que germine la planta.

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Cuando haya brote, se pone con tierra en una maceta, en la que tampoco conviene dejarlo mucho tiempo para, posteriormente, trasplantarlo en un terreno apto para árboles frutales.

Hormaza aconseja no dejar que nazca el fruto en los "dos o tres primeros años" y "quitar las flores para que no se debilite". Regarlo si no llueve cada dos o tres días cuando haga calor y "cada dos o tres semanas en invierno", aunque las raíces del aguacate no son muy profundas, por lo que no es un árbol que pueda buscar la humedad del interior en épocas de sequía. Sin embargo, requiere de un riego controlado y sin encharcamientos.

Para desarrollarse correctamente, la planta necesita unas temperaturas medias, sin grandes diferencias entre el día y la noche y mucha luz solar, puesto que las ramas que no están soleadas no suelen ser muy productivas. Es por ello que la poda del árbol se debe hacer favoreciendo que la luz llegue a todas las ramas con excepción de la central. Y es un árbol sensible a las heladas.

El fruto de un aguacatero.

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El aguacatero requiere podas ligeras y repartidas a lo largo del año para "vigorizar la planta y regular las producciones más homogéneas con frutos de mayor calidad", añade Hormaza. Es por ello por lo que se puede hacer una poda en invierno - que sirve para renovar el árbol- y una de verano, que es la más importante. La de invierno puede hacerse a finales de enero o principios de febrero si el árbol está poco vigoroso, anticipándonos a la floración.

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La de verano, contrariamente a lo que se intenta con la de invierno, intenta restar vigor a la planta, haciendo la poda de 'chupones' -suprimir aquellas ramas secundarias que pueden afectar al buen crecimiento de las ramas más principales que dan los frutos-. Hay que tener cuidado, sin embargo, en no dejar totalmente pelado y desnudo al árbol. Esta poda se realiza no más tarde de finales de julio o principios de agosto, para conseguir que los brotes que se obtengan en los cortes tengan inducción floral y, con ello, sean productivos.

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