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El automóvil rueda hacia su futuro

Más allá de capear los efectos de la crisis generada por el covid-19, la industria del automóvil, uno de los motores de la economía española, está enfrascada en dibujar su futuro. Pedro Nueno, profesor del IESE, José Antonio Hernández, secretario general de CCOO de Industria de Catalunya, y los investigadores del Centre d'Innovació Tecnològica en Convertidors Estàtics i Accionaments (CITCEA) de la Universitat Politècnica de Catalunya-BarcelonaTech (UPC) Roberto Villafáfila Robles y Carlos Miguel Espinar, dan algunas claves.

Línea de producción del Cupra Formentor en la planta de Seat en Martorell.

Línea de producción del Cupra Formentor en la planta de Seat en Martorell. / EFE/Enric Fontcuberta

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El sector del automóvil es el segundo sector industrial de España, genera más de 66.000 puestos de trabajo directos y exporta más del 80% de su producción. Comprometido con la descarbonización y la innovación, su futuro, en el que la industria trabaja a fondo y desde hace años, tiene que ver tanto con el tipo de vehículos que conduciremos mañana como con el modelo de movilidad.

El cliente tiene la última palabra

Pedro Nueno. Profesor de IESE Business School

Una gran preocupación para el sector del automóvil es su evolución en esta década. Quien establece cómo evolucionará es quien compra un coche (que podría alquilarse, compartirse o pagarse por uso). Pero ¿qué tipo de automóvil querremos? Uno de los grandes líderes internacionales del sector, en una conferencia en el foro anual del IESE, sentenció: «En el 2020 todos los automóviles serán eléctricos». Era el 2010. 

No se venden muchos coches eléctricos. Esto es a pesar de que en muchos países hay ayudas para comprarlos y se construyen instalaciones de recarga (inversión que pagamos con nuestros impuestos, cuando la mayoría conducimos vehículos de combustión). Las empresas del sector intentan reducir los niveles de contaminación, muy bajos en los vehículos, pero hay un parque enorme con coches de muchos años

Cuando llegué a EEUU a estudiar mi doctorado en Harvard, en los años 70, había unas manifestaciones enormes. Pregunté el motivo y me dijeron que 25 años más tarde, en el 2000, el planeta no podría alimentar a su población por la contaminación. Al llegar al 2000 se decía que sería en el 2020. Ahora, que será en el 2050. 

La industria debe explorar todas las alternativas, desde el coche eléctrico al autoconducido

Estas exageraciones sirven para hacer las cosas mejor. No tengo claro cómo serán los coches en el 2050. Por eso me parece bien pensar todas las alternativas y que los fabricantes puedan hacer coches eléctricos, híbridos, de hidrógeno, de gasolina o diesel, que no contaminen casi nada, e incluso que exploren (con cuidado) los coches autoconducidos. 

Pruebas de coches autónomos en la autopista AP-7.

/ Glòria Sánchez / Iconna

Al cargar un coche eléctrico pensemos en que no toda la electricidad procede de paneles solares (que son la mejor solución, aunque con ciertos problemas ecológicos en su reciclado). Pensemos también que el vehículo necesitará una batería que algún día habrá que reciclar y el proceso tampoco está del todo resuelto para no contaminar. 

Hay expertos indicando que el calentamiento del planeta es inevitable. Pero hacer las cosas bien no es inevitable y hemos de esforzarnos por una cuestión de principios. Además, no sabemos cómo responderá al final el entorno, si los políticos deciden promocionar el coche eléctrico, con incentivos, invirtiendo en redes de recarga, haciéndose cargo de baterías acabadas, o se olvidan del tema y los coches de combustible ya no contaminan, mantienen sus excelentes redes de distribución y resultan más baratos. El Estado saca un montón de dinero de nuestros coches de combustible, cobrando beneficios de petroleras, gasolineras, del IVA de los consumidores y más cosas.

En cuanto a los autoconducidos, experimentemos y cada vez que descubramos algo utilizable, integrémoslo. Ya hay coches con sensores que avisan o incluso actúan para evitar choques. El automóvil está para quedarse y, sin duda, en el 2050 serán diferentes y mejores. Pero si estamos en ese sector, sigamos al cliente que es quien decide.  

Por una transición justa

José Antonio Hernández. Secretario general de CCOO de Industria de Catalunya

Estamos inmersos en uno de los cambios estructurales más importantes, una cuarta revolución industrial, en la que nos ha sorprendido un desastre inesperado, la crisis sanitaria del covid, que lo está alterando, acelerando y desequilibrando todo. Una crisis que se ha cebado especialmente en el sector de la automoción, un sector estratégico, hipersensible al cambio estructural y un nicho relevante de trabajo estable y de calidad. En el 2019 este sector supuso el 8,6% del PIB manufacturero y el 9% del empleo en España y, a su vez, supone el 5% del valor añadido en Europa.

Debemos dejar de pensar en sector de automoción y empezar a asumir el concepto de movilidad sostenible como cadena de valor que va más allá del auto, incluso de la perspectiva industrial. Un nuevo uso social determinado por la sostenibilidad y la digitalización, un nuevo escenario para los trabajadores y trabajadoras.

El empleo dependerá de cómo se transite hacia la movilidad sostenible

El futuro de los actuales puestos de trabajo dependerá de cómo acompañemos políticamente al sector en su tránsito hacia la movilidad sostenible. Un cambio tan radical es siempre una oportunidad, a la vez que un riesgo. Para España es la oportunidad de seguir siendo referente en Europa y de una ocupación estable para cientos de miles de personas, pero para ello debemos corregir nuestras debilidades estructurales: escasa inversión científica y desarrollo tecnológico, tamaño de los proyectos empresariales, déficits en formación e infraestructuras para la electrificación del vehículo y de energía renovable instalada, que nos hacen depender de empresas y proyectos con centros de decisión en otros países.

Desde CCOO defendemos la transición justa para las personas que trabajan en la industria, que se debe basar en una política industrial a largo plazo, anclada en la concertación con los agentes sociales, pero también con el resto del entorno social e industrial (universidades, colegios técnicos, clústeres industriales…). 

Manifestación de los trabajadores de la Nissan por el anunciado cierre de la fábrica en la Zona Franca.

/ Ricard Cugat

Necesitamos gobiernos que gobiernen. La Generalitat debe desbloquear el urgente desarrollo del PNI y huir de la política clientelista que obvia la necesaria concertación con quien debe protagonizar el cambio. Solo así podremos aspirar a evitar escenarios como los vistos en Catalunya en el 2020: Nissan y sus proveedores, Continental Automotive, Saint-Gobain, Robert Bosch, Nobel Plastiques Ibérica, Alfisa, Faurecia, U-Shin…

Procesos de reindustrialización como el de Nissan dan la oportunidad de poner en práctica esa transición justa. Un proceso cuyo éxito es el punto de inflexión que lleve a la industria a encajar en la movilidad.

Una oportunidad para acelerar la transición energética

Carlos Miguel Espinar y Roberto Villafáfila Robles. Investigadores del Centre d’Innovació Tecnològica en Convertidors Estàtics i Accionaments (CITCEA) de la UPC- BarcelonaTech

Una oportunidad para acelerar la transición energética

Carlos Miguel Espinar y Roberto Villafáfila Robles. Investigadores del Centre d’Innovació Tecnològica en Convertidors Estàtics i Accionaments (CITCEA) de la UPC- BarcelonaTech

El actual impulso a la electrificación del transporte por carretera revierte el cambio de hace un siglo. No es un solo un cambio de tecnología; es un reto poliédrico hacia un nuevo modelo social de movilidad con diferentes aristas: la ambiental, la energética, la tecnológica y la económica

La ambiental es la principal motivación: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de contaminantes del sector, además del ruido. Pero el vehículo eléctrico no está exento de impacto. Se utilizan gran cantidad de materiales raros en las baterías, en los imanes para los motores y también en los sistemas electrónicos que necesita para su funcionamiento y para su carga, ya sea de hidrógeno o baterías.

Puesto de carga rápida de vehículos eléctricos en una gasolinera en el Poble Nou.

/ DANNY CAMINAL

La economía circular debe ser un pilar para la movilidad eléctrica. Para reducir el impacto de las baterías, se está innovando en usar materias primas con menos impacto y aumentando la densidad y la potencia específica. Actualmente, ya hay empresas con capacidad de reducir las baterías en aplicaciones estacionarias cuando éstas dejan de ser aptas para la movilidad. Por desgracia, en la UE y en EEUU solo se recicla un 5% de las baterías de ion-litio.

En cuanto a los motores, se están haciendo esfuerzos para no usar materiales raros y solo depender del hierro y el cobre, gracias a nuevas técnicas de control y el uso de la electrónica de potencia, clave de la transición energética.

De otro modo, la energía para cargar las baterías o generar hidrógeno debe ser generada con fuentes renovables para no trasladar el impacto ambiental de un sector a otro. De hecho, el vehículo eléctrico debe ser una oportunidad para acelerar la transición energética. Como la electricidad se debe generar en el momento en que hay una demanda de esta energía, y las fuentes renovables tienen un comportamiento estocástico, la carga de los vehículos coordinada con la disponibilidad de generación renovable podría maximizar su aprovechamiento. Incluso, se debe considerar la posibilidad de que la batería del vehículo pueda suministrar energía a la instalación donde esté conectado (concepto V2G).

Se debe considerar la posibilidad de que la batería del vehículo pueda suministrar energía a la red

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Las tecnologías de vehículos eléctricos de batería ya garantizan la movilidad cotidiana de personas, la última milla de las mercancías y la movilidad en áreas metropolitanas. No obstante, deben disponer de un punto de carga vinculado (donde están más tiempo estacionados) para que la carga se pueda realizar a una potencia baja y al menor coste, además de facilitar su gestión, cuestión importante en aparcamientos con diferentes vehículos eléctricos y también para hacer posible su coordinación con la generación de origen renovable y el V2G. 

Para largas distancias, hay que planificar el viaje e identificar las estaciones de carga de acceso público. La alternativa es el sistema ferroviario, que en Europa está prácticamente electrificado. 

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