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GENTE CORRIENTE

Agnès Brossa: "La hiperpaternidad no hace ningún bien a tu hijo"

Psicóloga de niños y adolescentes, recomienda a padres y madres que pongan límites y que trabajen las emociones

Olga Pereda

La psicóloga de niños y adolescentes Agnès Brossa, en su despacho de Terrassa.

La psicóloga de niños y adolescentes Agnès Brossa, en su despacho de Terrassa. / ANNA MÁS

Los niños le gustan desde siempre. Tanto que Agnès Brossa (1967, Terrassa) coqueteó con la idea de ser maestra. Finalmente, la figura del psicólogo escolar la atrapó. Con 30 años de experiencia como psicóloga de niños y adolescentes, acaba de publicar el libro 'Em dic Joan i crec que soc dolent' (Eumo Editorial), en el que analiza un abanico problemas infantiles de comportamiento o aprendidaje y ofrece a padres y madres pautas educativas específicas.

Insiste mucho en trabajar las emociones. 
Para los conocimientos ya está al señor Google, pero ¿qué pasa con las emociones? En los colegios hay tres cosas importantísimas: la resolución de conflictos, la empatía y la autoestima. De los 3 a los 6 años los niños desarrollan de forma natural la teoría de la mente, que implica conectar con el otro, saber lo que está pensado y lo que necesita. Las emociones forman parte de nuestra vida y saber convivir con las negativas es fundamental. Ahora está muy de moda esto de que los niños sean felices. De acuerdo, pero tienes que aprender que la tristeza forma parte de tu vida.  

Asusta pensar que tu hijo tiene un problema serio.
Asusta porque no entendemos qué significa, pero no estamos hablando de una enfermedad sino de una dificultad. Un maestro que sabe que un niño tiene una dislexia no le exigirá lo mismo que a los otros y eso ayudará a que no se sienta frustrado. Se trata de comprender para poder ayudar, no poner una etiqueta peyorativa. 

Los padres y madres, a veces, no acertamos. En el libro cuenta cómo unos padres dan toda la comida triturada a su hija porque siempre ha estado baja de peso. La niña tiene ahora tres años y no sabe comer.
Un ejemplo de hiperpaternidad. Hay una generación muy volcada en hacer bien de padres pero a veces eso deriva en una sobreprotección hacia los hijos que no les hace ningún bien. Esos padres y madres quieren que sus hijos no sufran y no tenga carencias. Pasa también, por ejemplo, en niños que no saben dormir solos.  

Casi todos los niños pequeños que conozco duermen con sus padres. Algunos lo hacen, pero se levantan a media noche y van con ellos.
Aprender a dormir solo es vital. ¿Hasta cuándo va a dormir el niño con nosotros? ¿Qué pasara cuando tenga 18 años y su costumbre de toda la vida haya sido dormir con alguien al lado?

Con 18 años mi hijo no querrá dormir conmigo. Ni con 14. Ni con 12.
Bueno, pero buscará otro ritual. Por ejemplo, con el móvil o con la tele. No querrá dormir contigo, vale. Pero no sabrá dormirse y tendrá problemas.

Hablando de sueño. Recuerda en el libro que los niños pequeños necesitan dormir 12 horas, algo poco frecuente en España.
Los padres, por desconocimiento, dan mucho mucha importancia a la comida y no al sueño, que tiene funciones neurológicas vitales. En realidad tiene más importancia el sueño que la comida. Un niño que no duerme suficientes horas tendrá peor salud mental y física. Hay menores que se acuestan a las diez y media de la noche y la excusa de los padres es que llegan tarde a casa y si no, no les ven. ¿Acaso tu hijo es un perrito faldero que te tiene que entretener?

¿Por qué es tan importante poner normas y límites?
Si no ¿qué le estamos enseñando? Cuando salgan de la universidad no van a tener el trabajo que quieran. Es más, es que a lo mejor no pueden ni cursar una carrera. Les tenemos que preparar.

Muchos padres apuestan porque sus hijos sean felices, sobre todo, hasta los cinco años.
¿Y a los cinco vas a empezar a poner los límites? ¿O a los siete? ¿O cuando sean adolescentes?  Tenemos una tasa altísima de suicidio de adolescentes. Tenemos chicos y chicas que no encuentran sentido a su vida. ¿Qué hemos hecho mal?  

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