17 feb 2020

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GENTE CORRIENTE

Toni Noè: «Sufría cogiendo patatas y ahora sufro corriendo el Ironman»

Este payés de 72 años ganó en la categoría más longeva la última edición estatal del exigente triatlón, en Vitoria

Manuel Arenas

Toni Noé muestra la medalla del Ironman rodeado de flores.

Toni Noé muestra la medalla del Ironman rodeado de flores. / ANNA MAS

Toni Noè (Mataró, 1946) fue el único atleta de más de 70 años que participó en la última edición estatal del exigente triatlón Ironman (3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie), celebrada en Vitoria-Gasteiz el pasado 14 de julio. Ganó en su categoría, la más longeva de la competición, porque consiguió acabar la carrera. Este payés de 72 años ahora dedicado a las flores entrena a diario en la montaña y conserva intacta la inquietud por competir y superarse. Por ahora lleva en sus piernas unos 30 Ironman y otras tantas Matagalls-Montserrat. Y tiene para rato.

-Consiguió acabar la carrera.

-Sí; no quieras saber cómo, pero acabé (ríe). Ganar en mi categoría me permitió clasificarme para el Ironman de Hawái, en octubre, adonde van los mejores del mundo. Allí comprobaré mi nivel.

-¿Habrá muchos atletas de su edad?

-Sí, allí sí porque van los mejores de cada edad. En este país no compite mucha gente mayor, pero en el extranjero es mucho más frecuente.

-¿Cómo le dio a usted por competir?

-Yo jugué a fútbol hasta los 32 años, cuando me lesioné y tuve que dejarlo. Ahí me aficioné al montañismo y los amigos que fui haciendo me engancharon a las carreras. A los 40 y pico me salió un espolón y, como no podía correr, me iba a nadar a la piscina. Allí, un amigo me propuso hacer triatlones; yo quería competir, así que me compré una bici de segunda mano y a los ocho días ya estaba en un triatlón (ríe).

-¿En cuántos Ironman ha participado?

-De 25 a 30 seguro. La Travessa Matagalls-Montserrat, por ejemplo, la he hecho 30 años seguidos. Esa me gustaba muchísimo y me costó dejarla. Además, maratones de montaña, medias maratones... la Mataró-Arenys, que son 10 km nadando, la he hecho unas 25 veces.

-Qué bestia. ¿Ahora entrena cada día?

-Claro. Yo he sido payés toda la vida; ahora, durante el día trabajo en el negocio familiar haciendo flores, y por la tarde voy a correr: la montaña es mi pasión. ¿Sabes qué pasa? A mí no me gusta leer ni ver la tele... pero soy muy inquieto: salgo, me meto en el bosque y empiezo a ver las raíces, los senderos... ¡Cada día busco caminos nuevos! Y me voy haciendo mis películas sobre cómo fue todo eso hace 500 años.

Toni Noè, en acción en el Ironman de Vitoria. / CN MATARÓ

-Dice que siempre ha sido payés.

-¡Sí, desde los 14 años! De hecho, el trabajo me lo tomo como preparación física, porque si no, ¿qué haría yo a mi edad? ¿Sentarme en el sofá? Estoy acostumbrado a sufrir físicamente porque empezábamos a las seis de la mañana a arrancar patatas.

-Y ese sufrimiento lo aplica al deporte.

-Ahora, cuando corro y sufro, pienso: "¿Te acuerdas lo que sufrías cuando arrancabas patatas? ¡Esto no es nada, tío!". Procuro aguantar como siempre, pero la resistencia sin querer va bajando; antes sufría cogiendo patatas y ahora sufro corriendo el Ironman (ríe).

-Dicen que es una de las carreras más duras del mundo.

-Es dura, sí... pero si te digo la verdad, me parece más dura la Matagalls-Montserrat. La gente me pregunta: "¿Y las rodillas?", pues van de coña. Y si me duelen, se arreglan solas (ríe). A nivel físico estoy bien; hace años tuve un pinzamiento de ciática que hace que corra un poco ladeado, pero voy bastante bien.

-Deportivamente hablando, ¿qué le mantiene vivo?

-Que no sé cómo acabar. Termino una carrera y digo: "Ahora ya está". Pero luego sale otra y vuelvo a decir: "Bueno, después de esta se acabó". Uf... pero si ahora... estamos haciendo la entrevista y tengo ganas de correr (ríe).

-¿Qué dice su familia?

-Que estoy volado (ríe). La que tiene más paciencia conmigo es mi mujer; si corro es gracias a ella, porque me dice: "¡Vete a correr y no me agobies!" (ríe). Tengo siete nietos, por eso corro tanto (ríe). Y a un nieto de 12 años le digo que cuando él haga el primer Ironman será cuando yo me retire. Porque hombre, ¡dentro de 10 años todavía correré!

-Seguro. De usted ya me lo espero todo.

-Cuando he ido a correr al País Vasco hay gente que me ha dicho que ha empezado a correr después de verme a mí. Allí me tienen un aprecio increíble: se quieren hacer fotos conmigo en la meta, me paran por la calle... verles felices a mí también me motiva para seguir.