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GENTE CORRIENTE

Rafa Chacón: "Entraron 200 cantaores, pero podrían ser 2.000"

Trabajador del Clínic, ha volcado su erudición flamenca en un árbol genealógico del género

Mauricio Bernal

Rafa Chacón: "Entraron 200 cantaores, pero podrían ser 2.000"

JUAN CAMILO MORENO

Se aparece Rafael Chacón a la cita –"llámame Rafa, por favor"– con su árbol genealógico del flamenco a cuestas, 'leitmotiv' de la entrevista. Al principio, embalado en papel negro. Luego le quita la envoltura y aparece el fruto de dos años de trabajo y de intensos debates hasta el amanecer. Y de dudas. Chacón forma parte desde hace 20 años del equipo de mantenimiento del Hospital Clínic, y no le falta dignidad para describir su trabajo –"me aseguro de algo tan importante como es que no falte suministro eléctrico en el hospital"–, pero lo que realmente le pone caliente la sangre es el flamenco. Es algo genético.

-Lo dice usted, no lo digo yo. Que es genético.

-Lo es. Soy nacido en Barcelona de madre cordobesa. ¿Se acuerda de las Deblas? Las Deblas eran mis primas, primas hermanas, hijas de mi tío Antonio Chacón, que trabajaba en Radio Nacional. Faly y Lola. Yo creo que llevaba inoculado el virus del flamenco y eso finalmente explotó en los años 80.

-¿Explotó? ¿Cómo?

-Pues mire, en aquella época vivíamos en El Prat. Recuerdo que pasé un día por delante de una tienda y vi una casete de Manuel Vallejo en el escaparate, ‘El cante flamenco de Manuel Vallejo’. Me di cuenta de que el hombre en la portada era igualito a mi padre. Por eso lo compré.

-¿Le gustó?

-La cinta estuvo mucho tiempo guardada, ni yo ni nadie la escuchó. Pero un día la cojo y la escucho y descubro una voz poderosa, metálica, una voz increíble… Fue como un ladrillazo en la cabeza. Fue la eclosión de ese flamenco que llevaba en las venas. "Luis", fui a decirle a mi hermano. "Escucha esto".

-Cuando habla de "eclosión" quiere decir que…

-Quiero decir que a partir de ahí empezamos a escuchar cuanto disco caía en nuestras manos. A escuchar discos antiguos, grabaciones tan antiguas que se oían fatal. Ya son 30 años de escuchar, de investigar…

-Cuénteme, ¿cómo llegaron a este árbol genealógico?

-Pues porque un día necesitaba uno, un buen árbol genealógico del flamenco, y encontré que no había nada realmente bueno, que lo que se había hecho no se había hecho con la debida seriedad. En mi opinión, lo que había era pobre, y a veces erróneo.

-Y usted lo interpretó como una invitación.

-Yo pensé que habíamos llegado a un punto, con mi hermano, en que podíamos hacerlo. Básicamente, lo que hicimos fue ordenar. Para hacer un árbol genealógico hay que tener la información, pero sobre todo hay que ordenar.

-¿Qué criterio emplearon?

-Lo dice el nombre, ‘Cantes flamencos identitarios’. Es eso, un árbol ordenado identitariamente. Empieza por los cantes primitivos, pasa por los primeros cantaores conocidos, y arriba están los contemporáneos, muchos de los cuales siguen vivos. Nos entraron 200 cantaores. Habríamos puesto 2000, pero no caben. No se verían. Un árbol genealógico tiene un punto selectivo.

-Explíqueme una cosa: ¿había un propósito más allá de investigar y ordenar? Quiero decir, ¿qué piensan hacer con el árbol?

-De momento se lo vamos regalando a los conocidos, a los flamencólogos que nos han ayudado, que han sido unos cuantos, y hasta le hemos enviado un ejemplar a todos los que siguen vivos y salen en el árbol.

-¿Cómo quiénes?

-Pues como Mayte Martín, como Fosforito, como Carmen Linares, como Arcángel… Pero, ya que hablamos de esto, mi hermano está intentado que se emplee como recurso educativo en las escuelas de Andalucía.

-Y eso quiere decir exactamente…

-Bueno, mi hermano es profesor en Córdoba y está tanteando el terreno. Yo creo que para alguien que se empieza a interesar por el flamenco es algo muy útil, y además divertido. Estaría bien que en unos años, cuando ya estemos muertos, no sé, alguien diga: "Pues ese árbol genealógico de los hermanos Chacón… Pues no estaba nada mal".