07 ago 2020

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La joven Mel Araujo recuerda el gol de Iniesta en el Mundial como un momento de encuentro con su padre.

Un gol que es de todos

Manuel Arenas | 11 julio 2020

Cuatro ciudadanos rememoran cómo vivieron el gol que marcó parte de una identidad: "En el Mundial nos sentimos orgullosos de formar parte de algo"

La mañana del 12 de julio del 2010, Javier Ruiz (65 años), asesor de calidad del Hospital Universitari Sagrat Cor de Barcelona, recibió una llamada. Era su hija Lara, que le telefoneaba desde los Campos Elíseos de París, donde vivía entonces, para hablarle efusivamente de un tal Andrés Iniesta, a quien había conocido la noche anterior, ya que no le gusta ni sigue el fútbol.

Cuatro testimonios recuerdan para El Periódico de Catalunya el gol de Iniesta en el Mundial de fútbol de Sudáfrica que dió el título a la selección española / JORDI COTRINA

El jugador le acababa de dar con su gol el primer Mundial de su historia a la selección española. "A mi hija le gusta el fútbol lo que a mí el arameo, pero aquel día se sintió española en Francia por el fútbol, y luego se le pasó", bromea Ruiz sobre el subidón de adrenalina que le provocó a su hija la victoria.

El gol de Iniesta en el Mundial trascendió lo deportivo hasta explicar parte de una identidad

El chascarrillo ejemplifica algo más profundo: este mes de julio se cumple una década no solo de un gol, no solo de un Mundial, no solo de un logro futbolístico, sino de un fenómeno que trascendió lo meramente deportivo para inocularse en la cultura popular de una sociedad hasta explicar una parte de la identidad de personas que, dos lustros después, recuerdan la noche del 11 de julio del 2010 como si fuera ayer.

Le ocurre así a Mel Araujo (21 años), integradora social, a quien tampoco le gusta el fútbol y de hecho critica su "mercantilismo" y las "desigualdades de género y sociales" que en él perviven, pero que sin embargo recuerda vivir la final del Mundial de Sudáfrica a sus once años con el brillo en los ojos de quien resucita un recoldo de infancia.

"Recuerdo la final del Mundial como un momento especial que pude compartir con mi padre". Mel Araujo (Integradora social)

La joven alude a su niñez como una etapa "dura y difícil" en términos familiares, y precisamente por eso tiene grabado en la retina el simbolismo de aquella tarde que culminó con el gol de Iniesta. "Recuerdo la final del Mundial como un momento especial que pude compartir con mi padre a pesar de todo", rememora Araujo, quien describe con todo lujo de detalle cómo ella, su hermana y su padre prepararon con ilusión la cena para ver el partido juntos.

La joven Mel Araujo recuerda el gol de Iniesta en la final del Mundial como un momento de encuentro con su padre. / JORDI COTRINA

El legado de la dedicatoria a Dani Jarque

Pili Ruiz (54 años) también tiene muy presente el gol de Iniesta en JohannesburgoRuiz, presidenta del Club Esportiu Seagull Badalona, cuyo primer equipo compite en la Liga Reto Iberdrola, la Segunda División Femenina, cuenta que vio el Holanda-España en Carmona (Sevilla) junto con otras cinco personas, "pero cuando marcó Iniesta, entre los abrazos, el griterío y los llantos de la emoción, parecíamos 40".

La directiva pone en valor la influencia del Mundial, personificado en Iniesta y sus valores, en su club. "Algo tan grande no se había vivido nunca; la gente joven va a recordar a Iniesta toda la vida: nuestras jugadoras, independientemente de que fuera un hombre, querían ser como él y llevaban su camiseta", asegura Ruiz, que además de presidenta juega en el equipo de veteranas del RCD Espanyol Femenino, donde además entrenó.

"Que se acordara de Dani Jarque cuando celebró el gol le hizo más humano si cabe". Pili Ruiz (Presidenta del Club Esportiu Seagull Badalona)

Tanto Pili como Javier Ruiz enfatizan que aquel 11 de julio ocurrió algo que hizo de Iniesta un fenómeno con recorrido más allá del gol y el Mundial en sí: su gesto con su fallecido amigo Dani Jarque. "Que se acordara de Dani Jarque cuando celebró el gol le hizo más humano si cabe", sostiene Pili, a quien diez años después se le sigue poniendo el vello de punta cuando ve la moviola del tanto.

"A los diez minutos de acabar el partido, mi hijo Luis me llamó y no hablamos ni del Mundial ni de la selección: hablamos de Iniesta y su gesto con Jarque", apunta Javier Ruiz. Como seguidor de la selección y del fútbol "antiguo, cuando era fútbol y los jugadores eran nobles", Ruiz no duda en catalogar el gol de Iniesta como el más importante de la historia del fútbol español. "Sentí una alegría muy especial por que lo marcara él; deportistas así, humildes y caballerosos, son imprescindibles en contextos de crisis de valores como el actual".

Pili Ruiz, presidenta de un club de fútbol femenino de Badalona, rememora la euforia de celebrar el gol de Iniesta en el Mundial. / JORDI COTRINA

Un gol en medio del abismo económico

De otra crisis, la del 2008, plenamente vigente durante el Mundial, habla Adrià Regàs (20 años). Hace una década vio el gol con los ojos de un crío que ya se desvivía por el fútbol -más, reconoce, tras el pronóstico del ya mítico Pulpo Paul- y hoy lo revive con los de un estudiante de Periodismo que, igualmente apasionado por el panorama futbolístico, sueña con narrar algún día un gol así. "En aquel contexto de crisis económica, el Mundial fue una manera de que la ciudadanía desconectara: el gol de Iniesta llegó cuando la gente necesitaba algo así". 

"En el 2010, el plena crisis, el gol de Iniesta llegó cuando la gente necesitaba algo así". Adrià Regàs (Estudiante de Periodismo)

La distancia generacional que separa las miradas que reviven el gol se disipa en un punto de encuentro: fue más que un gol

Él lo vio a sus diez años con dos amigos en un bar de Viladecans (Baix Llobregat) al que lo llevó su padre, que seguía la final en otra pantalla del local. "Recuerdo que mis amigos y yo saltamos y gritamos de alegría cuatro segundos antes que el resto del bar porque la otra tele iba con algo de retraso", evoca entre risas.

El estudiante de Periodismo Adrià Regàs revive vuvuzela en mano el gol de Iniesta en el Mundial. / JORDI COTRINA

Algo significativo sobre el gol de Iniesta es que la distancia generacional que separa las miradas que echan la vista atrás para revivirlo se disipa al converger todas ellas en un punto de encuentro: fue más que un gol. "Muchas veces busco en 'Youtube' repeticiones y narraciones del gol porque me generan la euforia de un momento único", confiesa Adrià Regàs con el mono de quien es adicto a una felicidad. "El Mundial fue la única competición deportiva que he seguido en mi vida; aquel verano fue la ilusión, la inocencia, nos sentimos orgullosos de formar parte de algo", concluye Mel Araujo.

"El gol y el Mundial consiguieron que el país se ratificara: aquello generó un sentimiento de pertenencia". Javier Ruiz (Asesor de calidad del Hospital Sagrat Cor)

A esa trascendencia se remite Javier Ruiz cuando traza un paralelismo -"marcaron un antes y un después"- entre el Mundial y los JJOO de Barcelona. "Lo percibí en el hospital donde trabajo: el gol y el Mundial consiguieron que el país se ratificara, y no hablo de política; hubo un orgullo: el espíritu de equipo de Del Bosque y de los jugadores, muchos de Madrid y Barça pero también de otros equipos, se extrapoló al aficionado y generó un sentimiento de pertenencia".

Javier Ruiz, devoto del fútbol con valores, encumbra a Iniesta y su gol por haber marcado un antes y un después.  / JORDI COTRINA

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