Ir a contenido

GENTE CORRIENTE

Delphine Crespo: «Sellaron un vertedero sobre la fosa de mi familia»

Tras lograr la exhumación de dos familiares fusilados en 1936, lucha por que otros dos no caigan en el olvido

Manuel Arenas

Delphine Crespo: «Sellaron un vertedero sobre la fosa de mi familia»

CARLOS MONTAÑÉS

Delphine Crespo (Poissy, Francia, 1973) es nieta de españoles republicanos exiliados en Francia. Su abuelo Julián falleció sin poder exhumar los restos de su madre y su tía, Petra y Lorenza, aunque sí sabía dónde estaban, y sin conocer siquiera el paradero de los restos de su hermano y su primo, Narciso y Antonio, fusilados en el 36 tres días antes que las dos mujeres. La memoria de las cuatro víctimas y el legado de su abuelo cayeron en manos de Delphine el año 2010, cuando su tía abuela, tras años de silencio y herida, decidió hablar.

-¿Qué dijo? Hasta el 2010, sólo conocíamos el lugar de la fosa común de la madre y la tía de mi abuelo. Pero ese año me enteré de que mi tía abuela había hablado tras años sin soltar prenda: contó que le habían explicado que al hermano y al primo de mi abuelo los habían fusilado los falangistas en el barranco de la Bartolina, en Calatayud.

-Ahí cambió su vida. Totalmente. Me puse en contacto con la asociación ARICO-Memoria Aragonesa: les comenté la ubicación que había dicho mi tía abuela y la fecha de los fusilamientos, que la conocí a través de un libro del historiador Nacho Moreno.

-¿Cuáles fueron sus primeras acciones? Lo primero fue informarme: me enteré de que en 1999 el alcalde del PP Martín Minguijón mandó sellar un vertedero sobre la fosa de mi familia. Lo hizo a sabiendas para quitar los huesos de allí, pues toda la comarca sabía que había una fosa: por las noches incluso se iluminaba el fósforo de los huesos. Ahí empezó el problema de búsqueda de restos, que podrían estar en cualquier sitio: en el vertedero, en el Valle de los Caídos o ya descompuestos en la tierra.

-Entiendo que ya no se puede exhumar. Se ve que los operarios, al encontrar los esqueletos, los metieron en bolsas bajo la basura y sellaron. Los expertos dicen que es peligroso abrir porque los residuos tóxicos que desprende la basura cuando se descompone hacen que haya riesgo de que explote. Ahí poca esperanza queda: en el 2012 se pasó un georradar por la zona y no encontraron ni un hueso.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

-¿Qué sintió cuando se enteró de lo del vertedero? (Resopla) Fue muy duro: me asusté de mi propia reacción. Pero a su vez fue un punto de inflexión porque me motivó a involucrarme en el activismo de memoria histórica. No siento odio por quienes lo hicieron: mi forma de transformar ese cabreo ha sido actuar.

-¿Ha pensado en un memorial? Esa es nuestra lucha ahora: el PP nos negó un memorial en el barranco, algo que me pareció cruel y poco humano. Posteriormente, cuando ARICO consiguió hacer un memorial en el cementerio de Calatayud, se nos volvió a negar que los nombres de los fusilados en el barranco, que son unos 800, aparecieran. 

-¿Qué tiene pensado? De momento no hemos conseguido el memorial para Narciso y Antonio, pero queremos seguir hasta que lo logremos: yo no pienso dejarlo y me gustaría ayudar a otras víctimas. Me he hecho querellante de la 'querella argentina': independientemente del partido que seas, es un tema de derechos humanos. Me gustaría que no se nos considerase como una panda de locos: el genocidio existió y un país no puede construir su democracia sin hacer justicia.

-Sí lograron, sin embargo, exhumar e inhumar dignamente a Petra y Lorenza. Exacto: sus casos estaban bastante documentados y gracias a ARICO las conseguimos exhumar en noviembre del 2016. Sus restos nos los entregaron en diciembre del 2017 y los inhumamos. Es algo que no se puede explicar: fue muy respetuoso y emocionante; allí había de todo menos odio, como algunos dicen.

0 Comentarios
cargando