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De las inocentadas a las 'fake news'

Tradicionalmente hoy era el día que la prensa publicaba inocentadas para jugar con sus lectores. De unos años a esta parte, sin embargo, la realidad ha pasado por encima de cualquier broma posible

El acorazado ’Maine’, hundido en Cuba tras una explosión.

El acorazado ’Maine’, hundido en Cuba tras una explosión. / KEY WEST HISTORICAL SOCIETY

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Xavier Carmaniu Mainadé
Xavier Carmaniu Mainadé

Historiador

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Hoy era el día que se hojeaba el periódico con los ojos más abiertos que nunca para intentar descubrir la noticia falsa que habían colado. Era. En pasado. Ahora la prensa no se atreve a hacer inocentadas el 28 de diciembre por que la realidad ha superado cualquier posible broma. ¿Quién se atreve a inventar nada en un tiempo en que Rusia llama 'Sputnik' a una vacuna, el presidente de EEUU denuncia votaciones fraudulentas o un precandidato del Barça ofrece tatuar a quien lo apoye?

De hecho, aquella incredulidad con que se leía la prensa el día de los Santos Inocentes es la actitud que nos acompaña en todo momento para detectar las 'fake news'. Porque ya se sabe que si uno quiere parecer moderno hay que decirlo en inglés. Aunque, en verdad, de moderno no tiene nada.

Siempre ha habido quien ha hecho circular noticias falsas con malas intenciones sin necesidad de sistemas sofisticados. Solo con la palabra y una audiencia sugestionable es suficiente. Así, durante la Edad Media se criminalizó a los judíos desde los púlpitos, en los que predicadores los acusaban de los crímenes más terribles: desde secuestrar niños hasta envenenar el agua de los pozos. Las consecuencias de aquellas falsedades sin fundamento generaban espirales de odio y violencia antisemita que se han ido arrastrando a lo largo de los siglos.

Cuando apareció la imprenta, la tinta amplificó la palabra. Se publicaban escritos injuriosos o falsos contra quien fuera necesario. En Inglaterra, en el siglo XVIII, lo hacían a menudo, tal y como explicamos en el artículo dedicado al escritor Daniel Defoe, famoso por sus panfletos antes de que pasara a la historia por haber escrito 'Robinson Crusoe'.

Nada comparable, sin embargo, a lo que ocurrió cuando la prensa se convirtió en el primer gran medio de comunicación de masas. Los periódicos se las ingeniaron todas para aumentar el número de ventas y se dieron cuenta de que cuanto más espectacular era la portada, más compradores tenían. Si el propietario de la cabecera no tenía escrúpulos eran capaces de incluir cualquier cosa. Uno de los casos más famosos se vivió en EEUU en agosto de 1835 cuando el 'New York Sun' aseguró que se había descubierto vida en la Luna. Para que la historia funcionara incluyeron todo tipo de detalles. Para empezar, utilizaron como argumento de autoridad el nombre de un astrónomo reputado de la época llamado Sir John Herschel, a quien atribuyeron la autoría de los artículos. Según las informaciones del periódico, gracias a unos prismáticos de última generación el científico había podido observar el satélite como no se había podido hacer nunca hasta entonces. ¿Y qué había visto? Pues todo tipo de animales. Algunos eran como los de la Tierra, pero otros eran especies nunca vistas, como un tipo de oso con cuerno en la frente o un castor bípedo que se desplazaba deslizándose con las patas traseras como si la luna fuera una pista de hielo.

Sin embargo, entonces en inglés no se hablaba de 'fake news'. El término se popularizó a partir de 1890, cuando la prensa amarilla vivió su época dorada. Famosa es la frase "Tu proporcióname las imágenes, que yo te daré la guerra", dicha por William Randolph Hearst a Frederick Remington cuando le envió como corresponsal a Cuba en 1897 para el 'New York Journal'. Hearst utilizó las 'fake news' para que la ciudadanía estadounidense fuera favorable a la guerra contra España por el control de Cuba. No le movía el patriotismo sino la cartera. En tiempos de guerra se vendían más periódicos.

Con la irrupción del mundo digital, las 'fake news' encontraron un nuevo espacio donde campar a sus anchas. Como suele ocurrir con este tipo de fenómenos, primero apareció en Estados Unidos y luego se extendió por todas partes. Es conocido que las campañas republicanas contra Barack Obama y Hillary Clinton estuvieron cargadas de informaciones falsas.

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Ahora el término se ha popularizado porque en las redes sociales la palabra 'fake' es muy popular y utilizarla hace moderno. Por esta razón se ha adoptado en el resto de las lenguas, aunque de lo que se trata simplemente es de identificar las mentiras con malas intenciones.

Matar a gente antes de hora

En junio de 1897 la prensa estadounidense publicó que Mark Twain había fallecido en Londres en la indigencia. En realidad, lo que había pasado es que un su primo había estado enfermo tres semanas antes. Twain escribió una respuesta a las informaciones titulada 'La noticia sobre mi muerte es una exageración'.

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