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Mamudou Camara: "Salté la valla de Ceuta después de un año de intentos"

Danny Caminal

Mamudou Camara: "Salté la valla de Ceuta después de un año de intentos"

Hoy su carisma como encargado del lavabo de un restaurante de la Barceloneta cautiva a los clientes

Núria Navarro

La calidad del producto, el concepto gastronómico y la diligencia del servicio suelen ser valores apreciados en un restaurante. Lo raro es que el plus sea el empleado que trabaja en el lavabo. Pues existe. Se llama Mamudou Camara, tiene 39 años, es natural de Barrow Kunda, un municipio de 1.700 habitantes de Gambia y contagia su simpatía a los clientes del Xup Xup de la Barceloneta. Entran al WC del restaurante con sus urgencias y salen de él con la sonrisa instalada. (En TripAdvisor le dedican varios comentarios).

Opinión de TripAdvisor en la que aparece Mamudou. / tripadvisor

–¿Qué les da para tanto halago?
Les abro la puerta, les doy los buenos días, pregunto cómo están o qué les ha parecido la comida. Y si hay suciedad o falta papel, me encargo. Trabajo para que los clientes estén satisfechos.

–Trabaja ‘dentro’ de un lavabo. ¿No le deprime un poco?
–Al principio resultó un poco difícil, pero para mí es muy importante relacionarme con la buena gente. La inmensa mayoría lo es y hago lo que puedo por ellos.

–¿Cómo ha llegado hasta aquí?
–Soy el segundo de cinco hermanos. Aunque mi padre había fallecido hacía años, vivíamos bien. Mi hermano mayor tenía un negocio de maderas y yo trabajaba con él. Pero el 23 de diciembre del 2004 murió en un accidente de moto. Debía hacerme cargo de mi cuñada y sus hijos, de mi madre y mi mujer (ahora tengo una niña de 15 meses).

–¿Y tenía que irse tan lejos de casa?
–Una vez, un señor me había dicho que Barcelona era una ciudad muy 'mandinga'. 

–¿Por el Barça?
–Yo no era muy de fútbol y, en todo caso, mis simpatías eran más para el Sevilla, donde en los años 70 había jugado Biri Biri.

–Gambiano como usted.
–Sí. Como le decía, yo soñaba con Barcelona. Así que, al morir mi hermano, salí de casa con unos 1.700 dólares en el bolsillo, que me duraron unos seis meses. Crucé en coche y en bus Senegal, Mali, Argelia y Marruecos. Por entonces no había mafias. Aunque en Mali abusaron en el precio del transporte, no tuve miedo. Y llegué a Ceuta.

–Donde se alzaba la valla.
–Sí. Yo intenté saltarla durante un año, día sí, día no. La Guardia Civil me devolvió muchas veces. La noche del 29 de septiembre del 2005 lo conseguí.

–Aquella noche lo intentaron 600 y cinco murieron tiroteados.
–Yo corrí. Y la buena gente, españoles, me llevaron al hospital y me dieron amparo. Más tarde me preguntaron adónde quería ir y me facilitaron billetes de barco hasta Andalucía y de bus hasta Barcelona. Me instalé en Mataró, donde vivían un hermano de mi padre y un primo.

Mamudou Camara, en la Barceloneta. /danny caminal

–¿Difícil encontrar trabajo?
–A los cinco días de llegar encontré empleo como jardinero en Santa Susana. Luego fui paleta, trabajé en el campo, empaqueté copas de cristal para una empresa de Ocata. Al llegar la crisis las cosas se complicaron un poco, pero en esta vida hay que aceptar lo bueno y lo malo que venga.

–Antes soñó con venir a Barcelona. ¿Qué sueña ahora?
–Soñar es difícil. Vivo en presente. Si ahorro 100 euros, son para imprevistos que le surja a mi familia en Gambia. Si encuentro ropa en buen estado en un contenedor, se la envío. Pero me siento muy feliz. Los dueños del Xup Xup me tratan como si fuera de la familia. Los clientes me valoran. La prueba es que usted está aquí.

–¿Y Barcelona, es tan ‘mandinga’ como le dijeron?
–Es muy especial. Y como Gambia, tiene mar, que tengo la suerte de ver cada día.