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Roger Peruga y Pau Sitjar: «La edad no es obstáculo para emprender sueños»

Tándem de literatos. Entre la Bioquímica y la Psiquiatría, entrecruzan textos. Escriben libros a 4 manos hace 13 años

Roger Peruga y Pau Sitjar: «La edad no es obstáculo para emprender sueños»
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Carme Escales
Carme Escales

Periodista

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Cada mañana, en el autocar de camino al colegio, Roger Peruga disfrutaba explicando historias a sus compañeros de clase. Y ellos más aún escuchándolas. Peruga improvisaba historias fantásticas, haciendo de aquellos trayectos una pantalla de cine en la que oralmente conseguía llevarlos a todos a lugares insospechados. Una tarde, en el tiempo de la merienda, esperando empezar el entreno de básquet, Roger vio los dibujos que un compañero de equipo, Pau Sitjar, realizaba. Alucinó con las imágenes. Le propuso pagarle 10 céntimos por cada una que eligiese. Y, con ellas, Roger subía al bus cada día con nueva inspiración. Los dibujos de Pau eran motor de su imaginación. Hoy Roger Peruga y Pau Sitjar son tándem de autores de la tetralogía Memorias de Harleck (Edhasa).

¿Qué es Harleck?

Roger: Harleck es un mundo totalmente imaginario, con nuevas razas inventadas por Pau, con su propio mapa de ciudades y en ellas, civiles, fauna, un mundo creado desde cero. Cuando ví por primera vez el carpesano de Pau con todos sus dibujos, le dije: tenemos que escribir un libro y publicarlo.

Tenían, solo, 12 o 13 años.

Pau: Sí, nos conocimos a los 12. Enseguida fraguamos una buena amistad, y a los 13 empezamos a escribir juntos.

Como entretenimiento, imagino.

Roger: Empezó  como un hobby, pero lo pasábamos tan bien que acabó ocupando gran parte de nuestro tiempo libre. Se convirtió en nuestra pequeña obsesión. En lugar de jugar a la play o mirar series, quedábamos para crear la historia de Harleck.

¿Cómo organizaban el trabajo conjunto?

Pau: Al principio, Roger recitaba el argumento y yo lo transcribía y acababa de añadir lo que quería. Así los dos pensábamos, quedaba un poti-poti de los dos. Roger caminaba por la habitación buscando inspiración. Era algo muy esporádico y la idea era escribir un solo libro. Mentes de 13 años, estándares, ya ves qué podían dar. Pero luego vimos que la historia sí daba para mucho más. Hacíamos el esqueleto del argumento y cada uno escribía un capítulo.

Cuando acabaron el primer libro, 'Alma, Remorias de Harleck', ¿Qué hicieron?

Roger: Teníamos 18 años, habíamos pasado los últimos 3 años corrigiendo y cambiando cosas, y lo habían leído compañeros y amigos. Sus críticas nos ayudaron a mejorarlo. Y picamos a la puerta de editoriales. La cuarta, Edhasa, se interesó por el proyecto, pero lo quería si hacíamos una saga.

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Buena motivación. Hoy ya la tienen completa: Alma, Mente, Cuerpo y Profecías. ¿Y ahora qué?

Pau: Nos gustaría seguir escribiendo. Pero ahora nos centramos en nuestros trabajos, Roger prepara su MIR como futuro psiquiatra, y yo doy clases en Secundaria, de mates, física y química. La ilustración y la bioquímica son mis intereses. Y juntos damos talleres de literatura fantástica y nos dedicamos a nuestra otra gran pasión:  jornadas de rol.

¿En qué consisten?

Roger: Son sesiones de varias horas en las que se plantean situaciones de una vida fictícia y los participantes, unos tres, deben tomar decisiones, es como entrar en un libro y llevarlo por donde quieres, representar una vida fantástica sin límites. Nos encanta. Es una válvula de escape. Lo hacemos en la libería Santos Ochoa de Barcelona (Paseo de Fabra i Puig, 165). Nelly, la propietaria, creyó en nosotros desde el primer momento y nos dio carta blanca para montar el club de lectura de fantasía y ciencia ficción y las sesiones de rol y exhibir los dibujos de Pau.

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