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Gente corriente

Míriam Tirado: "Pedir ayuda no significa ser menos madre"

Ha convertido su pasión vital en su profesión. Intenta ayudar a madres y padres en la aventura más importante de sus vidas, la crianza de sus hijos

Olga Pereda

Míriam Tirado, periodista de formación, consultora de crianza y madre de dos niñas.

Míriam Tirado, periodista de formación, consultora de crianza y madre de dos niñas. / MARC VILA

Cuando se convirtió en madre, Míriam Tirado (Manresa, 1976) decidió aparcar su vida laboral de periodista y hacer de su pasión vital su profesión. Convertida en bloguera y consultora de crianza, acompaña a parejas en la aventura de ser padres e imparte charlas sobre crianza respetuosa, rabietas, lactancia y otros temas. También escribe cuentos. Su nuevo libro, 'Maternidad a flor de piel' (Grijalbo), llegará a las librerías el 20 de septiembre.

Si estuviera embarazada, ¿qué primer consejo me daría?
Te diría que estás a punto de vivir la aventura más importante de tu vida. También que te rodearas de gente que te pueda comprender y apoyar. Y que te informes, que tomes conciencia para esta nueva etapa de la cual no sabemos prácticamente nada, porque una cosa es la teoría y otra vivirla.

En muchos casos, la maternidad se sigue vendiendo de forma edulcorada.
Pues yo creo que no porque a veces cuesta encontrar a gente que te diga que tener un hijo es fantástico. Mis hijas son lo más maravilloso que me ha pasado. Y eso no excluye que los peores momentos de mi vida también los haya tenido con la maternidad, un camino maravilloso lleno de aprendizaje pero que también puede albergar momentos horribles. Como cualquier cosa en la vida, no es tanto lo que pasa sino cómo lo vivimos.

¿Por qué es inevitable sentirse culpable cuando no sientes ningún flechazo ante tu recién nacido?
Es algo que sucede más de lo que pensamos. Muchas mamás lo viven en silencio porque les sabe mal. Esto se debe a motivos varios: miedo, agotamiento o haber tenido un parto desastroso, entre otros. Es difícil ir al parto o a la maternidad sin ninguna expectativa porque nos han contado muchas cosas y hemos leído otras y nos hemos imaginado una situación que luego no se cumple. Nos frustra y nos hace sentir culpables. Piensas que lo estás haciendo mal o que no eres buena madre. A todas esas mamás les diría que todo lo que sienten antes, durante y después del parto es legítimo y normal. 

"La falta de flechazo con tu bebé sucede más de lo que pensamos"

Hay que perder el miedo a pedir ayuda.
Obviamente. Las mamás necesitamos ayuda casi siempre. Necesitamos seguridad, información y el ejemplo de otras mamás. Necesitamos que nos apoyen en un momento delicado. Eso no significa ser menos madre.

No entiendo muy bien el concepto "crianza con apego". ¿Qué otro tipo de crianza hay? ¿Crianza con desapego?
En realidad, se llama crianza con apego seguro. Hay muchos tipos de apego, así que prefiero el término crianza respetuosa, crianza consciente. ¿Qué es? Pues ser consciente de que tienes que transitar esta aventura sabiendo lo que está pasando, comprendiendo nuestro instinto y escuchándolo y atendiendo las necesidades de nuestros hijos en todas sus etapas. Es imprescindible trabajar el adulto que somos para poder acompañar a nuestros críos. Algunas veces sus conflictos nos remueven porque nosotros también tenemos nuestro bagaje, nuestra historia y nuestra propia crianza. Si lo asumimos con consciencia podremos criarles como lo que somos y no como el niño herido que fuimos. Un hijo nos da la oportunidad de crecer.

Gestión respetuosa de rabietas. ¿Cómo se hace?
En lugar de gestión prefiero hablar de acompañamiento. Cómo acompañas emociones tan potentes y que a muchos adultos le supone incomodidad. Tenemos muchos conflictos con las emociones: rabia, tristeza, celos. Cuando vemos a nuestro hijo que no levanta cuatro palmos del suelo y nos monta esos pollos… ¿Cómo se hace? Pues primero comprendiendo qué le está pasando. Para ello es necesario saber en qué etapa del desarrollo está y así podremos comprenderle y empatizar con él.  Esto no es tan fácil porque su emoción provoca también una emoción en mí. Si yo intento averiguar por qué su rabia me lleva a mí a perder los papeles podré controlarme y buscar herramientas para afrontar la rabia de mi hijo. Pero para poder hacer eso hay que autoexplorarse: comprenderte e investigar de dónde venimos y por qué tengo un problema con esa rabia. Si yo pierdo los nervios le estoy comunicando a mi hijo que frente a la ira hay que perder los papeles. Somos su ejemplo.

 

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Se nos olvida qué importante es algo tan sencillo como respirar.
A veces lo hacemos de forma nerviosa y eso no nos ayuda a reducir el estrés. Una respiración consciente (y lenta) es la herramienta más poderosa que tenemos en todas las etapas de nuestra vida. Soy partidaria de que los padres pongan atención en cómo respiran para luego enseñarles a sus hijos. Es algo que te ayuda con un niño de 3 años, un adolescente o un adulto de 40.

¿Existe la madre perfecta?
Deberíamos definir qué es perfecta. Es todo muy subjetivo. Siendo imperfectos podemos aprender. Padres e hijos hemos venido aquí a aprender.  Se trata de crecer juntos acompañándonos desde el amor, el respeto y la confianza.

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