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Gente corriente

Sergi Fuertes: «Peseta a peseta, en un año logré comprarme el chándal»

Ha corrido la Cursa dels Bombers desde que hace 20 años se creó. Y bucea y apaga fuegos

Óscar Hernández

Sergi Fuertes, miembro Bombers de Barcelona y corredor.

Sergi Fuertes, miembro Bombers de Barcelona y corredor. / JORDI COTRINA

Siempre corriendo. Una veces en la parte trasera de una furgoneta a toque de sirena mientras se pone a toda prisa el traje de buzo. Otras con buen ritmo y mejor calzado deportivo sobre el asfalto. También con sus compañeros en un vehículo contraincendios cuando acuden a sofocar un fuego en un piso. Bombero municipal en Barcelona desde 1988, Sergi Fuertes Gasull (L’Hospitalet de Llobregat, 1961) vuelve a correr este domingo la Cursa dels Bombers. Y con esta serán 20 ediciones. Ha participado en todas.

-¿Cuándo empezó a correr? Fue en unos juegos escolares a los que me apuntó mi padre. Tenía 12 años. Pero me había comido un bocadillo antes y lo vomité. Luego un amigo me propuso ir a entrenar al Estadi Olímpic. Había un campeón del mundo júnior, un preolímpico, un campeón maratoniano... Era gente de un nivel de la hostia. Pero llegó el invierno y yo no tenía ni chándal ni bambas. Y no pude ir.

-Por falta de dinero. En mi casa no me podían comprar el material. Entonces empecé a sisar dinero a mi madre. Y peseta a peseta al cabo de un año pude ahorrar lo suficiente para comprar un chándal y empecé a entrenar.

-Y no ha parado de dar zancadas. Salgo a correr cinco días por semana. Es que correr me da la vida. Cuando no entrenas, notas que te falta algo. Llevo toda la vida corriendo y no me cansa. Aunque ahora de carreras solo hago cada año la de los bomberos  y la de Els Nassos. Con la edad me lesiono más. Antes hacía la Cursa dels Bombers en 38 minutos. Ahora en 42.

-¿Por qué es esta carrera tan popular? ¿Por la buena imagen de los bomberos? Es una carrera que siempre ha tenido mucho nombre. No sé si es por los bomberos. Creo que es más por el patrocinio de Nike. A mucha gente le encanta no solo correrla, sino también conseguir la camiseta. Hemos llegado a reunir a 25.000 corredores.

-Los bomberos cuidan su físico. Es importante que toda la gente esté en forma. Y claro, los bomberos más. En los 30 años que llevo de bombero las cosas han cambiado. Ahora tenemos tiempo para entrenar incluso cuando estamos de guardia, en el gimnasio del parque. Aunque los bomberos de antes eran unos máquinas. Era acojonante como entraban  en un fuego. Lo hacían a pelo. Ahora la tecnología ayuda. Te miden el tiempo, el consumo de aire... Todo tiene un protocolo.

-En qué piensa cuando corre
-Pienso en mis cosas. Ya no voy a ganar.  En la montaña estoy más pendiente del terreno para no caerme. Me da igual quedar el 50 que el 100 pero cuando hay categoría de más de 55 me hace ilusión el trofeo.

-¿Por qué se hizo bombero? No me gustaba estudiar. Tampoco tenía trabajo. Hice de carpintero montando muebles. Luego me fui a la mili. Al volver, como no quería estudiar ni trabajar, amenazaron con echarme de casa y entonces me hice bombero forestal. En el primero incendio que estuve pensé que eso era lo mío. Me encantaba. Luego entre en la Policía Municipal de Cornellà, pero no me gustaba. Y me presenté a bombero del ayuntamiento de Barcelona.

-Donde compagina dos tareas. ¿Cuándo bucea y cuándo apaga fuegos? ¿Algún rescate que le haya impactado? Si hago de submarinista depende del turno que te asignan y de los buzos que haya de guardia. Una vez saqué un cadáver en el espigón. Fue difícil porque había mucho oleaje y no me autorizaban a meterme en el agua. Normalmente, cuando nos activan a nosotros la persona ya suele haberse ahogado. Y el incendio que más recuerdo fue el de la plaza Gala Placidia. Subimos a la planta 18. Las llamas bajaban por las escaleras. Y las vigas se doblaban.