GENTE CORRIENTE

Adrià Ballester: "Me he dado cuenta de que las cosas no son tan importantes"

Una vez a la semana se instala en Arc de Triomf con dos sillitas y se ofrece para conversar

Adrià Ballester: "Me he dado cuenta de que las cosas no son tan importantes"

FERRAN NADEU

2
Se lee en minutos
Mauricio Bernal
Mauricio Bernal

Periodista

ver +

Adrià Ballester se instala cada semana en Arc de Triomf con un par de sillitas plegables y un letrero que dice 'Free conversations'. Se sienta en una de las sillas y espera. Dice que es una performance al servicio de una forma de activismo.

-Entonces, se ofrece para charlar.

-Exactamente.

-¿Por qué?

-Porque cada día estamos más deshumanizados. La gente no vive en el ahora. Viven con la culpa del pasado y la preocupación por el futuro.

-¿Conversar es vivir el ahora?

-Se lo digo así: nadie que se haya sentado aquí ha sacado el móvil mientras conversamos.

-¿De qué le hablan?

-Hay de todo. Me cuentan sus historias. Historias impresionantes. La semana pasada publiqué la de una mujer de 70 años violada cuando tenía 13.

-¿Publicó?

-Publico algunas historias en Instagram. Cuando me lo piden, bajo anonimato, como en este caso.

-Dice que hay de todo…

-Hace poco vino uno, se sentó, hizo dos minutos de monólogo y se fue. Yo no dije nada. Era finlandés, con lo cual no entendí nada.

-¿Diría que la tendencia es al desahogo?

-La tendencia es al desahogo, pero sobre todo a pararse a pensar. La gente no tiene tiempo para pensar, y yo en cierto modo pongo las condiciones para que lo hagan.

-¿Ha descubierto algún patrón, o patrones?

-Pues sí, he identificado patrones. Me he dado cuenta de que la gente feliz por lo general lo ha pasado mal, muy mal. Es gente que ha tocado fondo.

-¿Diría que lo que hace involucra algo de psicología?

-De ninguna manera. Sería un insulto para los psicólogos.

-El letrero está en inglés. ¿La mayor parte de sus conversadores son turistas?

-Bueno, estoy aquí, en Arc de Triomf… Sí, la mayoría son extranjeros. He probado a instalarme en sitios más residenciales, pero me di cuenta de que allí la gente realmente no tiene tiempo: siempre van a algún lugar a hacer algo.

-¿En qué idiomas puede conversar?

-En catalán, español, inglés e italiano. Y me defiendo en portugués.

-¿Diría que está cultivando el arte de la conversación?

-Diría que con la práctica estoy aprendiendo a cultivar el arte de la conversación.

-¿Qué le aporta a usted la experiencia?

-A mí me ha ayudado sobre todo a darme cuenta de que las cosas no son tan importantes. De que lo que a una persona le ha preocupado mucho durante mucho tiempo, un día simplemente le deja de preocupar. Básicamente, que es una pérdida de tiempo preocuparse por las cosas que uno no puede controlar.

-¿Con cuántas personas diría que ha hablado?

-Pues mire… Lo hago 40 días al año por lo menos… y llevo dos años haciéndolo… a seis personas, digamos, por día… Pues por lo bajo, pero muy por lo bajo, con unas 500 personas.

-Dígame, ¿esto es una performance?

-Claro. Lo es porque invita a la gente a reflexionar. Tengo una historia de activismo a cuestas. Mire esta foto. Es de hace nueve años. Una protesta contra el consumo excesivo de carne.

Noticias relacionadas

-¿Hace nueve años? ¿Pero cuántos tiene acaso?

-Veinticinco.