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Gente corriente

Laura Aviñó: «Muchos hombres no piden ni el permiso de paternidad»

A esta joven estudiante de la primera promoción del Grado de Bioinformática de ESCI-UPF le gustaría llegar a dirigir una investigación

Carme Escales

Laura Aviñó: «Muchos hombres no piden ni el permiso de paternidad»

DANNY CAMINAL

Este jueves, 8 de marzo, es uno de los días favoritos de Laura Aviñó (Badalona, 1998). De niña, cuando le preguntaba a su madre por qué ese día se quedaba en casa, le explicaba que era el día de la mujer trabajadora, «hoy no vamos a trabajar, y nos lo merecemos», le decía. Poder estar con ella, que se levantaba a las 4.30 horas para ir a trabajar en la cocina de un instituto, hacía ese día muy especial. En las aulas universitarias y laboratorios donde Laura prepara su futuro profesional sobre Bioinformática, hay tantas chicas como chicos. Pero, ¿en quién recaerá la doble jornada laboral? ¿Y los cargos de responsabilidad? ¿Quién pensará en conciliar?

–¿Puede influir genética o anatomía en la mayor predisposición de las mujeres a criar hijos y cuidar padres, abuelos, hermanos? ¿Nacemos de verdad más preparadas física y mentalmente para cuidar? Si fuera posible aislar a toda una generación de cualquier tipo de prejuicio, podría responderse esta pregunta. Quién sabe si los niños y niñas que ahora tienen 3 años, si crecen sin televisión, sin machismo... Pero hoy los prejuicios tienen todavía muchísimo peso en nuestras vidas.

–Por ejemplo... En una empresa, un hombre pide una semana de vacaciones para ir a correr un maratón a Nueva York, y queda superguay. En cambio, muchos hombres el permiso de paternidad ni lo piden. No está bien visto.

–¿Cómo se puede romper ese patrón? El hombre debe dar el empujón a la historia, y decidir trabajar también en casa. Cuidar a sus hijos no es ayudar a la mujer o ayudar en casa, es cuidar de sus hijos como ella. Muchos dicen que no son machistas, pero creerse diferentes no basta, hay que demostrarlo y luchar contra el machismo. 

–A sus 19 años, clases íntegramente en inglés, prácticas el año que viene en Cambridge, ¿Imagina su futuro profesional libre de discriminación por género? Yo no creo que nadie discrimine mis avances científicos por ser mujer, pero no tengo tan claro si, el día que quiera dirigir un grupo de investigación, me libraré de la pregunta de si quiero tener hijos. Faltan aún mujeres dirigiendo para que esa pregunta deje de ser el gran hándicap.

–¿Renunciaría a ser madre en beneficio de su carrera profesional? [Silencio] Ahora diría que sí, pero si estuviera en el momento de elegir, no lo sé.

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–¿Le importa realmente la paridad de género en su carrera de ciencias? Creía que no. Pero el día que me inscribía, oí que la chica de delante de mí preguntaba si había más chicas y pensé: «¿eso le importa?». Luego me alegré de que fuerámos tantas. Pensé que si nos tocaba un profesor que discriminara a las mujeres, quedaría más en evidencia. Es como cuando vuelves de fiesta en metro, de noche, te sientes más segura si hay más mujeres en tu vagón.

–¿Cuál es su retrato de la mujer científica y de la estudiante de ciencias? Hay más de las que se cree, incluso más doctoradas, pero no llegan a dirigir. Tienen que demostrar siempre más, son las historias más tristes y duras de la ciencia. Einstein es un genio como si le hubiese venido dado, una mujer si sobresale ha sido a costa de trabajar mucho y luchar contra todas las adversidades. Por eso si necesito ayuda tiendo a pedirla más a una profesora porque ella me enseñará el camino. 

–¿Qué es la bioinformática? Según quien lo defina. Para mí es usar los ordenadores para entender la biología. 

–Imagine que dirige ya a su equipo. Con científicas que quisieran ser madres...
–Las preferiría dos años conmigo, pero felices por haber logrado lo que querían, más que cuatro dudando sobre ello. Con o sin hijos, cuanto más feliz seas, más darás.

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