LA DENUNCIA

Un jardín en decadencia

El mal estado de los jardines de Rubió i Lluch, en Barcelona, preocupa a varios lectores de EL PERIÓDICO, que han hecho llegar sus quejas

Imagen de suciedad en los jardines de Rubió i Lluch, este miércoles por la mañana

Imagen de suciedad en los jardines de Rubió i Lluch, este miércoles por la mañana / Joan Mateu Parra

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Àlex Albuixech

El mal estado de los jardines de Rubió i Lluch, situados en el distrito de Ciutat Vella, en Barcelona, preocupa a varios lectores de EL PERIÓDICO, que han hecho llegar sus quejas a través de la sección Entre Todos. El Ayuntamiento tiene un proyecto de reforma entre manos.  

Los jardines de Rubió i Lluch, situados en el corazón del Raval, se encuentra actualmente «en un estado lamentable», según Pedro Berga, que en la carta que ha hecho llegar a EL PERIÓDICO asegura que la zona hace meses que está cercada con vallas metálicas y acumula en su interior «basura, jeringas y excrementos, algo que supone un alto riesgo en la situación sanitaria actual». Berga explica que el desprendimiento de piedras de los arcos del claustro gótico que rodea el jardín representa «un riesgo para las personas y hace más de dos años que está pendiente de arreglar». 

 

Los jardines albergan varias instituciones de carácter académico y cultural ubicadas en «preciosos edificios de estilo gótico» como la Reial Acadèmia de Farmàcia de Catalunya, de la que Berga es vicepresidente. Pasa por allí una vez a la semana y accede al interior de la sede de la institución por una puerta situada en la parte afectada de los jardines, si las condiciones se lo permiten. Denuncia que el espacio se ha convertido en un vertedero, al que algunas personas acceden para hacer sus necesidades y drogarse. 

El presidente de la institución, Jaume Casas, también ha enviado una carta trasladando la misma queja. Recuerda que en estos dos años con la estructura metálica para evitar daños a causa de los desprendimientos, «la obra se ha deteriorado» y sirve de «urinario público», de manera que la entrada a la sede que representa sea «indigna». 

La institución lleva meses intentando desencallar este asunto. «Entre la regidora del distrito y el Institut de Cultura, unos se van pasando la pelota a otros», afirma el vicepresidente. Para evitar que la situación vaya a peor, la Real Acadèmia de Farmàcia de Catalunya cuenta con un servicio que cada dos días limpia el claustro. «Parece mentira que ese espacio tan maravilloso no se quiera conservar. Solamente precisa de un mantenimiento que tras dos años en espera, no llega», denuncia Berga. «Tampoco sería tanto coste una vigilancia y mejor higiene diaria», apostilla.

Pendientes de una subvención

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EL PERIÓDICO se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Barcelona para conocer en qué punto se encuentra esta demanda. Fuentes municipales explican que la bóveda fue construida «con una combinación de y piedra blanca de Montjuïc» que a causa de las filtraciones de agua que se han producido ha dañado la estructura. Las mismas fuentes aseguran tener el proyecto que contempla «desmontar la cubierta entera, reforzar la parte interior con hormigón de cal y una estructura metálica, y rehacer la evacuación de aguas», entre otras mejoras.  Estas actuaciones, continúan, se realizaría en tres fases con un coste total de 570.000 euros. Para financiar estas obras, el consistorio ha pedido «una subvención al Ministerio de Fomento en base al 1,5 cultural», del que todavía aseguran no tener una respuesta. Mientras no llegue esa ayuda estatal, el espacio continuará vallado y el distrito se compromete a seguir enviando un equipo de limpieza y mantenimiento dos veces por semana.

Los denunciantes aseguran que mantener en buen estado este espacio favorece a todo el mundo, pues es un jardín público que en buen estado puede acoger numerosas actividades –desde congresos de farmacéuticos a visitas relacionadas con la arquitectura gótica-, ahora impensables por el peligro que suponen los andamios y la suciedad.