Ir a contenido

GENTE CORRIENTE

Maribel Barroso: «Me desahuciaron, pero haré lo imposible por vivir»

Le han diagnosticado un cáncer de colon terminal al que hace frente con un optimismo y un carisma descomunales

Manuel Arenas

Maribel Barroso, migrante cubana y enferma de cáncer.

Maribel Barroso, migrante cubana y enferma de cáncer. / RICARD CUGAT

En 1997, a Maribel Barroso (Santiago de Cuba, Cuba, 1968) le diagnosticaron en Cuba un cáncer de ovario que acabó con la extirpación de un quiste. Era el primer aviso. La funesta noticia volvería a su vida en el 2016, ya en Catalunya. Esta vez, cáncer de colon y vejiga. Tras dos años de tratamiento, a finales del 2018 su doctora le dijo que no había nada que hacer; que no hay cura posible más allá de someterse a un ensayo clínico y probar. Pero, a pesar de todo, a mí nunca nadie me había transmitido tantas ganas de vivir como esta cubana de corazón que me recibe en su piso de Cerdanyola del Vallès.

-Vaya noticia.

-Eché a llorar. "¿Por qué a mí y ahora?". Justo en el 2016 había conseguido trabajo de auxiliar de enfermería y me encantaba. Cuando me operaron, pensé que ya estaba bien.

-Pero no fue así.

-Al año siguiente, volvieron a encontrar células positivas. En el 2018, quisieron quitarme el tumor pero no pudieron: está en una parte muy difícil y, ante el riesgo de quedarme inválida, decidieron no tocar. Fue entonces cuando empecé la quimioterapia.

-¿Estuvo todo el año pasado con tratamiento?

-Sí, aunque la quimioterapia no sirvió de nada, de hecho el tumor se agrandó. Por eso, a final de año y según sus pruebas, las cuales yo respeto, mi doctora decide desahuciarme; decide que no hay nada que hacer, que mi única opción es un ensayo clínico. Ése fue mi regalo de Navidad.

-Es decir, le diagnosticó cáncer terminal.

-¡Terminal, sí! Incluso me mandó a cuidados paliativos. Me vino a decir que yo tendría que vivir con este tumor hasta que un día explote y yo caiga en cama.

-¿Qué le dijo usted?

-"Doctora, las pruebas están totalmente equivocadas. No me siento como usted dice; sé que voy a seguir adelante". Yo sé que tengo el tumor, pero esas pruebas parecen de alguien que está muerto y yo me siento bien, hago vida normal.

-Percibo mucho optimismo.

-Cuando tienes ganas de vivir, tú no ves las dificultades: tienes que pensar en positivo y vivir tu día como si fuese el último. Si de algo me arrepiento, es de no invertir más tiempo en ser feliz en vez de en trabajar y trabajar. No puedes pensar que el mundo se acaba porque te digan que tienes cáncer. Aunque la doctora me desahució, yo voy a hacer lo imposible por vivir.

-¿A qué se refiere?

-Voy a ir a Cuba a pedir una segunda opinión profesional y, si es coincidente, pues vamos a luchar con lo que se pueda, pero me sentiré más segura. No pienso que esté en fase de ser desahuciada; no me siento como para que me queden seis o siete meses.

-¿Está con su familia?

-Aquí están mis dos hijos, y lo único que quiero es tener fuerzas para viajar y ver a mis nietos en Cuba. Ellos son mi quimioterapia.

-He visto que incluso sube vídeos cómicos a 'Youtube'.

-Sí: vídeos, tengo una página de donativos donde cuento mi vida... siempre he sido adicta a las redes sociales; me libero cuando publico sobre mí. Me da vida. Y me da igual lo que digan los demás: sé que muchas personas se sienten felices cuando comparto mi historia.

-¿Se plantea algún proyecto?

-Si saliera adelante, me gustaría tener una asociación para ayudar a las personas que en Cuba estén en mi situación y sin recursos. A pesar de estar enferma, a la gente le transmito que no puede dejar de hacer cosas. ¿Qué sería de mí si me quedo en el sofá sin moverme? ¿Estaría muerta en vida, verdad?