06 jun 2020

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Gente corriente

Moriah Ferrús: "Creo que el siglo XXI será el siglo de las minorías"

Mujer, judía y catalana, reivindica su identidad y bucea en un legado espiritual y litúrgico sepultado por la inquisición y el franquismo.

Gemma Tramullas

Moriah Ferrús: "Creo que el siglo XXI será el siglo de las minorías"

Moriah Ferrús (Terrassa, 1975) se concentra antes de responder a las preguntas y se expresa con seriedad y contundencia. Es una de las pocas mujeres que oficia públicamente la liturgia judía y trabaja para recuperar y difundir el judaísmo con denominación de origen catalán. Recientemente impartió la conferencia Ser jueva catalana al segle XXI dentro del ciclo Catalunya i el judaisme, que organizan la Càtedra Ferrater Mora de Pensament Contemporani y el Institut d’Estudis Nahmànides en Girona.

La identidad es EL tema.

A finales del siglo XX se tendía hacia la globalización pero, aunque todos somos iguales como ciudadanos, la parte íntima de la tradición y la espiritualidad no puede ser igual y esto hay que respetarlo. Creo que el siglo XXI será el siglo de las minorías, en el sentido de poner sobre la mesa las distintas identidades que viven en un país.

En su caso, judía y catalana.

Judía catalana, sin la “y”. No se trata de elegir una u otra identidad, ni de un desdoblamiento de la personalidad; yo soy las dos cosas al mismo tiempo las 24 horas del día. En Catalunya hay un legado judío importantísimo que ha influido, también, en la manera de ser del pueblo catalán.

También reivindica a la mujer.

Como judía, defiendo valores como el feminismo y el universalismo. En el siglo XXI todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, pero en algunas sinagogas los hombres aún rezan a nivel del suelo y las mujeres a tres metros de altura, o en la parte de atrás. A mí esto ya no me sirve.

Usted no accede al judaísmo por vía materna, sino por conversión.

Hay gente que tiene el presentimiento de que en su árbol genealógico familiar hay alguna cosa perdida y pide el retorno. En mi caso ha sido más un retorno que una conversión. Estudié educación especial, traducción y filología hebrea y a los 22 años me fui a vivir unos años a Israel. Volví convencida de que aquello era yo y hace 15 años inicié el proceso formal de retorno.

¿El judaísmo es una religión o manera de estar en el mundo?

Es más una manera ser, de pensar, de hacer, de entender y de afrontar el mundo que una manera de creer en Dios. El judaísmo es más que una religión. De hecho, se puede ser judío y no creer en Dios.

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¿Cuál diría que es la mayor aportación de los judíos en Catalunya?

La cabalá, que es un sistema filosófico de interpretación de la realidad y de comprensión del mundo. 500 años de inquisición y 40 de franquismo han hecho mucho daño y nos han alejado de la espiritualidad. Estudiar la cabalá nos enseñaría una parte de quien somos, pero sería difícil encontrar algún maestro que la pudiera explicar.

¿Y entonces cómo se puede aprender?

Estudiando, aunque los libros son muy difíciles de entender. Cada uno busca su manera, pero la cabalá comercializada está muy asociada a la autoayuda, poca cosa aporta y posiblemente te vacíe el bolsillo.

Usted impulsa la asociación Nova Escola Catalana.

Escola es la palabra catalana para referirse a sinagoga. A partir del año 1391, los progromos [ataques contra judíos] provocaron un gran exilio judío catalán que se estableció en ciudades como Roma y Salónica, entre muchas otras. Allí fundaron sus sinagogas, que llamaron Escoles Catalanes y que tenían un rito propio, de ahí el nombre de la asociación. Queremos recuperar el legado judío catalán, no solo el arqueológico, sino también el pensamiento, la espiritualidad y una liturgia propiamente catalana.

¿En qué se diferencia de otras?

La manera de rezar en la sinagoga era distinta según las distintas procedencias peninsulares, donde se practicaba un rito que hoy llamamos sefardí. En Al-Andalus los patrones musicales tenían una influencia arabizante y aquí la influencia era más provenzal, más cristiana, y los cantos son más mediterráneos. Nosotros hacemos una reconstrucción moderna de lo que fue el rito catalán y dos veces al mes presentamos esta propuesta litúrgica a todos los públicos, como legado intangible también a recuperar.

Volviendo a la identidad, ¿en qué cambia su día a día el hecho de ser judía catalana?

Exteriormente y en el día a día, en nada; a nivel de las fiestas judías, Shabat o temas alimenticios hay grandes diferencias, claro. Soy maestra de educación especial en una escuela pública y mi día a día es como el de cualquier otra persona. La capacidad de reflexión no viene dada por el hecho de ser judía, es una actitud ante la vida que también puede tener una persona cristiana, musulmana, atea o de cualquier otra tradición religiosa.