23 feb 2020

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GENTE CORRIENTE

Fran Ferrer: «Soy el único tornero de madera ciego en España»

Una enfermedad le hizo perder completamente la vista y desde entonces se aficionó a moldear troncos con el torno

Manuel Arenas

El tornero Fran Ferrer, con una pieza de madera en su taller de Polinyà.

El tornero Fran Ferrer, con una pieza de madera en su taller de Polinyà. / ANNA MAS

Fran Ferrer (Albalate de Cinca, Huesca, 1972) lleva veinte años dedicándose artesanalmente a la madera como afición. Pero no fue hasta finales del 2016, justo cuando una enfermedad ocular le privó de volver a ver sus creaciones, cuando se aficionó a tornear madera, una técnica sobre la que los demás le alertan pero que a él le da la vida.

-Cuénteme cómo perdió la vista.

-En 2016, mientras conducía, empecé a ver borroso. Pensé que era cosa del cansancio: llevaba cuatro días de ferias. Paré pero me volvió a pasar. Conseguí llegar a casa pero al día siguiente seguía. En la óptica me dijeron que había perdido el 40% de visión.

-¿Se sabe la causa?

-Los médicos dicen que puede estar relacionado con el riego sanguíneo. Lo llaman neuropatía isquémica óptica bilateral. Mi padre había perdido la vista antes de fallecer; yo la perdí totalmente en abril del 2018.

-Curiosamente, se interesó por el torno cuando empezó a perder visión.

-Sí. Yo siempre me había dedicado a hacer juguetes de madera, material que me gusta porque es muy fácil de trabajar. Cuando empecé a quedarme ciego le dije a mi pareja que por lo menos me llevara a ver una feria en Vallgorguina. Allí conocí a un señor con un torno.

-Y ya no se lo quitó de la cabeza.

-Exacto: hasta entonces nunca había usado el torno. Investigué y me acabé comprando un torno pequeñito. Empecé a ir a encuentros de torneros, a hacer cursos... y conocí a un francés que hacía demostraciones y que, cuando me vio con el bastón, dijo que quería tornear conmigo. La gente me decía que era peligroso pero a él le llamé la atención.

-Y desde entonces...

-Es una afición en la que invierto unas seis horas al día: ahora no trabajo, tengo una pensión y estoy cada día en el taller. Formo parte de AtorcasLes Forgaxes y Amigos da Madeira As Pontes, las asociaciones de torneros más importantes de España, y en las tres he podido constatar que soy el único tornero de madera ciego de España: no conocen un caso como el mío en el país; sí hay dos similares en Reino Unido y Puerto Rico.

Fran Ferrer, con un tronco en su taller de Polinyà. / ANNA MAS

-¿Cómo ha cambiado su relación con la madera?

-Me duele que antes podía ver la veta y ahora no y a veces la rompo; otra de mis penas es que me dicen que hago piezas muy chulas pero no puedo ver qué es eso tan chulo de esas piezas. Sin embargo, sí te confirmo que no ver te hace desarrollar una sensibilidad y tacto especiales.

-¿Qué le dicen sus amigos?

-Que si quiero me cortan ellos los troncos porque les da miedo, a lo que yo les contesto: "Si me los cortáis, no es lo mismo" (ríe). Alguna vez me he enganchado la mano, pero el torno me relaja mucho.

-¿También hace divulgación?

-¡Sí! He hecho exposiciones en Polinyà, donde vivo, y en agosto me han invitado a una demostración en Brasil. También he ido a encuentros de torneros y en julio hago unas puertas abiertas en el taller para un casal de niños.

-Una anécdota para acabar.

-La primera vez que fui a un encuentro de torneros, un señor me conoció y me dijo que no volviera a tocar un torno si no quería hacerme daño; que lo vendiera y me comprara uno automático. Le dije que para mí no sería lo mismo. Cuando me vio tornear, volvió para decirme: "Olvida todo lo que te he dicho antes".