27 feb 2020

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Gente corriente

Manuel Sánchez: "Triunfé con la primera limusina blanca de BCN"

Dirige una empresa con 27 coches de lujo con chófer. Empezó con la primera limusina blanca que circuló en Barcelona

Óscar Hernández

Manuel Sánchez, en el aparcamiento de su empresa, Elegance Limousines, en Molins de Rei.

Manuel Sánchez, en el aparcamiento de su empresa, Elegance Limousines, en Molins de Rei. / Pau Mart Moreno

Reconoce que ser mal estudiante le empujó a buscarse la vida. Con 14 años ya servía mesas. Y ahora dirige una de las principales empresas de coches de lujo con conductor, con una treintena de empleados. Príncipes árabes y estrellas de la canción le confían sus traslados tras los cristales tintados de sus cochazos. Su sonrisa y un reciente infarto demuestran que a Manuel Sánchez de Gracia (Siles, Jaén, 1967) le apasiona su trabajo.

–Le pone el corazón. Me dio el infarto por querer controlarlo todo. Después intenté cambiar. Pero vuelvo a estar igual. Mi vida es esto.

–¿Cómo empezó? Era un mal estudiante y a los 14 empecé a trabajar de camarero. A los 18 emigré a Platja d’Aro para hacer el verano. Un día, en la Rambla de Barcelona me sorprendió la cantidad de gente que había y me dije que podía hacer cosas en esta ciudad. Me fui a vivir a una pensión, donde me duchaba con agua fría para no poner monedas en el calentador. Trabajaba en un lavacoches y los fines de semana, de camarero en el Imperator.

–De lavar coches a conducirlos. Me saqué el carnet y me metí en una empresa de limusinas. En 1993 todavía no había apenas congresos en Barcelona. Sobre todo hacía bodas hasta que el presidente de unos laboratorios me cogió de chófer. Aunque los fines de semana seguía con las bodas. Quería ahorrar para tener mi limusina.

–Eligió una bien diferente. Todas eran negras. Servían para bodas y funerales. Me fui a Los Ángeles y compré con todos mis ahorros una limusina blanca, la primera de Barcelona. Todo el mundo me decían que estaba loco. Pero con las bodas triunfé como la Coca-Cola. Los sábados y domingos no paraba. Luego se me ocurrió usarla los viernes con despedidas de soltero. Al año siguiente compré otra. Y luego, un minibús de lujo para congresos.

–Hasta que entró en el mundo de la TV. Fue con Gestmusic. En 1999. Empecé con programas como Menudas estrellas, con Bertín Osborne, a llevar a artistas e invitados. Luego con Operación Triunfo. Todos los chicos querían ir conmigo. Luego pasé a los conciertos, desde Lady Gaga a Madonna.

–Debe ser difícil aguantar a un famoso. No crea. Yo los trato con naturalidad. El mejor de todos es Julio Iglesias, el más respetuoso. Si va un restaurante, todo el equipo come con él en su mesa. Siempre dice que quiere que la gente que trabaja con él sea tan feliz como él mismo es.

–Un chófer se entera de todo. Por eso tenemos que ser muy discretos. A mí no me gustan los coches, sino el trato con la gente, dar un buen servicio. 

–Por no gustarle, tiene unos cuantos. Ja, ja, ja. Tengo 27 licencias VTC, entre Mercedes y minivans, y  cuatro  minibuses. En Elegance Limousines doy trabajo a 30 personas. Ofrecemos coches con conductor al turismo de lujo: congresos, empresas, cruceros, grandes fortunas...  

–Habrá servicios sorprendentes. Este es un trabajo un poco surrealista. Una vez le pasé un cliente, un jeque, a un compañero. Le pagó 800 euros al día durante un mes solo para llevarle su perro en el coche. El cliente iba en otro vehículo.

–Preside Luxury VTC, ¿caben Uber, Cabify, taxis y coches de lujo con conductor? Nuestros clientes no cogen taxis ni a la otra gente [Uber y Cabify]. Aunque estos sí que harán daño al taxi en Barcelona.

–¿Y el procés al turismo? Soy español y andaluz. Catalunya me lo ha dado todo. Si no se hace ruido en las calles, el turismo de lujo seguirá. Pero si lo hacen, podemos cerrar e irnos a casa. Los congresos no quieren follón para sus clientes. Algunos ya buscan otras ciudades. H