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Gente corriente

Jordi Umbert: "Guarda un rato para la música y te sentirás mejor"

Dirige la Escola Municipal de Música de El Prat, que plantea la formación artística como una fuente de bienestar.

Gemma Tramullas

Jordi Umbert: "Guarda un rato para la música y te sentirás mejor"

JOAN CORTADELLAS

El director de la Escola Municipal de Música de El Prat quiere hacer llegar la auténtica experiencia artística hasta el último rincón de este municipio del Baix Llobregat. Jordi Umbert (Santa Perpètua, 1971) tiene un recuerdo agridulce de su paso por el conservatorio y no está dispuesto a que nadie vuelva vivir el aprendizaje musical como una tortura académica, sino como una fuente de bienestar y descubrimiento. 
 
–La escuela tiene solo cuatro años y ya empieza a ser reconocida.

–El Prat era un caso un poco especial de municipio de más de 50.000 habitantes que no tenía escuela municipal de música. Antes de ponerla en marcha,  jamás pensé que llevaría una escuela con más de mil alumnos.

–La Fundació Carulla les ha concedido el premio Baldiri i Reixac a la innovación educativa por el proyecto Entreinstruments.

–Aparte de los 700 alumnos de nuestro centro, acercamos la experiencia musical real a 530 estudiantes de entre tercero y sexto de primaria de cuatro escuelas. Esto pasa por ofrecerles diversidad de instrumentos y formar orquestas y bandas, no por tocar todos con un único instrumento.

–¡Se acabó la dictadura de la flauta!

–El ayuntamiento ha comprado más de cien instrumentos de cuerda, percusión y viento que están a disposición de estas escuelas.

–La música ya no tiene por qué ser cara.

–Las clases son gratuitas y en horario escolar.No es un modelo nuevo, ya existen otras experiencias. La clave es que nosotros no venimos de fuera a hacer una actividad sino que trabajamos de igual a igual con los especialistas de música de las escuelas y nos adaptamos a su proyecto educativo. También queremos implicar a las familias y a las entidades para salir fuera del aula.

–Que la música vaya a la gente y no la gente a la música.

–Sí. La idea elitista de que aprender música es solo para profesionales se ha roto. La educación artística en general trabaja valores como la cohesión, la creatividad, el pensamiento crítico, la sensibilidad, el trabajo cooperativo y fomenta el desarrollo de la ciudadanía.  

–¿Cómo fue su aprendizaje musical?

–Mi familia siempre ha puesto en valor la música. Mi abuelo, al que no conocí, fue músico de cobla y mis padres cantan en una coral. A los 8 años me apuntaron a clases de piano y después fui al conservatorio de Sabadell. Guardo un recuerdo agridulce de esta etapa. Me gustaba la música pero no la forma de enseñar.

–La escuela de música de El Prat está a años luz de aquel modelo.

–Nuestro modelo pedagógico es como una piedra que al caer al agua crea ondas concéntricas. En nuestro caso, el centro es la motivación de la persona y luego cuidamos las relaciones (las clases son en grupo), fomentamos el aprendizaje directo (sin exigir el solfeo) e intentamos que cada clase o concierto sea un momento mágico.

–¿Cómo ve la escuela en unos años?

–Me gustaría que fuéramos una escuela de artes en vivo, no una suma de escuelas de música, danza y teatro sino un lugar donde la gente entrara por la puerta dispuesta a vivir una auténtica experiencia artística, creando y disfrutando con otras personas, sin tener que especializarse en tocar un instrumento, bailar o actuar. La vivencia artística es una fuente de bienestar.

–Nos ahorraríamos una buena parte del presupuesto de la seguridad social.

–Seguro. Me gustaría transmitir esto: guarda un rato para hacer música, teatro o danza y te sentirás mejor contigo mismo. La práctica artística te hace descubrir cosas nuevas continuamente y poner en cuestión las que ya sabías, es una experiencia vital buenísima y me gustaría que formara parte de la vida cotidiana de la gente.