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Las Navidades del covid: con dudas, pero resignados

Las Navidades del covid: con dudas, pero resignados
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Àlex Albuixech

Llega el mes diciembre y ya sabemos lo que eso significa; la Navidad ya está aquí. Y se acostumbra a celebrar por todo lo grande. Cada año las fiestas reunen a familias y amigos, pero estas Navidades se presentan diferentes y llenas de dudas. Si bien el Gobierno ha presentado una propuesta sobre cómo deben ser las celebraciones, con reuniones que no superen las 6 personas, Catalunya plantea que sean de hasta 10. Las comunidades autónomas se encargarán de dictar qué medidas se aplicarán en su territorio, así que se da la posibilidad de que se lleguen a ver 17 navidades diferentes (y no solo porque unos tengan cena Nochebuena y otros comida del día de Navidad,  o celebren Sant Esteve). Son muchas las personas que ante la multiplicidad de medidas emprendidas para reducir los contagios por covid-19 todavía desconocen qué van a hacer. Pero, más allá de  las dudas, parece que la necesidad de celebrar unas fiestas en formato mínimo está más que asumida. Más que confusión, resignación.

Aunque quizá quien esté en este momento en una situación de mayor desconcierto son los que contaban con viajar estos días a sus lugares de origen. “Tengo que volver a Francia. En principio si las restricciones no me lo impiden me iré con mi familia, pero aunque tengo fecha de vuelta, a ver si puedo volar”, se plantea Cristila. No se pueden descartar sorpresas de última hora. Nina, austriaca, se las prometía muy felices con un billete de avión para el 25 de diciembre, pero se ha encontrado con que le han pospuesto el vuelo. Y además al llegar allí tendrá que someterse a una PCR y hacer cuarentena, así que pocas fiestas celebrará con la familia y los amigos.

"No podré quedar con la familia. No sabemos cómo será nuestra Navidad, aún no hemos decidido nada"

Joanot

Estudiante

Pero todos tenemos bastante asumido que el coronavirus ha supuesto un cambio en la normalidad que afectado directamente a la organización de nuestra vida. También tiene la familia dispersa Paquita, viuda y jubilada. Tiene claro que no la reunirá, aunque de hecho ya hace tres años que esto sucede. La normalidad no es lo mismo para todos: “En Navidad estoy sola. Mis hijos viven fuera, uno en Canarias, otro en Washington y otro en Francia. Sola, y listos: no pasa nada, es lo que hay”.

"Para mí no va a cambiar absolutamente nada. Somos poquitos, con lo cual vamos a respetar las medidas"

Carolina Pacheco

Vendedora

Aunque la Navidad se presenta con incertidumbre, sin cabalgatas y sin (casi) cenas familiares, las prevenciones no afectarán de la misma forma a todo el mundo. Las familias que cuenten con pocos miembros podrán disfrutar siguiendo las mismas tradiciones, con los de siempre y, lo más importante, lo harán respetando las medidas de seguridad. Casas ventiladas y distancia. “Para mí no cambiará absolutamente nada, somos poquitos”, admite Carolina Pacheco, paradista en el mercado de la Abaceria.  

"No habrá reuniones familiares. Ya somos cinco en casa. Pero me sabe mal por mis abuelos. A lo mejor hago una cena con ellos, pero no con toda la familia"

Elena

Estudiante

Otros no tendrán la misma suerte. Deberán cancelar reuniones familiares que en años anteriores eran multitudinarias. José Rodríguez pasará la Navidad solo. “No iré a casa de mis hijos porque ahí ya son ocho. Es una pena pero hay que cumplirlo y no hacer el loco. Mejor no estar tres meses más encerrados por un día que vamos a disfrutar. Ya lo disfrutaremos cuando pase todo”.

"Todo es diferente este año, no habrá tanta familia en casa. Mi pareja, mis hijas y poco más"

Melisa

Canguro

También se deberían evitar las reuniones con amigos. Se trata de algo estrictamente necesario, ya que este tipo de reuniones son una de las formas de contagio de más riesgo. Claro ejemplo de ello han sido las fiestas de jóvenes en verano. Pero seguramente son mayoría los que son conscientes de que deben actuar con prudencia. “No vamos a ver a nadie, no habrá reuniones familiares. Ya somos cinco en casa. Pero no mola que sea Navidad y no puedas estar con los seres queridos”, explica Elena, estudiante. Lo más difícil de asumir es que los más mayores se pierdan esta ocasión de reencuentro familiar, aunque sean las personas de riesgo a las que se deberá proteger prioritariamente estos días. “A mí me sabe mal por mis abuelos; a lo mejor hago una cena con mi abuela, pero no con toda la familia”, añade. 

"En Navidad estoy sola. Soy viuda y mis hijos viven fuera, uno en Canarias, uno en Washington y otro en Francia"

Paquita

Jubilada

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Tener que aplicar medidas restrictivas en Navidad  hace que las personas experimenten sentimientos de tristeza, especialmente aquellos que no podrán vivir estas fechas como lo han hecho siempre. Se trata de un año extraño para todos, en el que el sentido común tiene que ser el mejor regalo para nuestro círculo familiar. Pero no solo para ellos. Sonsoles Santís, sanitaria, recuerda que por responsabilidad social todos deberemos seguir de forma escrupulosa las limitaciones. “No podré ver a mi familia, que la tengo fuera. No hay Navidad pero igual en Semana Santa o Sant Joan lo celebramos. Yo trabajo en salud y sé cómo están los sanitarios en estos momentos, muy agotados, y hay previsión de una tercera ola. Hay muchos enfermos críticos, mucha gente mayor, con enfermedades, muy vulnerables. Hay que tenerlo en cuenta”.  

"Yo trabajo en salud y en estos momentos los sanitarios están muy agotados. Hay previsión de una tercera ola de contagios"

Sonsoles Santís

Sanitaria