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Mariona Esteve: "Cuando identificas el conflicto, el cuerpo pierde importancia"

Ricard Cugat

GENTE CORRIENTE

Mariona Esteve: "Cuando identificas el conflicto, el cuerpo pierde importancia"

Núria Navarro

'Ara' es una ficción cinematográfica sobre la anorexia que dio pie a un 'Sense ficció' de TV3 y que el miércoles se proyecta en la Filmoteca de Catalunya. Dirigida por el doctor y realizador Pere Solés, está protagonizada por 10 jóvenes de un grupo de terapia de la Clínica Bofill de GironaMariona Esteve (Albons, Baix Empordà, 2000) es una de ellas.

–¿Prueba superada?
–En la recta final. Este año me he mudado a Barcelona y estudio teatro musical. Mi herramienta de trabajo es mi cuerpo.

–¿Sabe por qué lo castigó tiempo atrás?
–La anorexia tiene que ver con no saber gestionar los conflictos emocionales. Diría que empezó cuando mis padres se separaron. Tenía 10 años y, de algún modo, me di cuenta de que la familia y el mundo no eran tan ideales como en las pelis. Pero empecé a hacer tonterías más tarde. Al principio no ves que el trastorno alimentario sea algo que te ocurre a ti. Tampoco era uno de esos casos en los que te miran por la calle.

–¿Tenía en mente un ideal?
–Sí. Y hace cinco años no sabía qué era 'un Victoria’s Secret'. Instagram ha amplificado el problema. 

–El trecho hasta la salida es largo.
–Se podría decir que me he criado en terapias. Empecé a los 14 y pasé por cuatro niveles. En el primero, aprendes a comunicarte con el cuerpo y la comida. Hablas sobre el motivo por el que has enfermado,  sobre lo que te da miedo. En los siguientes vas desglosando el problema.

–¿Lo peor es la incomprensión de los otros?
–La gente, con buena voluntad, te dice: "No pasa nada, no te obsesiones". Pero la comida solo es la punta del iceberg. En el fondo pasan más cosas y tú lo pagas con ese aspecto de tu vida. Es difícil hacerlo entender a los otros. Yo misma no me entendía. No podía identificar de dónde venía.

–Solo quien lo vive, sabe de la dificultad.
–Aparte de las terapias y la estructura alimentaria que me marcaron, lo que más me ayudó fue el grupo de autoayuda, comunicarme con alguien que también lo ha vivido. Te da una perspectiva más objetiva, te ayuda a ver cómo lo ven desde fuera.

–Han pasado juntas cuatro años. Mucho tiempo.
–Hay una parte de mí que nadie, ni siquiera mis padres, conoce mejor que ellas. Vivimos momentos malos y otros muy buenos. El día de mi 16º cumpleaños me hicieron un cuadro hecho de 'post-its' con mensajes tipo Mr. Wonderful. Y una vez quedé para dormir con una de ellas y nos despertamos a las 5 para ver salir el sol. Fue muy importante para mí.

–¿Qué tenían en común?
–Diría que la desvalorización y la baja autoestima. Unas quizá lo manifiestan con soberbia, otras con vergüenza.

–¿Le dio vergüenza salir en la película del doctor Solés?
–Pensé: "¡Una peli, qué guay!". Para ser sincera, mi motor fue poder actuar más que mostrar una realidad. Fue después, cuando salimos en TV3 y la gente nos felicitaba y nos daba las gracias, cuando me di cuenta del valor de ayudar.

–¿Qué le diría a una niña que empieza a hacer 'tonterías', como dicen ustedes?
–Tantas cosas... Pero, a la vez, pienso que no serviría de mucho. A mí también me dijeron muchas cosas y hasta que no vi por mí misma lo que era bueno para mí, no hice caso. La clave es entender de dónde viene todo, qué problemas pagas en tu cuerpo. Cuando empiezas a resolverlos, el cuerpo y la comida pierden importancia.

–¿En qué ha cambiado radicalmente, Mariona?
–En mi manera de relacionarme. Soy la misma persona, pero soy diferente.