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GENTE CORRIENTE

Miguel Castro: «Necesitamos cachondeo para no estar amargados»

Se hace llamar 'Mago Castro': un pintoresco 'showman' de lo surrealista que habita en la Barcelona profunda

Manuel Arenas

Miguel Castro: «Necesitamos cachondeo para no estar amargados»

FERRAN NADEU

En un recóndito rincón barcelonés de cuyo nombre no quiero acordarme aparece el Mago Castro, Miguel Castro (Pontevedra, 1968) según su DNI. Lleva puesta una camisa abierta encima de una camiseta de La Pantera Rosa. Sale al escenario y le da al play: suena una base hiphopera sobre la que rima sin rimar y bailotea sin bailotear. "Yo quiero ser uno más de vosotros. Yo sos quiero, sos quiero de verdad". Ni rastro de vergüenza. Los asistentes ríen y eso es lo único que le importa.

-¿Le llamo Miguel o Mago Castro?

-Mago Castro. Siempre.

-Qué contundente.

-Siempre Mago Castro.

-¿Qué ha hecho hoy?

-Levantarme, almorzar con mi mujer e ir a trabajar en metro: soy mensajero desde hace 26 años.

-Sé que es usted un 'showman' y hace desde monólogos hasta trucos de magia pasando por imitaciones. ¿Qué le gusta más?

-Me gusta todo: cuando lo hago veo que la gente está contenta, disfruta y, cuando llega a casa, yo creo que se relaja y duerme mejor. Y eso a mí me causa una gran emoción y me siento feliz.

-Mago Castro, ¿usted es consciente de estar practicando el surrealismo cuando actúa?

-¡Seeeh! Soy muy consciente, pero al mismo tiempo sé que, si sale mal, como hay tanta basura en la puta tele, pues es la misma basura. Si sale bien, yo me siento feliz y los que están allí también.

-¿Cómo empezó en el mundillo del espectáculo?

-Empecé en el patio del colegio para quitarme el estrés y después lo dejé una temporada.

-¿Cuándo lo retomó?

-A los 21 años: primero con un vecino y después con un amigo músico hace unos 15 años. Empecé a ir a sus conciertos y él fue quien me habló de los 'micros abiertos' de Barcelona.

-¿Dónde y cuándo actúa?

-Ahora todos los jueves, y siempre en 'micros abiertos'. He estado en Cronopios, La Maceta, Sants Vermuts, Moraima...

-Siempre de manera voluntaria, ¿no?

-Sí, sí, nunca he cobrado.

-¿Qué recuerdo tiene de su primera actuación?

-Fue en Cronopios: me relajé tanto que no encontraba el momento de acabar. Fue impresionante.

-He visto que mezcla bromas con críticas políticas. ¿Por qué?

-Creo que hay mucha basura en la tele y necesitamos cachondeo para no estar amargados. Que si el Gobierno, que si los recortes...yo quiero ser un apoyo para que la gente sea feliz.

-¿Ve mucha amargura en la sociedad?

-Muchísima. Hay mucha gente que es infeliz totalmente.

-¿A qué cree que se debe eso?

-Al estrés, a los engaños de la tele y a las tomaduras de pelo de la gente.

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-¿Cómo cree que se toma la gente sus actuaciones?

-Creo que se las toman un poco en coña pero al mismo tiempo disfrutan.

-¿Qué piensa cuando sale al escenario?

-Me siento especial y creo que estoy ayudando a los demás; se van relajados, yo me voy relajado, todos disfrutamos y eso es la vida: ayudarse unos a otros.

-Es usted muy optimista.

-Siempre. Siempre. Siempre.

-¿Por qué?

-Porque lo he pasado mal y me da pena que la gente lo pase mal. Por eso animo a todo el mundo a tomarse la vida con filosofía si vienen curvas.

-Cuando le he visto actuar no parecía tener vergüenza, ¿me equivoco?

-Claro que no tengo vergüenza: me concentro en mí mismo y paso del mundo real. En ese momento soy yo y sólo yo: me meto en mi burbuja y lo paso bien.

-¿Cómo define su aportación a la sociedad?

-A la gente le digo que disfrute mientras pueda, que el Mago Castro va a estar ahí siempre, para lo bueno y para lo malo.

-¿Se plantea una edad límite para actuar?

-No: yo, hasta que me muera. Lo tengo claro. Puedo estar en el hospital muriéndome y estar de broma. Esa es la mejor medicina para todos los remedios. Sin meterse con nadie y sin pasarse.

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