03 jun 2020

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PERIODISMO CON EL CIUDADANO

Josep Simó y M. Àngels Roger: "Con el coronavirus nos hemos dado cuenta de que no somos nada"

El matrimonio barcelonés se sobrepuso a una repentina neumonía bilateral grave causada por el covid-19

Sufrieron 17 días de enfermedad, 6 de ellos en el Hospital de Barcelona, en el que ingresaron y salieron juntos

Raúl Paniagua

Maria Àngels Roger y Josep Simó, en el balcón de su casa tras reponerse del coronavirus.

Maria Àngels Roger y Josep Simó, en el balcón de su casa tras reponerse del coronavirus.

Una de las frases clásicas de cualquier ceremonia de boda sobre el altar consiste en prometer fidelidad "en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad". Maria Àngels Roger (61 años) y Josep Simó (62) han llevado al extremo ese ritual en 17 días (6 ingresados) que no olvidarán nunca. Juntos superaron, desde el primer momento hasta el último, el maldito coronavirus. Ingresaron de la mano en el Hospital de Barcelona el viernes 27 de marzo y lo abandonaron de la misma forma el pasado miércoles con la señal de victoria.

Ubicados en el barrio de las Tres Torres, en Sarrià-Sant Gervasi, la enfermedad les atrapó sin patologías previas reseñables. Ambos se definen como una pareja sana y deportista, que aún no sabe dónde pudo contagiarse. Los primeros síntomas aparecieron en la mujer, con vómitos, diarrea y 38º de fiebre en la mañana del día 16. Poco después, a la hora de comer, el marido también empezó a sentirse mal.

El misterio de la tos

La pareja siguió el protocolo correcto, llamando a su médica de cabecera y al 061, pero siempre toparon con un obstáculo. "Todo el rato nos preguntaban por la tos. Nunca la tuvimos", cuenta Maria Àngels. Lo mismo les ocurrió al inscribirse en la aplicación 'stop covid-19'.

"Nos decían que podíamos estar infectados de coronavirus y que permaneciéramos en casa, pero al no tener tos ni dificultad respiratoria importante no nos daban prioridad", asegura este matrimonio, miembros del patronato de la Fundació Hospitalitat de la Mare de Déu de Lourdes, que ayuda a personas con discapacidad.

En un box diferente

Los días fueron pasando sin mejora hasta la madrugada del jueves al viernes 27. Ese fue el punto de inflexión. "Lo pasé fatal esa noche y decidimos ir al Hospital de Barcelona de nuestra mutua. Me lo aconsejó una amiga, que ya había dado positivo. Entramos juntos, nos colocaron en un box diferente y ya no salimos".

Josep Simó y Maria Àngels, en el balcón de su casa tras superar el coronavirus / Jordi cotrina

Las pruebas fueron evidentes: neumonía bilateral grave provocada por el covid-19. Por ello, recomienda a la gente con fiebre que no se quede en casa y acuda al hospital aunque no tenga tos ni dificultad respiratoria. El virus puede atacar en cualquier momento.

"Un doctor murió"

Aunque todas las habitaciones del centro ubicado en la Diagonal son individuales lograron habilitar una cama para que vivieran todo el proceso juntos. "Ahí está el matrimonio", bromeaban los celadores. En el hospital vivieron seis días de ingreso y una experiencia que nunca olvidarán.

"Es un virus muy traicionero, te ahogas y te mueres en 10 minutos. Solo se parece a un ataque nuclear"

"Un doctor murió. Nos dijeron que era un virus muy traicionero, que habían visto a gente sana que se ponía fatal de forma repentina y acababa en la UCI, también a jóvenes. Te ahogas y te mueres en 10 minutos. Esto solo se parece a un ataque nuclear, es como si hubiéramos recibido radioactividad", apunta Maria Àngels, que lo pasó algo peor que su marido. Necesitó oxígeno y se sintió muy débil. "Me costaba hasta comerme una manzana hervida".

Unos "privilegiados"

Su tres hijos se comunicaron con ellos por whatsap, pero la mayor preocupación de la señora eran sus padres, de 85 y 90 años. Cuando salieron a la calle, se sintieron "más privilegiados" que nunca.

"Somos afortunadísimos por la atención que recibimos. No quiero ni pensar qué habría pasado si tenemos que esperar 10 horas para ser atendidos o sin saber dónde está mi marido. Nos hemos dado cuenta de que no somos nada, de que dependemos por completo de la medicina", concluye Maria Àngels.