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Gente corriente

Maria Gunfaus: "Se fregaba de rodillas, ¡y con salfumán y estropajo de esparto!"

La hermana del empresario que lanzó la popular fregona Mery a finales de los años 50 fue de las primeras mujeres en fregar de pie en Catalunya.

Gemma Tramullas

Maria Gunfaus, junto a la foto de su hija con una fregona infantil Mery.

Maria Gunfaus, junto a la foto de su hija con una fregona infantil Mery. / ANNA MAS

Ágil y vivaracha, Maria Gunfaus (Terrassa, 1931) muestra una fregona actual que sigue llevando el logo de Mery, la marca que su hermano Joan Gunfaus hizo tan popular a finales de los años 50 que aún hoy en Terrassa y alrededores siguen refiriéndose a la fregona como “la Mery”. Manuel Jalón, que patentó la fregona entendida como el conjunto formado por una bayeta de palo y un cubo de plástico con escurridor, llamó a su competidor Gunfaus “el rey de la fregona en Catalunya”. Maria vivió aquella revolución en primera fila y la asociación El Llibre de la Vida ha sido la primera en dar valor a sus recuerdos.

Siempre fue botiguera.

No conocí otra cosa. Mi padre era cestero y en 1932 abrió una tiendecita en el salón de casa, así mi madre podía vender cestas, platos y ollas mientras cuidaba de mí y de mi hermano, que nos llevábamos 20 meses. De niños nos perdíamos la escuela los miércoles porque teníamos que ayudar a vender en el mercado y los fines de semana íbamos a cobrar por las casas.

En 1958 abrieron las Galerías Gunfaus en la plaza Progrés. ¡Era como el Corte Inglés de Terrassa!

Eran 400 metros cuadrados de tienda. Hacíamos listas de boda y vendíamos menaje del hogar, electrodomésticos, jardinería…, de todo. Unos años antes mi hermano había viajado a Inglaterra, donde vio un palo con una bayeta y unos guantes para escurrirla que trajo para vender aquí.

Porque hasta entonces solo fregaban las mujeres y de rodillas.

Se fregaba de rodillas, ¡y con salfumán y estropajo de esparto!

Su hermano fue mejorando el invento.

Él buscaba la mejor manera para no tener que escurrir la bayeta con las manos. Un día entró en la cocina y se llevó un colador del caldo para hacer pruebas. Pero no servía porque resbalaba.

Según el hijo de Joan Gunfaus, un ingeniero de la empresa ideó el triángulo escurridor que se encajaba en el cubo.

Sí, mi sobrino ha investigado toda la historia. Recuerdo que al principio no había plástico y el escurridor era de hierro y se colocaba en un cubo de goma de los de paleta, que tienen la base más pequeña y son menos estables. ¡Tenías que escurrir muy derecha para no volcar el cubo!

Finalmente diseñaron uno que funcionaba bien.

Mi hermano iba a las tiendas con un bidón de agua, un cubo y un palo y hacía demostraciones. Mary Santpere le hizo la publicidad y tuvo mucho éxito. Incluso abrió una fábrica en Puerto Rico. Muchas veces me preguntan si le pusieron Mery por ella o por mí, pero fue por un inglés que había en la empresa.

¿Y esa foto publicitaria de los años 60 que tiene colgada en el salón?

Es de mi hija, que entonces tenía 5 años, con una fregona Mery para niñas. La foto se mostraba en las ferias y el modelo se vendió mucho, aunque no sé si a las madres les hacía mucha gracia…

¿Se parecían usted y su hermano?

No mucho. Yo tenía mucha paciencia pero nunca supe mandar; quizá fui demasiado conformista.

Se quedó viuda muy joven con dos niñas y llevaba una tienda. No es poco.

Mi hermano, en cambio, era muy aventurado en los negocios y extremadamente convincente. Por él fuimos de los primeros en tener televisión. Alquiló un local junto a la tienda, puso un escenario y sillas para 100 personas y colocó una tele. La gente venía a ver partidos, películas, la boda de los del Mónaco… Mucha gente en Terrassa aún lo recuerda. Así eran las ideas de mi hermano.