Entrevista

Yezid Sayigh: "Se está usando la pandemia para reprimir más a la gente"

Hace una década el mundo desayunaba con los titulares de las protestas en la plaza Tahrir de Egipto, un símbolo del anhelo democrático en los países árabes. Dentro del ciclo de conferencias del Institut Europeu de la Mediterrània, el investigador del Carnegie Middle East Center de Beirut explicará cómo ese anhelo ha terminado en un capitalismo estatal represor, un relato en que Europa no sale bien parada. La sesión se celebrará el jueves día 11 a las 18.30 y podrá seguirse por el canal de YouTube del IEMed.

Yezid Sayigh, investigador del Carnegie Middle East Center de Beirut.

Yezid Sayigh, investigador del Carnegie Middle East Center de Beirut. / Benn Craig / Belfer Center

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Desde el estallido de la pandemia, los titulares sobre Oriente Próximo y concretamente Egipto casi han desaparecido.

Es preocupante porque muchos gobiernos están usando la pandemia para reprimir más a la gente. En Egipto han arrestado y encarcelado a médicos por atreverse a criticar al ministro de Sanidad o por denunciar que no tienen suficiente protección. Ya han muerto 358 médicos por el coronavirus.

¡358!

Sí, pero si hablas de esto en Egipto te meten en la cárcel. Esto indica que la cifra total de muertes por coronavirus es mucho más alta que la oficial de varios miles. Este es el tipo de información que los gobiernos intentan reprimir, junto a otros temas como la terrible crisis financiera que ha llevado al 50% de la población a la pobreza. 

«En Egipto han muerto de covid 358 médicos, pero si lo dices allí te meten en prisión»

¿Tahrir es un ejemplo de los límites de lo que una revolución puede cambiar realmente?

Esta pregunta es un desafío. En Egipto hubo un movimiento revolucionario, en el sentido de que había un sector muy amplio de la población implicado y que se buscaba un cambio en la estructura del uso del poder, pero fracasó.

Echaron a Mubarak.

Se marchó un presidente pero no cambió nada más. Si algo ha cambiado ha sido en la dirección de dar al presidente, al Estado y al Ejército más poder en la economía.

¿Y Túnez? Es el caso más exitoso de la primavera árabe.

Incluso allí casi nada ha cambiado en las condiciones sociales y económicas. Además, la insatisfacción y las expectativas frustradas han generado dos fenómenos: Túnez se ha convertido en la principal fuente de voluntarios para ir a la guerra en Siria, especialmente yihadistas, y ha emergido una corriente política que tiende a ser antidemocrática.

«Un argumento académico simple es que, si no tiene éxito, no es una revolución»

Después de estas experiencias, ¿habrá que dejar de asociar la palabra revolución a cambio?

Cada uno define revolución según le conviene. Un argumento académico muy interesante y simple es que, si no tiene éxito, no es una revolución.

Entonces, ¿la primavera árabe no fue una revolución?

Para mí no llegó a ser una revolución en la mayoría de países, aunque Siria se acercaría más a la definición clásica de revolución porque acabó implicando a toda a sociedad. En Egipto no ha cambiado casi nada respecto a la propiedad del capital y dónde radica el poder. Y los países que han cambiado lo han hecho desde arriba, con el presidente o el ejército llegando al poder y usándolo para impulsar sus propias agendas.

¿El espíritu de la plaza Tahrir pervive en la gente joven?

Es muy difícil decirlo. Diría que en Egipto aún hay gente intentando encontrar huecos de libertad que toman forma artística, de temas de género o de vídeos en Tik Tok. Pero hay mucho miedo y desmoralización. La gente quiere salir del país porque sienten que no tienen futuro, especialmente los que tienen una formación.

¿Cuál diría que es el principal sesgo de la prensa occidental al informar sobre Egipto?

No puedo generalizar sobre medios occidentales, pero me parece ofensivo que los líderes occidentales, especialmente de la Unión Europa, y algunos medios traten al presidente Al Sisi como si estuviera camino de la democracia cuando su historial de derechos humanos es terrorífico.

«El apoyo de la UE a la democracia en Oriente Próximo es pura hipocresía»

¿Europa no tiene un interés real en la democratización de la sociedad egipcia?

No tienen absolutamente ningún interés; no digo que se opongan, pero no está en su agenda. El supuesto apoyo a la democracia en Egipto y en la región por parte de la Unión Europea, colectivamente y por países, es pura hipocresía. 

¿Qué podrían hacer?

Su papel es limitado, pero Italia, Francia y Alemania podrían ponerse de acuerdo para no vender más armas a Egipto hasta que no coopere en la investigación del horroroso asesinato y tortura del estudiante italiano Giulio Regeni hace cinco años en El Cairo.

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¿El papel reforzado del Ejército puede evitar futuras rebeliones?

Esta coalición dirigente formada por el ejército, la policía, las agencias de seguridad, burócratas y jueces superiores es muy fuerte. Controlan el miedo de la gente, usan el nacionalismo contra cualquier oposición y se apoyan en la violencia directa y la represión. Han destruido los partidos políticos, los sindicatos, cualquier oposición es intimidad o físicamente eliminada.

Entonces va para largo.

Aunque los indicadores socioeconómicos del país son muy preocupantes, creo que este régimen puede sobrevivir cómodamente de 3 a 5 años o de 8 a 10 años mientras pueda seguir vendiendo bonos del Estado e ingresando capital de las monarquías del Golfo y de agencias extranjeras.

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Es una perspectiva sombría.

El régimen puede mantener la represión mucho tiempo usando el nacionalismo y el conservadurismo social, más o menos como lo hizo Franco durante muchos años después de usar la violencia. La diferencia es que Egipto es pobre y todos los actores sociales, incluido el sector privado, han sido marginados o eliminados. En Egipto no existen los elementos para una transición democrática pacífica sino para otra ruptura violenta.

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