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"Vosotros, machistas, sois los terroristas"

Los últimos años el 8 de marzo ha movilizado más gente que nunca. Esto no quiere decir que el movimiento feminista no hubiera sido combativo muchos años antes.

"Vosotros, machistas, sois los terroristas"
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El día 15 de septiembre de 1977, a las 5 de la madrugada, todavía no había amanecido. Como cada día, Antonia España Hernández, de Sabadell, iba a trabajar a la empresa textil Pierre, SA. A medio camino, un hombre con pasamontañas la asaltó con un cuchillo. La chica murió cosida a puñaladas. Solo tenía 16 años.

Su asesinato primero puso en pie de guerra al barrio de Can Rull, donde residía con su familia, y luego a todo Sabadell. Los vecinos estaban indignados con las autoridades. Se quejaban de que la policía estaba más pendiente de controlar y reprimir el movimiento obrero que de garantizar la seguridad ciudadana. Además, se quejaban de que la falta de alumbrado público y de autobuses nocturnos dejaban las mujeres desprotegidas ante potenciales agresiones.

El acoso contra las mujeres y los intentos de violación eran habituales, pero no tenían ningún tipo de cobertura mediática. El caso de Antonia España fue la gota que colmó el vaso y, mientras la policía detenía al asesino del crimen, que confesó haber matado a la chica porque no había querido ser su novia, los colectivos feministas del país se empezaron a movilizar. La manifestación más numerosa se vivió en Barcelona el 19 de septiembre. Convocada entre otras entidades por la Coordinadora Feminista y el Colectivo Feminista, reunió a unas dos mil mujeres. "Vosotros, machistas, sois los terroristas" y "Prou violacions" fueron algunos de los eslóganes más coreados en aquella jornada que solo se puede entender si aquel episodio se pone en el contexto de las luchas feministas de la Transición.

Gracias a la presión de aquellas mujeres organizadas que reivindicaban sus derechos se pudieron rasgar las costuras del nacionalcatolicismo, que se resistía a desaparecer a pesar de la muerte del dictador. Solo esto hizo posible que llegaran leyes como la del divorcio o la despenalización del aborto.

Y todo eso sin prácticamente cobertura mediática. El asesinato de Antonia España se ventiló, como tantos otros, con el típico titular de la época: "Crimen pasional". Y la clase política -tanto de derechas como de izquierdas- consideró que aquel era un episodio aislado y que las feministas exageraban organizando todo aquel alboroto.

Ahora sabemos que no. Ellas ya lo tenían claro: "Entender la violación como un fenómeno individual es una maniobra de distracción que no nos puede engañar. La violación tiene contenido social y político, es un arma de la que disponen los hombres para defender su sociedad patriarcal, para mantenernos las unas alejadas de las otras, para encerrarnos en casa temerosas de la calle y de la noche". Este es un fragmentode un artículo publicado en 1978 en 'Dones en lluita', la revista bimensual de la Coordinadora Feminista de Barcelona.

Entonces este discurso era menospreciado y se ridiculizaba, lo que funcionaba muy bien para desactivar el mensaje en una sociedad que aún vivía arraigada en unos valores tradicionales condicionados por la moral católica. Justo ahora, 43 años después, los hombres empezamos a tomar conciencia de la realidad.

El movimiento feminista de los setenta era tan luchador y combativo como lo puede ser el de ahora, pero no tenía la capacidad de movilización ni los canales de comunicación actuales, que tan útiles son para dar voz a colectivos invisibilizados por las estructuras de poder político, económico y social tradicionales. Gracias a esto el mensaje llega a muchos rincones donde de otra manera no habría llegado nunca y a muchos nos ayuda a descubrir la enorme cantidad de matices y diversidades que configuran nuestra sociedad.

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Lo que queda por saber es si esta nueva ola feminista por fin se traducirá en un cambio de mentalidad colectiva más allá de las leyes. Porque una cosa es hacer un texto legal y la otra cambiar la manera de entender el mundo. Lo comprobaron las mujeres de la Segunda República y las de la Transición. La diferencia es que ahora el movimiento es más masivo que nunca. Queda mucho camino por recorrer, es cierto. Pero nunca hasta ahora había habido tantas personas dispuestas a hacerlo juntas.

El origen

En mayo de 1976, apenas seis meses después de la muerte de Franco, unas cuatro mil mujeres se reunieron en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona para celebrar las Jornadas Catalanas de la Mujer y debatir cuál era la mejor manera de articular sus reivindicaciones. Aquel encuentro se considera el inicio de la organización movimiento feminista catalán.