30 mar 2020

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GENTE CORRIENTE

Laura Jareño: «Sentía vergüenza por tener un trastorno mental»

Una depresión le acabó generando un autoestigma contra el que lucha a través del activismo en primera persona

Manuel Arenas

Laura Jareño, en Santa Coloma de Gramenet.

Laura Jareño, en Santa Coloma de Gramenet. / LAURA GUERRERO

Los años más duros de la vida de Laura Jareño (Santa Coloma de Gramenet, 1984) caben en esta frase: "Qué me pasó / se me olvidó reír / cuánta pena para este alfeñique". Es de una letra de su hermano, con quien además de pasión por la música y el arte comparte lucha contra los estigmas y autoestigmas de salud mental tras una larga depresión. Y lo hace desde Activament Catalunya Associació, autogestionada por personas que han sufrido trastornos en primera persona.

-¿Cuándo apareció el trastorno mental en su vida?

-En el 2010, tras una depresión-ansiedad mal diagnosticada. Ahí me ingresaron por primera vez; yo tengo trastorno bipolar y me pilló en plena fase de subida.

-¿Cuáles fueron las causas?

-Ocurrió porque estuve un tiempo consumiendo porros en exceso y pasé por situaciones muy traumáticas, como una experiencia de violencia de género. Esto, sumado al estrés laboral, desembocó en un brote psicótico.

-Y, claro, marcó un antes y un después.

-Totalmente. Yo trabajaba como psicóloga, y verme en 'el otro lado' me marcó muchísimo. Sentía vergüenza por tener un trastorno mental. Llevaba siempre una mochila cargada que no quería que nadie viera.

-¿Ha habido episodios posteriores?

-Uno de ansiedad, pero a ese nivel de perder la razón... nunca. Lo que más me chocó fue la vergüenza; ese sentimiento de creer que todo el mundo me iba a rechazar, cuando la que más me rechazaba era yo misma.

-¿Cómo logró salir de esa espiral? 

-Aparte de con el apoyo de mi pareja y mi familia, conociendo a gente que había pasado por un sufrimiento similar. Yo tenía un fuerte autoestigma: no es que no me hubiera sentido rechazada por la sociedad alguna vez, pero todos los prejuicios como que somos violentos o infantiles los había hecho míos.

Laura Jareño, en su Santa Coloma de Gramenet natal. / LAURA GUERRERO

-Se refiere, entiendo, a Activament. 

-Sí. Mi compañera Maribel Catalán y yo fundamos en el 2014 la primera delegación de la asociación en Catalunya, en Santa Coloma de Gramenet. En ese proceso conocí a gente que sufría pero seguía su lucha y su vida digna. Poco a poco fui saliendo del armario de la salud mental y quitándome el lastre del autoestigma, que me hacía más daño que el propio trastorno.

-Qué paradoja, la sociedad: unas veces te condena, otras te salva.

-Exacto. Empecé a sentir que volvía a tener las riendas de mi vida: ¡es un camino, estoy en ello! (ríe). Me di cuenta el Día del Orgullo Loco, que se celebró el año pasado por primera vez en Barcelona. Lo sentí tan mío... fue muy bonito.

-De Activament, lo más interesante es que la gestionan quienes han sufrido un trastorno.

-Eso es. Para nosotros es una gran oportunidad; yo llevo trabajando allí casi tres años.  A través del apoyo mutuo y el empoderamiento creemos en una sociedad inclusiva, pero no desde el "pobrecito, tiene que caber aquí", sino desde la igualdad de derechos y ciudadanía activa de quienes tienen un trastorno mental.

-¿Qué le contestaría a alguien que afirma que "el estigma no existe"?

-Le ofrecería nuestras experiencias vitales. Que exista no quiere decir que todo el mundo estigmatice: hay gente buenísima y muy sensibilizada. No hay que culpabilizar a todos: yo misma me autoestigmaticé.