10 ago 2020

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EN MEMORIA DE TODOS ELLOS

"Todos los días veo un vídeo de mi padre para recordar quién fue"

Tres familiares de víctimas del covid-19 recuerdan a sus seres queridos para reivindicar su dignidad y su memoria frente a la amenaza permanente del olvido

Este jueves 16 de julio tiene lugar el homenaje civil a los fallecidos por coronavirus durante los meses en que la pandemia golpeó con mayor dureza

Manuel Arenas

Ángeles Dorrio, hija de Amparo Rodríguez, víctima del covid-19.

Ángeles Dorrio, hija de Amparo Rodríguez, víctima del covid-19. / MANU MITRU

Las voces de los familiares de las víctimas del covid-19 constituyen la manera más fidedigna de recordar las vidas que fueron segadas por el virus. Tres de ellos rememoran a sus seres queridos para reivindicar su dignidad frente a la amenaza permanente del olvido. Este jueves 16 de julio tiene lugar el homenaje civil a los fallecidos por coronavirus durante los meses en que la pandemia golpeó con mayor dureza.

"Los médicos intentaron salvar la vida de mi madre hasta el último momento"

Ángeles Dorrio

Hija de Amparo Rodríguez, víctima del covid-19

"Los últimos días fueron de película", empieza describiendo Ángeles Dorrio (60 años) sobre el fallecimiento de su madre, Amparo Rodrígueza quien el coronavirus segó la vida a sus 77 años el pasado 30 de marzo en el Hospital de Sant Pau.

Amparo estaba ingresada en el hospital desde hacía meses porque estaba pendiente de una operación. Por tal de preservarla ante un posible contagio de cara a la intervención, la decidieron trasladar a un centro sociosanitario, pero el covid-19 se adelantó a la estrategia. "El día 23 de marzo le hicieron las pruebas para determinar dónde trasladarla; el 24 ya no me dejaban verla y me confirmaban que tenía covid", destaca Dorrio.

Finalmente llevaron a la paciente al Centre Integral de Salut Cotxeres de Barcelona, donde se encontraba asintomática y "luchaba muchísimo, los médicos tenían una ligera esperanza e incluso me llegaron a dar visita para cuando acabara todo", remarca su hija.

Ángeles Dorrio lo tuvo muy claro desde el principio: quería ser ella, y no un médico, quien tomara la decisión final sobre su madre. "El 29 de marzo me llamaron para que fuera a despedirme. Me vestí de buzo, entré a verla y prácticamente pude ponerle yo la morfina".

Los médicos, enfatiza Dorrio, "intentaron salvar la vida de mi madre hasta el último momento". Ella no solo no responsabiliza a los sanitarios, sino que les agradece haberle dado la oportunidad de despedirse de su madre durante sus últimos instantes de vida, algo que paradójicamente no todos los familiares de víctimas pueden decir.

"Siento más la cercanía del periodismo que de las instituciones"

En términos de responsabilidad, Ángeles Dorrio no apunta a los médicos, sino a más arriba: "Tenemos un sistema sanitario muy bueno en el que no se invierte. La solución viene de arriba, y el aprendizaje de todo esto es que no nos quejamos lo suficiente ni a las personas adecuadas: la gente tiene que ser crítica y saber elevar los problemas en vez de culpabilizar al médico de turno". 

Sobre el homenaje a las víctimas del covid de este jueves, la hija de Amparo Rodríguez entiende que "el homenaje está bien, pero yo no siento cercanía por parte de los de arriba".

Concretamente, Dorrio insiste en subrayar el "mimo periodístico" con los familiares de las víctimas durante la pandemia: "Siento más la cercanía del periodismo que de las instituciones", concluye citando el especial 'En memoria de todos ellos' de este diario.

"Todos los días veo un vídeo de mi padre para recordar quién fue"

Paqui Bernal

Hija de Francisco Bernal, víctima del covid-19

Una idea atormenta desde finales de mayo a Paqui Bernal, 53 años, enfermera: durante la pandemia cogió la mano de muchas personas cuando morían, pero sin embargo no pudo hacerlo con su padre, Francisco Bernal, víctima mortal del covid-19 a sus 84 años en una residencia de Pallejà, a la cual accedió junto con su mujer después de que su familia tuviera que vender su casa para costearla.

"Solo me dejaron ver a mi padre cuando ya había fallecido: tenía 5 minutos y yo solo aguanté tres", explica Bernal, que asegura que desde entonces no ha podido pasar página porque la imagen se le quedó grabada en la memoria. "Todos los días veo un vídeo que me hice de la vida de mi padre para recordar quién fue, porque nadie lo sabe".

Francisco Bernal fue pastor y, a pesar de su analfabetismo, consiguió sacarse el título de auxiliar psiquiátrico. "Fue un inmigrante trabajador", remarca orgullosa su hija. Falleció el pasado 30 de mayo en el Hospital de Martorell después de que, ocho días antes, a su hija la informaran de que iban a derivarlo al centro hospitalario porque lo veían "muy mal".

Tenía un enfisema pulmonar y sufría acalasia; a pesar de que las dos pruebas que le hicieron en la residencia fueron negativas, la doctora, tal y como constaría en su certificado de defunción, consideró que estaba infectado de coronavirus por la neumonía bilateral con la que ingresó. "A la residencia solo le preocupaba decir que no tenían contagiados; debían haberlo derivado antes al hospital", denuncia Bernal.

"Esto no va de homenajes, va de dignidad"

En el recuerdo de Paqui Bernal queda la última vez que vio a su padre, cuando se lo llevaron a Urgencias. "Alzó la mirada, me reconoció y debió pensar: 'Mi hija viene a salvarme'", rememora la enfermera, que lamenta no haber tenido conocimiento del estado físico de su padre en la residencia. "Si yo llego a ver cómo estaba mi padre... Sé que lo abandonaron, murió de depresión porque incluso dejó de comer".

Sobre el homenaje a las víctimas del covid-19 de este juevesPaqui Bernal lo tiene muy claro: "Esto no va de homenajes, sino de dignidad y responsabilidad política; la peor muerte es la de los pacientes que sufren la ignominia de morir pensando que sus hijos les abandonaron".

¿Qué le diría a otros familiares? "Que reclamen, pidan informes y luchen: han abandonado a nuestros mayores y eso no se olvida con homenajes, la herida sigue ahí".

Paqui Bernal, hija de Francisco Bernal, víctima del covid-19.  / ANNA MAS

"Lo que más me duele es no haber podido estar con mi madre cuando sufría"

Joan Palacín

Hijo de Àngela Coll, víctima del covid-19

Àngela Coll, 95 años, vivía en una residencia de ancianos de Caldes de Montbui desde hacía seis años. En marzo, pocos días antes de que prohibieran la entrada de familiares a las residencias, su hijo, Joan Palacín (66 años), intuyó que su madre podía estar infectada cuando, "excepcionalmente", le dejaron entrar y ante él su madre tosió un par de veces, hecho que le escamó.

"A partir de entonces empecé a sospechar que podía estar contagiada de coronavirus, más cuando una cuidadora de la residencia me dijo que mi madre llevaba sin comer tres días", reconoce Palacín, que incluso rememora cómo la cuidadora le advirtió de que, si seguía así, la vida de su madre corría peligro.

Después de aquel episodio, "llamé ocho veces a la doctora y nunca me quiso coger el teléfono hasta el último día, cuando me dijo que mi madre estaba muy mal". Al cabo de cinco horas, el pasado 3 de abril, Ángela Coll fallecía. "No pude ni despedirme de ella en el cementerio. La debían haber trasladado al hospital para salvarla". 

A Joan Palacín "nadie" le ha confirmado que su madre murió por el covid-19, pero él está convencido de que sí por los síntomas que vio en ella cuando la visitó. "Lo único que vi de su entierro fue una foto que me enseñó una chica de la residencia donde se veía la corona de flores que yo había encargado". Tras la muerte de su madre, este jubilado "no quiere saber nada más" de la residencia.

A pesar de no haber podido acceder a su entierro, el hijo de la víctima sostiene que no fue eso lo que más dolor le ha causado. "Lo que más me duele es no haber podido estar con mi madre cuando sufría", reseña.

"El homenaje a las víctimas es de agradecer"

Aunque Palacín reconoce que el homenaje de este jueves "no te arregla la vida", agradece la preocupación institucional por las vidas que el coronavirus se ha llevado por delante durante los meses de pandemia. "El homenaje es de agradecer, me parece buena idea; como familiar de una víctima mortal, me veo representado en él".

Como otros tantos familiares, Palacín es crítico con la atención de las residencias. "¿Dónde está escrito que haya que dejar morir a los mayores? Todos somos iguales ante la Ley". "A mi madre la dejaron morir en la residencia", sentencia.

Joan Palacín, hijo de Àngela Coll, víctima del covid-19. / ANNA MAS