Entrevista

Juan Insua: "Hay que amar a Marte por lo que es, no por lo que nos gustaría que fuese"

El comisario de la exposición 'Marte, el espejo rojo', recién inaugurada en el CCCB, reflexiona sobre nuestro momento como especie y la forma en que afecta a la idea que tenemos del planeta fetiche por excelencia, habla de la colonización del espacio, de los polvos marcianos que ingirió Kim Stanley Robinson y manda su propio mensaje –a lo Carl Sagan– a los futuros exploradores del planeta rojo

Juan Insua, fotografiado en la exposición del CCCB.

Juan Insua, fotografiado en la exposición del CCCB. / ELISENDA PONS

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Mauricio Bernal
Mauricio Bernal

Periodista

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-¿Kim Stanley Robinson? ¿Polvo marciano? No sabía esa historia.

-Sí… Mientras escribía la trilogía. Un amigo le regaló polvo de Marte y él ingirió un poco, se subió al tejado de su casa a contemplar el paisaje… El paisaje de Sierra Nevada, porque él vive en California… Y escribió un poema, que nos envió con los polvos… los que no ingirió, claro… Un poema en el que habla de cómo sus jugos gástricos se elaboran. Yo creo que fue una especie de ritual laico, no sé. Escribió ese poema. Tuvo esa epifanía sobre Marte.

-¿Cómo lo ingirió? ¿Se hizo un té?

-Ah, eso no lo sé. Supongo. No lo sé.

-Bueno, entremos en materia. Estuve escuchando el famoso mensaje de Sagan dirigido a los exploradores de Marte. Esa parte donde dice que la ciencia y la ciencia ficción llevan décadas retroalimentándose, inspirándose mutuamente… Pensé que bien podía ser el espíritu de la exposición.

-La exposición se puede ver como una historia cultural de Marte, eso es cierto. Sin embargo, espiritualmente hablando yo diría que está poseída por la doble conmoción que estamos viviendo como especie desde el punto de vista filosófico. Nosotros. Los humanos.

-¿A qué se refiere?

-Pues me refiero, por un lado, a esta consciencia relativamente nueva que tenemos de habernos convertido en una fuerza geológica, en una fuerza capaz de cambiar el destino de la Tierra.

"Estamos a punto, ocurrirá este siglo, de convertirnos en una especie interplanetaria"

-El hombre del Antropoceno.

-Exacto. Es una conmoción porque aún nos resulta difícil pensarnos a una escala geológica. Al contrario: vivimos en una escala temporal muy reducida, una escala que nos impide asumir las consecuencias de nuestros actos. Y eso que son consecuencias muy visibles, ya.

-El cambio climático, ¿no? ¿Y la otra? ¿La otra conmoción?

-La otra es la conmoción de las escalas cosmológicas. La cosmología moderna nos está diciendo el tipo de universo que habitamos, y el hecho es que tampoco estamos preparados para asumirlo. Ni nuestro sistema nervioso ni nuestra sensibilidad están preparados para trabajar con los cambios en esas dos escalas. Pero es lo que comenzamos a entender como especie. Y la paradoja es que se ha reactivado la carrera espacial y estamos a punto, porque ocurrirá en este siglo, a punto de convertirnos en una especie interplanetaria.

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-Y en el centro de todo, ¿Marte?

-Marte cubre todos esos aspectos. Como historia cultural, cubre todas las disciplinas. Marte es pensamiento arcaico, pensamiento mítico, pensamiento religioso, pensamiento filosófico, pensamiento científico, pensamiento artístico. Al fin y al cabo, todos conviven en nosotros. Somos al mismo tiempo primitivos y capaces de depositar una nave en Marte.

-¿Por qué vamos a Marte? ¿Es porque somos exploradores? ¿Porque somos científicos? ¿Porque necesitamos un Planeta B, por si acaso?

-Yo creo, en este sentido, que lo que dice Robinson es bastante cierto, eso de que Marte es un espejo en el que la Tierra contempla su propia esencia. La metáfora del espejo. El último cuento de ‘Crónicas marcianas’, cuando toda la familia se ve reflejada en el canal y el padre dice: “Miren, estos son los marcianos”. Yo he cogido para la exposición una frase que McKenzie Wark le dedica a Bogdánov, que dice: “En realidad, Bogdánov escribió para los marcianos, y los marcianos somos nosotros”. Los marcianos somos nosotros. Y la Tierra es marciana. Y las especies marcianas están aquí.

"Los marcianos somos nosotros. La Tierra es marciana. Las especies marcianas están aquí"

-¿Cómo se imagina la colonización marciana? ¿Por vía de la terraformación, quizá, o construyendo búnkeres para aislarnos de la atmósfera…?

-Es muy difícil hablar de eso. Si la terraformación de Marte es una empresa, es una empresa de generaciones, como la construcción de las catedrales. No será nada fácil terraformar Marte; lo que sí puede ocurrir es que se formen asentamientos con economías circulares cerradas. Dicen que de aquí a 10 años se podrán hacer los primeros viajes de ida y vuelta, pero creo que no estamos preparados para el debate público y privado sobre la nueva economía del espacio.

-¿Qué quiere decir?

-Quiero decir, ¿para qué sirve, por qué se invierte dinero en eso? ¿Es una mezcla de intereses geoestratégicos, científicos, de colonización, de búsqueda de recursos? Y después: no hay legislación. Pienso que es algo en lo que deberíamos pensar en las próximas décadas, una especie de diplomacia cósmica.

-¿Ha perdido misterio, Marte?

-Yo creo que la mirada que tenemos sobre los planetas es como la mirada que tenemos sobre las personas. Cuando uno ama a alguien, a uno le gustaría que las cosas fueran de determinada manera, pero las personas son como son: pasa lo mismo con los planetas. Marte es como es, apenas lo estamos descubriendo y hay que amarlo por lo que es, no por lo que nos gustaría que fuese. Pero tenemos el impulso prometeico de intervenir. Somos intervencionistas.

"Debemos ir pensando en una especie de diplomacia cósmica"

-No parece que vayamos a encontrar marcianos. Una lástima.

-La vida que buscamos en el universo la buscamos en relación con nuestros parámetros, desde nuestro enfoque antropocéntrico y antropomórfico. Si estás buscando monstruos, mira a tu alrededor, están aquí, en el universo animal y vegetal. El elemento tentacular, tan asociado al imaginario marciano: ahora se está empezando a saber que los cefalópodos posiblemente sean una rama evolutiva distinta, con una inteligencia totalmente distinta de la nuestra.

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-Dígame, ¿cuál sería su mensaje a lo Carl Sagan para los exploradores de Marte?

-“Traten de sobrevivir bajo la forma que sea”. No, a ver. Creo que el tema de fondo es: ¿qué llevarán los primeros hombres a Marte? Y lo primero que deben llevar es almas de niño, o sea, emoción y asombro, que es el motor de todo conocimiento. Eso es lo que hay que llevar. Y bondad. Si vamos a Marte, será una gran responsabilidad, porque no podemos repetir lo mismo allí.