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Jonatan Sánchez: "Me concentro en el trabajo y no pienso en mis cosas"

Trabaja en una parada en el mercado de Santa Eulàlia, en L'Hospitalet, en el marco de un proyecto para dar una salida laboral a personas con trastornos mentales

Mauricio Bernal

Jonatan Sánchez: "Me concentro en el trabajo y no pienso en mis cosas"

RICARD CUGAT

Hace un par de años, un pequeño grupo de familias pertenecientes a la Asociación de Enfermos Mentales de L’Hospitalet de Llobregat pusieron en marcha un proyecto ocupacional destinado a crear puestos de trabajo para personas con trastornos mentales. Fruto de ese esfuerzo es la Cooperativa De La Terra, y fruto de esa cooperativa son dos paradas de frutas y verduras que abrieron entre septiembre y noviembre en los mercados de Santa Eulàlia y Bellvitge, financiadas con dinero propio y algo de ayuda de la Obra Social de La Caixa. Jonatan Sánchez, vecino de L’Hospitalet de 27 años afectado por un trastorno de la conducta, trabaja en la parada de Santa Eulàlia desde hace poco más de un mes.

-Dígame, ese trastorno de la conducta, ¿cómo se manifiesta?

-Se manifiesta… Me cabreaba con facilidad. Con mucha facilidad. Antes no me podía controlar.

-¿En qué sentido? ¿A qué se refiere?

-Me refiero a peleas, muchas peleas. Incluso con la policía. Porque no me gusta que me den órdenes. En el trabajo sí, sé que en el trabajo te tienen que dar órdenes. Pero no en la calle. En la calle no lo soportaba.

-Habla en pasado. ¿Y ahora?

-Bueno, ahora estoy con las pastillas, el diazepam. Eso me mantiene controlado.

-Tiene 27 años. ¿Cómo llegó aquí? ¿Qué hacía antes de esto?

-Me lo dijo un amigo: “Hay una frutería donde buscan gente. Si tienes algo mental o una invalidez, te cogen”. Yo fui y pregunté. Me dijeron que en ese momento no había nada, pero que después quizá habría algo. Yo seguí llamando y mandando mensajes, hasta que abrieron esta parada y me cogieron. Insistí mucho.

-¿Y antes? ¿Qué hacía?

-En una época trabajé descargando maletas en el aeropuerto. También pintaba y arreglaba muebles.

-Ahora es un trabajo de cara al público. ¿Lo lleva bien?

-Bueno… A veces me cuesta, pero yo diría que lo llevo más o menos bien. Estar aquí todo el tiempo… Para mí es difícil, aunque me he ido acostumbrando. Tengo que revisar las cuentas tres o cuatro veces, pero aparte de eso, lo llevo bien. Con respecto al trastorno, me sienta bien. Me concentro en el trabajo y ya no pienso en mis cosas.

-Esta clase de program…

-Y además, me siento muy querido. En el mercado, quiero decir. ¡Las mujeres se me quieren llevar a casa…! Para que les cargue las bolsas.

-Esta clase de programas en parte sirven para desactivar prejuicios. ¿Qué opina de la prevención de alguna gente ante los trastornos mentales?

-Yo no vivo de lo que dice la gente, a mí me da igual. Al cabo del tiempo aprendes a pasar de todo eso. Que piensen lo que quieran. Yo nunca he tenido miedo a nada.

-¿A qué podría tenérselo?

-No sé… Alguna vez he visto a enfermos de cáncer… Y con todo lo que tienen que pasar, la enfermedad, la quimio, y resulta que son más fuertes que tú. No tienen miedo. ¿Por qué iba yo a tener miedo?

-¿Por qué iba a tenerlo?

-Por nada. Nunca le he tenido miedo a nada. A los 16 años me peleé con mis padres y me fui de casa. Conseguí un piso barato, que no estaba en muy buen estado pero que podía pagar con mi trabajo.

-No estudió.

-No estudié, no. Con 10 años ya no iba al colegio, no quería ir. Nunca me han gustado los estudios.

-Tiene 27 años, es joven. ¿Con qué sueña?

-Sueño con ser mecánico de motos de competición. Me gustan mucho las motos, sigo a Marc Márquez. A veces cuando no tengo nada que hacer me voy con mi primo, que tiene una Ducati 600. Ahora estoy contento porque me estoy sacando el carnet para conducir moto y coche. Me apunté a la escuela ayer.