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Gente corriente

Silvia Barnés: «Te ven en el podio pero no saben qué hay detrás»

Criminología y Derecho perfilan la carrera profesional de esta medallista mundial de natación con aletas

Carme Escales

Silvia Barnés: «Te ven en el podio pero no saben qué hay detrás»

JOAN CORTADELLAS

El deporte es un gran espectáculo de pelotas. Es la idea que queda después de haber compartido un café con Silvia Barnés (Sant Feliu de Guíxols, 1992). Dos meses antes de los JJOO de Barcelona llegaba al mundo en Girona esta nadadora profesional que con sus aletas fue la primera catalana en hacerse con una medalla en una copa del mundo, un bronce. En el 2016 ganó el oro mundial .Y el pasado año fue la primera española en tener medalla de un europeo absoluto, y primera y única en clasificarse para los World Games. Y aquí está, en Gente Corriente.

-Sus podios no apelotonan a periodistas. Nunca he subido a un podio ante periodistas. La natación con aletas tiene muy poco reconocimiento. Y más siendo mujer. Es como si la palabra deportista acompañase a la palabra hombre. A ellos no les cuesta tanto encontrar sponsors. En natación con aletas estamos teniendo más buenos resultados las chicas. Yo tengo dos oros y entre mis compañeras hay muchas medallistas. Pero los chicos siguen teniendo más puertas abiertas. El consejo superior del deporte puso en marcha el programa Mujer y Deporte, pero en igualdad estamos aún en transición.

-De todos modos, con un deporte no mediático como el suyo no se debe poder vivir. No. Yo nunca me lo he tomado como un trabajo profesional, sino como un hooby. Empecé a nadar a los tres años y a los cinco ya lo hacía con aletas, porque mi hermano, seis años mayor que yo, ya hacía natación con aletas. Yo siempre fui muy aplicada en la escuela y por las tardes me gustaba ir a nadar porque desconectaba de todo. Ahora igual, entras en el agua y es otro mundo.

-¿Qué la llevó a estudiar Criminología? Me parecía diferente y dinámica. Mis padres miraban series de policías y vi que aquello del delito, delincuente, víctima, me gustaba. Hice los dos años y luego un máster de Psicopatología legal y forense. Estuve de prácticas en la unidad de trastorno mental de la cárcel de Quatre Camins y allí sentí que quiero trabajar en cárceles.

-¿Por qué? También porque es muy dinámico. El día a día te sorprende. No hay dos casos iguales. La psicología de cada preso te lleva a un mundo diferente cada vez. Debes entrar en ese mundo personal para llegar al problema. No entras en lo que ha hecho, sino en su problema y sus necesidades. Si no tratas esas necesidades, el problema subsistirá. Así aprendí qué es rehabilitar. Ahora estudio Derecho para poder opositar.

-¿Cómo alterna la inmersión en sus apuntes y clases sobre leyes y la subacuática? Cada tarde-noche nado entre una hora y media y dos. Y empiezo el día con la preparación física, voy al gimnasio unas dos horas cada mañana. Voy adaptando la preparación a los campeonatos. En marzo, para el campeonato de España por autonomías, y en julio, los europeos y los mundiales. 

-Aunque sus medallas no tengan reconocimiento público, subir al podio debe cargarle muchísimo las pilas para continuar. Sí, lo que me mueve a seguir es ir superando retos. Los premios aunque no sean públicos te dan satisfacción individual. Con periodistas o no, la gente te ven en el podio pero no saben qué hay detrás, el trabajo, la dedicación, solo lo sabes tú. Mi club,CN L’Hospitalet –donde ella entrena a niños y niñas– me entregó una placa por mi bronce europeo. Se lo agradezco tanto como a las marcas que me han regalado aletas: Murena y Powerfins. No tengo sponsors fijos, pero eso ayuda mucho. Unas aletas de fibra de carbono pueden costar 600 euros.

-¿Quién la ayuda en sus entrenos? Tengo tres entrenadores, uno a nivel técnico, Riccardo Galli, excampeón mundial, velocista como yo; otro exmedallista, Albert Batalla, más a nivel apoyo psicológico y Miquel Ariño, exmedallista de mi edad, que me aporta su experiencia. 

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