19 feb 2020

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GENTE CORRIENTE

Albert Hurtado: «Vino a mi clase de zumba y me dijo: "¿Qué haces aquí?"»

La casualidad llevó a su clase de 'fitness' a una Premio Nacional de Danza que le hizo protagonista de su nueva obra

Manuel Arenas

Albert Hurtado, protagonista de la nueva obra de la premio nacional de danza Marta Carrasco.

Albert Hurtado, protagonista de la nueva obra de la premio nacional de danza Marta Carrasco. / ANNA MAS

El año 2015, la casualidad hizo que Marta Carrasco, Premio Nacional de Danza 2005, aterrizara en una clase de zumba de Alberto Hurtado (Cardedeu, 1979), profesor de fitness del gimnasio L'Esportiu de Llinars. No se conocían de nada pero aquel día la vida de Hurtado cambió por completo: Carrasco vio algo en él y le acabó proponiendo ser el protagonista de su nueva obra, sobre Lili Elbe, la primera transexual de la historia. Lo típico que te levantas un día siendo profesor de zumba y te acuestas como bailarín e intérprete de primer nivel.

-Menuda historia.

-Una casualidad total. Un día vino a mi clase de zumba y al día siguiente cogió y me dijo: "¿Qué haces aquí?". Yo me sorprendí y contesté: "¿Cómo que qué hago aquí? ¡Trabajar!". Porque claro, que te digan eso...

-Puede sentar hasta mal, depende cómo. 

-¡Claro! Dices... hostia. No la entendía. "Tú tienes que pisar escenario, tío", replicó ella. ¿Escenario? Se me vino el mundo encima; empecé a imaginar grandes teatros... y dije: "No, no, a mí déjame en mi trabajito" (ríe).

-No creo que sea habitual que una Premio Nacional de Danza se fije en alguien anónimo.

-¡En el pringao de turno! (ríe). Eso me soltó la tía (ríe). Desde entonces mantuvimos el contacto hasta que un día me pidió que viera la película 'La chica danesa'. Al día siguiente la comentamos y me dijo: "Pues tú serás Lili".

-¿Ahí qué pensó?

-Al principio no me cuadró mucho, pero ahora estamos a las puertas de estrenar (ríe): será el próximo 15 de noviembre en el Festival Temporada Alta. No queremos hacer un remake de 'La chica danesa', sino contar la historia de la primera mujer transexual; una persona fuerte que murió en el quirófano y cuya vida hemos estudiado.

-Vaya reto.

-Estoy acojonao, te lo tengo que decir (ríe). Es la primera vez que protagonizaré una obra y claro, ¡tú imagínate un teatro lleno de gente! En mi gimnasio estoy en mi hábitat, ¡pero ahora me quitan a mis marujas y me meten en un escenario ante 400 personas que no conozco de nada (ríe)!

-¿Cómo lleva ese contraste?

-Me encanta. Me vuelve loco. Porque pasas de un extremo a otro: en el fitness todo es muy cuadriculado, mientras que en la danza es dejarte llevar. Eso es lo que me enganchó cuando Marta me dio la oportunidad de pisar escenario. El fitness es más mecánico; en la danza te abres en canal.

-¿Cuál es su vinculación personal con Lili Elbe? 

-Buena pregunta (ríe). No te voy a decir que miro la vida de una persona transexual con otros ojos; la miro con los mismos porque me encantan las personas transexuales. Yo soy homosexual y mi vinculación con el personaje es que todos llevamos algo de de Lili.  Uno de los miedos que tenía era el "vale, sí, ¿tú te bajas del escenario y ya no eres?". Pues sí que eres. Sigues siendo parte del personaje.

-¿Le ha preguntado alguna vez a Carrasco qué vio en usted?

-La verdad es que no, pero un día me dijo que ella supo perfectamente con sólo verme que, subiéndome a un escenario, yo iba a estar a la altura.

-¿Antes había tenido interés por la danza?

-Sí, siempre, pero no había llegado a hacer nada porque me metí en el gimnasio a los 16 y para empezar tienes que hacerlo con 4, 5, 6 años... y yo con 25 iba tarde. Es una espinita que tengo.

-Pues se la va a quitar a lo loco.