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Carlos García: "Me apena cuando cierra una tienda de discos, pero al mismo tiempo siento orgullo de seguir aquí"

No lo doblega la adversidad y 45 años después sigue al frente de Surco, la tienda de música en el barrio barcelonés de Gràcia

Carlos García: "Me apena cuando cierra una tienda de discos, pero al mismo tiempo siento orgullo de seguir aquí"

JORDI COTRINA

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Mauricio Bernal
Mauricio Bernal

Periodista

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Del mismo modo que tiene eco informativo que una tienda de discos cierre, así debe tenerlo que 45 años más tarde una de ellas siga batallando y en la jugada. Hablamos de Surco, en la vila de Gràcia (travessera de 'ídem', 144), la más veterana tienda de discos de Catalunya ("y probablemente de España, aunque no me atrevo a asegurarlo", dice su propietario, el madrileño Carlos García). Este verano, en efecto, ha celebrado cuatro décadas y media de existencia. Son optimistas en el local, y ya están pensando en el medio siglo, y en cómo lo van a celebrar.

-Tengo entendido que antes de todo esto trabajó en la banca.

-Cierto. En el Banco de Fomento. Estaba en un sótano cortando cupones porque al tener el pelo largo no podía estar de cara al público. Pero estaba bien, porque en el sótano estaba la máquina de café, y todos los compañeros bajaban y nos poníamos a charlar.

-¿Por qué se vino a Barcelona?

-Bueno, porque en aquel tiempo era una ciudad más abierta que Madrid. Estaba al lado de la frontera, había más turismo... Era más abierta musicalmente y culturalmente, en general.

-¿Con la idea de abrir la tienda?

-La idea de abrir una tienda de discos me rondaba la cabeza, sí. Era negado para tocar la guitarra y quería hacer algo relacionado con la música.

-Por ahí leí que cuando abrió había 15 tiendas de discos en el barrio.

-Sí, pero se podía, porque en aquella época las únicas diversiones que tenía la gente en casa eran la televisión y la música. Cuando alguien pensaba en hacer un regalo, siempre pensaba en discos.

-También tengo entendido que los conocían como los hippies de Gràcia.

-Sí, sobre todo la gente del mercado, que venían mucho a comprar aquí. Entonces Gràcia era un pueblecito, era cuando la gente decía: "Bajo a Barcelona".

-¿De dónde le salió, esta afición por la música?

-Me viene por los Beatles. Siempre han estado conmigo y siempre han tenido un lugar en la tienda; y siempre han vendido. Muchas veces son los Beatles los que me solucionan el mes, porque siempre están sacando ediciones de colección. Hace poco fue el 50º aniversario del Álbum Blanco, y dentro de poco será el de Abbey Road.

-¿Se siente un superviviente?

-Sí que me siento un poco superviviente.

-¿Una rareza?

-Rareza… Bueno, para alguna gente al parecer lo somos. Los sábados que la travessera es peatonal y viene gente que habitualmente no pasa por aquí oigo decir: "Mira, una tienda de discos". Como si pensaran que ya no existen.

-¿Cómo diría que lo ha conseguido, en tiempos en que todo el mundo cierra?

-El secreto es saber lo que te haces, lo que tienes que comprar, lo que le gusta a tu cliente. También, tener presencia en internet, que de eso se ocupa mi hijo. Hacemos muchas presentaciones en el local, así los artistas están cerca de su público y el público está cerca de sus artistas.

-¿Cómo se lo toma, cuando se entera de que una tienda de discos cierra?

-Me apena, me apena mucho, pero por otro lado también me siento orgulloso, porque digo, mira, pues yo sigo.

-Veo que le saca partido al resurgir del vinilo.

-Sí, parece que deshacemos un poco el camino porque ha vuelto el vinilo. La gente vuelve a comprar vinilos para regalar. Cedés no me compra nadie para regalo, pero vinilos sí.

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-De hecho, cierran tiendas, pero abren otras solo de vinilos.

-Sí… Para abrir ahora una tienda ya no lo haces por negocio, lo haces porque sientes pasión por la música. Con que te dé para vivir ya está bien. La gente joven está comprando vinilos, y es una alegría tremenda para todos. A mí me hace pensar que puedo llegar a los 50.