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Gente corriente

Juan G. López: "Si uno pone 10 euros, los demás hacen lo mismo"

Lleva 15 años tocando con su arpa a cuestas en las calles de Barcelona. Estudió Psicología, pero la música le da libertad

Óscar Hernández

Juan Gratiniano López, con su arpa en el Gòtic.

Juan Gratiniano López, con su arpa en el Gòtic. / MAITE CRUZ

El sonido del arpa se propaga a través de las paredes centenarias del entorno de la catedral de Barcelona. Las manos que extraen de ella las mejores notas son las de Juan Gratiniano López Roa (Bogotá, 1964). Psicólogo, músico y aspirante a senador en su país. Lleva 15 años dando el tono a pie de calle. Y con notable éxito.

Un instrumento pesado para moverse.

Sí es verdad.Pero es un instrumento que me gusta desde siempre y además este lo construyeron solo para mí. Y con el arpa hay menos competencia.

¿Personalizada?

A medida. Hablé con un lutier y le dije en qué madera la quería. Después le pedí a una escultora que la tallase con forma de mujer. Y el diseño, el estudio del instrumento, lo hice yo con mis medidas. Ya lleva 20 años conmigo.

Más que muchas relaciones de pareja. 

Se establece una relación muy especial. Hasta el punto de que los músicos ya no podemos tocar con otro instrumento. Te acostumbras a él. Conoces todos su detalles.Si la madera se humedece, el sonido cambia. Y el músico tampoco es el mismo todo los días. Le influye el cansancio, el estado de ánimo... A veces fluyen las cosas, pero otras no salen.

Y también está el entorno, la calle.

Hay lugares muy acústicos, como aquí, junto a la catedral. La piedra favorece la propagación del sonido. Y luego están las formas. Las curvas, las formas redondas, amplifican. Sin embargo, las cuadradas van peor.

Hay otra variable: el público. ¿De qué depende que pongan más o menos dinero?

Hay factores psicológicos. La gente tiende un poco a un comportamiento de rebaño. Si uno pone 10 euros, los demás ponen lo mismo. Pero, desgraciadamente, pasa igual si alguien echa solo dos céntimos. Aunque a veces hay sorpresas. El otro día un joven me dio 150 euros para que tocara una canción a su pareja. Y al día siguiente un turista me puso 100 libras en el bolsillo.

¿Nadie coge el dinero y corre?

Algunos compañeros cuentan que si uno se concentra mucho y cierra los ojos mientras toca la guitarra, por ejemplo, cuando los abre ya no está el dinero. Había una persona que me cogía siempre monedas. Un día, cuando le vi venir, se lo dije y ya no volvió más. Pero ahora hay otro problema, el de las tarjetas. La gente apenas lleva efectivo encima y eso se nota. Y si hace mucho frío también va mal porque la gente no saca la mano del bolsillo. ¡Y no es broma!

Hábleme del tópico del músico ligón.

Siempre hay atracción. Serrat decía que el empezó a tocar para ligar. Es verdad que se liga. Los humanos hacemos muchas cosas a través de los símbolos. Un psicoanalista de la Universitat de Barcelona (UB) decía que tocar un instrumento es masturbarse. Una vez empecé a salir con una chica que se acercó a mí al escuchar una canción.

¿Por qué dejó Psicología?

Acabe los estudios pero nunca he ejercido de psicólogo. Yo quería estudiar eso, aunque nunca estuviera seguro de trabajar. He preferido hacer de todo.

Pero vivir de la música...

Se puede vivir de todo lo que quieras: arreglar bicis, pintar... Depende de tu habilidad. Vivir de la música y de los donativos es más caótico, pero más bohemio y aventurero. Yo no cumplo horarios, no rindo cuentas a un jefe, me visto como quiero. Pero sobre todo tengo tiempo. El tiempo es vida.  Además, si me canso de mí, me puedo despedir (ríe).

Se ha presentado para ser senador.

En Colombia los que vivimos en el extranjero podemos optar a unos escaños en la Cámara de Representantes, pero no he conseguido los votos necesarios. Aunque ha sido un experiencia muy interesante.

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