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Álvaro (La Llave): "Si no condonan impuestos a bares y restaurantes será la ruina total"

El 'maitre' de la Llave resiste la crisis que puede dinamitar los 40 años del restaurante de Consell de Cent-Bailén

Álvaro Igualador testea un ribera de duero en su restaurante, cerrado por las restricciones del covid-19.

Álvaro Igualador testea un ribera de duero en su restaurante, cerrado por las restricciones del covid-19.

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Iosu de la Torre

La Llave, 1980, 40 años dando de almorzar y comer en el chaflán de las calles de Bailén y Consell de Cent de Barcelona. Manoli, Álvaro, Montse, Javi y Conchita, los cinco de La Llave, miran el futuro inmediato con inquietud tras décadas sirviendo bocatas hechos con mimo, excelentes platos (los callos, las patatas a la riojana de Manoli, inigualables)  y vinos irrepetibles con el incansable Álvaro. Por aquí han pasado políticos como Aznar y Pujol, dibujantes (Forges, Ferreres), futbolistas (Valverde, Alexanco), artistas (Birgitte Nielsen, Imanol Arias, Loquillo, Joel Joan) y toda la gama imaginable de escritores (Elena Ochoa, los hermanos Moix, Paul Preston) y sobre todo muchos periodistas (Buenafuente, Évole, Cuní, Franco), y editores. Los de La Llave, un quinteto de resistentes que añoran a sus clientes.

¿Por qué prefieren seguir cerrados? Porque los costes de salario, Seguridad Social, alquiler étcetera son superiores a los beneficios estimados.

¿No ve a La Llave haciendo 'take way'? Para que el 'take way' sea beneficioso, hay que estar especializado, tanto en el tipo de producto, como  presentación, servicio de entrega, etc. 

¿Cómo viven estos días de restricciones? Los vivimos con mucha preocupación y una total incertidumbre, no sabemos dónde estamos ni a dónde vamos, es un desconcierto total, en el tiempo y en las formas, sobre todo en evitar contagios y si pensamos en la situación de los empleados, es para temblar.

¿Tiene empleados en erte, despedidos? Todos en erte, y si esto sigue así, habrá que empezar a plantearse los despidos.

¿Qué espera de la Administración? De la Administración esperamos todo y nada, todo se hace tarde y mal, los restauradores estamos pagando la ineptitud de otros, los restaurantes no son focos de contagio, sería más efectivo dejar trabajar y a las 20 horas toque de queda por ejemplo. Las ayudas son insuficientes, y una gran desinformación. Futuro al borde del abismo.

¿Qué gastos necesita que le reduzcan? Los impuestos aplazados durante seis meses es inhumano, ahora toca pagarlos y con recargo, qué barbaridad! Precisamente cuando menos facturamos. La lógica dice que si no hay ingresos, cero gastos, si no condonan será la ruina total. Y qué decir de los alquileres, el mayor problema de la mayoría de los autónomos y pequeńos comercios, en esta situación donde tenía que reinar la cordura y la sensibilidad, nada de nada, a pesar de que el Gobierno y profesionales aconsejan llegar a un acuerdo con el propietario, en lo que a mí respecta, después de intentar en repetidas ocasiones pactar, caso omiso. La respuesta: emiten recibo del mes más la parte proporcional de lo aplazado, facturando el cien por cien de los meses con restricción de horarios y el cien por cien de los meses que estuvimos cerrados por fuerza mayor. Para llorar. ¡Qué insensatez!

¿Cuánto podrán aguantar así? Nuestros negocios no tienen liquidez para más de dos meses, si no toman medidas

habrán conseguido el cierre antes de fin de ańo.

¿Dónde estarán los de La Llave dentro de un año? Estaremos en erte, desempleados.

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¿Y dentro de 10? Si es difícil predecir el próximo año, imagíneste dentro de diez. Supongo que si se ha logrado dejar atrás la pandemia, todo volverá a fluir, aunque para muchos será demasiado tarde.