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GENTE CORRIENTE

Erica Volpini: «¡Somos la resistencia de nuestra sociedad!»

Es una de las impulsoras en Barcelona de un proyecto de conversaciones íntimas a cargo de personas anónimas

Manuel Arenas

Erica Volpini, una de las impulsoras de ’Conversas’ en Barcelona.

Erica Volpini, una de las impulsoras de ’Conversas’ en Barcelona. / RICARD CUGAT

Esto es una conversa de conversas que, para más inri, nació en 'Conversas Barcelona', una iniciativa de diálogos íntimos donde personas anónimas exponen cada miércoles proyectos personales y otras tantas -cerveza en mano- las interpelan espontáneamente para saber más. Asistí a la novena sesión en la librería La Social, santuario cultural donde conocí a Erica Volpini (Fano, Italia, 1991), una de las cuatro mujeres italianas -Erica, Erika, Marta y Claudia-impulsoras de esta fórmula en Barcelona. ¿Y por qué no trasladar la conversación íntima a la contraportada de EL PERIÓDICO? A ello vamos.

-¿Cómo nació 'Conversas Barcelona'?

-'Conversas', como formato, lo iniciaron el año 2012 en Lisboa dos personas, Constança Saraiva y Mafalda Fernandes, a las que yo conocí cuando vivía en Róterdam. Ellas vieron que, mientras estudiaban Bellas Artes y Diseño, no hablaban de sus proyectos con los compañeros, sólo con los profesores en el marco institucional. Y la idea era tener encuentros fuera de la universidad para compartir proyectos y crear sinergias.

-¿Cómo las conoció usted?

-Yo soy diseñadora y en Róterdam estuve estudiando un máster en Arte y Diseño, pues me interesa el diseño desde una perspectiva educativa y de procesos participativos. Allí, unas amigas me hablaron de 'Conversas' y fui: conocí a Constança y empecé a colaborar con diseños para los carteles... y desde el principio me encantó, porque conocía a gente y a la vez se creó un sentido de comunidad, porque las caras me iban sonando. Al llegar a Barcelona, a finales del 2017, una compañera, Erika, y yo lo vimos claro: había de todo pero faltaba un 'Conversas', y lo pusimos en marcha en noviembre del año pasado.

-Hablaba antes de sinergias... con resultados como esta conversación.

-¡Claro! En Barcelona llevamos 10 sesiones y ya han pasado muchas cosas. Que haya un espacio íntimo e informal, que lo hagamos voluntariamente [sólo hay una taquilla inversa para las cervezas, que financian una publicación que documenta las sesiones] y que los participantes sean anónimos genera mucha libertad para expresarse sin miedo al juicio o al rechazo.

-Son ustedes la resistencia.

-¡Sí! (ríe). Me motiva muchísimo y lo hago con gran placer porque sí, lo veo como una resistencia: en la sociedad en que vivimos... vernos las caras, saber que cada miércoles hay un pequeño grupo [unas 10-15 personas] que se reúne para aprender los unos de los otros... ¡Somos la resistencia de nuestra sociedad, sí! (ríe).

Una chica expone su proyecto en la novena sesión de 'Conversas Barcelona', en la librería La Social. / ERICA VOLPINI

-Si es tan anónimo... ¿Cómo les suele conocer la gente?

-Tenemos redes sociales, pero... es increíble: lo que más funciona es el 'boca a boca'; de hecho, a veces el proyecto se autogestiona porque quien viene de público nos suele decir: "Oye, tengo este proyecto, ¿puedo hablar?". Otras veces nosotras encontramos cosas que decimos: "¡Esto mola!", y los invitamos.

-De las 10 sesiones que llevan, ¿le ha marcado alguna?

-Todas me han hecho reflexionar, pero hubo una de dos mujeres maravillosas, la segunda de las cuales habló sobre la artista Remedios Varo, que me encantó porque no necesitaron palabras impactantes sobre feminismo para que éste estuviera implícito en el discurso de una manera muy natural, con mucha energía a nivel intelectual y femenino.

-Una anécdota para acabar. 

-Me impactó cuando una compañera que acababa de llegar de Galicia nos dejó en el buzón un cuadro con la reproducción de un 'Conversas' y una carta explicándonos lo importante que estaba siendo el proyecto para ella recién mudada a Barcelona.